Ciclismo
Francia no puede dejar escapar a Paul Seixas
Paul Seixas tiene el potencial para que el país eche el resto
No es un nombre cualquiera, ni una promesa de esas que se diluyen entre el pavés y el primer puerto serio de la temporada.
Paul Seixas ha estallado y su matrícula ya circula por los despachos.
Que suenen campanas en la casa del UAE Team Emirates no debería sorprendernos, pero sí debería hacernos reflexionar sobre el tablero en el que se mueve el ciclismo moderno.
O esto está trucado, o estamos ante una brecha competitiva abismal, alimentada por un presupuesto que parece no tener fin.
Sin embargo, en este juego de petrodólares, conviene ser cautos.
Si la inestabilidad en Oriente Medio se prolonga y la guerra contra Irán escala, ese grifo de dinero ilimitado podría empezar a cerrarse.
Por mucho que nos empeñemos en pensar que el ciclismo es calderilla para estas fortunas, cuando las cuentas se cuadran en tiempos de crisis, lo superfluo es lo primero que cae.
Y el ciclismo, nos guste o no, está en esa lista.
Dicho esto, que el Decathlon y la naviera CMA CGM permitieran que Paul Seixas se les escape entre los dedos me parecería un error histórico, casi un asunto de Estado para el deporte francés.
Estamos, por primera vez en décadas, ante un superclase galo que parece hablar el mismo idioma que los fenómenos que dominan la escena actual.
Francia vive por y para el Tour de Francia, es su razón de ser, su sol y su sombra.
Llevan más de 40 años esperando a alguien capaz de sentarse en el trono y ahora que les surge una estrella con el potencial de dominarlo a corto plazo, sería una afrenta difícil de digerir.
Quizá no sea para este mismo verano, pero el año que viene Seixas tendrá la misma edad con la que un tal Tadej Pogačar reclamó su primer Tour.
El contexto agrava la posible pérdida.
Decathlon no es una tienda de barrio, es un transatlántico del deporte mundial, el espejo donde todos los minoristas del planeta se miran para entender cómo hacer las cosas bien.
Están en pleno lanzamiento de Van Rysel, su marca premium que ha roto moldes con su ropa, sus bicicletas y ese airbag para ciclistas que tanto ha dado que hablar.
Por otro lado hablamos de un gigante, una mole que surca los océanos con la misma eficiencia con la que un líder de filas gestiona su ventaja.
CMA CGM no es solo logística; es el músculo francés dominando el comercio global, moviendo contenedores como si fueran vatios, sin concesiones y con una ambición voraz.
Tienen la tecnología, tienen el escaparate y tienen el respaldo de una naviera que es un emblema nacional.
Que estas dos estructuras no fueran capaces de retener al talento que debe liderar su proyecto sería un golpe directo a la línea de flotación de la tricolor.
Perder a Seixas no sería solo perder a un corredor, sería admitir que el ciclismo francés, por muy potente que sea su industria, sigue siendo incapaz de gobernar su propio destino ante el empuje de los nuevos dueños del dinero.






