Ciclismo
Cian Uijtdebroeks no mejora a Enric Mas, por el momento
Uijtdebroeks desprende un aroma que recuerda más a la figura de Enric Mas que a la voracidad de Nairo o Valverde
El fichaje de Cian Uijtdebroeks devolvió a Movistar a esa primera línea del mercado que parecía olvidada, un protagonismo que la escuadra telefónica no cataba con tal intensidad desde los tiempos de Mikel Landa o el aterrizaje de Enric Mas tras su eclosión en Quick Step.
No hablamos de un corredor cualquiera, pues sobre el belga pesaba la etiqueta de ser “the next big thing”, aquel que incluso debía mirar de tú a tú a Remco Evenepoel.
Sin embargo, el ciclismo tiene sus tiempos y las comparaciones resultan a menudo odiosas.
Mientras Remco ya se codea en el olimpo con los Van der Poel y Vingegaard a la sombra de Pogacar, la progresión de Cian camina por un sendero mucho más pausado y previsible.
Le pusimos el ojo en aquella Vuelta a España de 2023, donde vestido de Bora se filtró entre los mejores en colosos como el Tourmalet, resistiendo el pulso nada menos que al equipo de gala del entonces Jumbo.
Fue precisamente esa estructura, ya bajo el nombre de Visma, su siguiente destino en un traspaso que dinamitó la actualidad del pelotón.
Pero el amarillo no le sentó bien y las expectativas se diluyeron hasta que Movistar decidió apostar por él hace apenas medio año.
El inicio, no obstante, estuvo marcado por la fatalidad en la Volta a la Comunitat Valenciana, donde una caída le provocó una fisura en el radio, obligándole al abandono y condicionando una puesta a punto que siempre ha ido a remolque de los acontecimientos.
Consumido ya un tercio del calendario, tras haber pasado por la Itzulia y la Volta, el balance es agridulce.
Uijtdebroeks desprende un aroma que recuerda más a la figura de Enric Mas que a la voracidad de Nairo o Valverde.
Es el perfil del gran fondista, un ciclista de una pieza que está en la pomada pero al que le falta ese instinto asesino para engrosar un palmarés que sigue estancado.
Esto duele especialmente en un equipo que, pese a los destellos tempranos de Raúl García Pierna e Iván Romeo en febrero, sigue con el casillero de victorias vacío en el World Tour.
Las Ardenas, con la Flecha Valona y la Lieja-Bastogne-Lieja, aparecen ahora en el horizonte inmediato como el último test de exigencia antes de afrontar el gran reto de la temporada.
En julio, Cian deberá asumir los galones únicos para el Tour de Francia, una responsabilidad mayúscula para un corredor que aún ofrece dudas razonables.
Es voluntarioso y posee una resistencia envidiable, pero sus carencias son evidentes cuando la carretera se complica técnicamente.
En un ciclismo moderno que huye de los finales en alto y premia la habilidad, sus dificultades en los descensos son un lastre y que conste que me identifico con él.
Aunque arrastre las secuelas de su lesión en Valencia, la realidad es que hoy le falta incluso para alcanzar el nivel de un Enric Mas, el espejo en el que, para bien o para mal, más se refleja ante el espejo de la Grand Boucle.






