Ciclismo
Dauphiné: Lo de Vauquelin es un error impropio, se mire cómo se mire
Vauquelin: este tipo de comportamientos deja un poso amargo
El ciclismo profesional moderno exige un nivel de automatización y frialdad que a veces chocan con los impulsos naturales en plena competición.
Lo sucedido con Kévin Vauquelin durante la contrarreloj por equipos del otrora Critérium del Dauphiné -Tour Auvergne-Rhone-Alpes- expone una grieta de madurez que resulta impropia para un corredor de su nivel actual.
El enfado visible del ciclista francés al presenciar cómo el coche de dirección de su equipo, el Ineos, ordenaba levantar el pie y frenar la marcha colectiva ante el descolgamiento de Oscar Onley por problemas mecánicos destapó una tensión interna innecesaria de cara al espectador y al propio seno del grupo.
El análisis frío de la situación de carrera disuelve cualquier justificación para el berrinche.
Es indiscutible que Vauquelin ha experimentado un crecimiento notable, refrendado por su solidez en la pasada edición del Tour de Francia, donde demostró condiciones de sobra para pelear por puestos de honor en una clasificación general.
Sin embargo, en el cómputo global y atendiendo al contexto específico de la carrera, Onley atesora un punto extra de cara a la montaña que le convierte en una baza principal.
Para la estructura del Ineos, la ecuación matemática resultaba evidente: era infinitamente mejor perder unos segundos esperando para mantener con vida a dos líderes sólidos en la general que sacrificar a uno de ellos en la estacada a las primeras de cambio, limitando la pérdida de tiempo final tal como acabó sucediendo de forma efectiva.
La secuencia captada por las cámaras no ofrece la mejor perspectiva estética ni corporativa para la escuadra británica.
Aunque voces autorizadas como Geraint Thomas traten de apaciguar las aguas desde la dirección del coche reclamando una lectura calmada del contexto general, este tipo de comportamientos deja un poso amargo.
Existen códigos no escritos y dinámicas estratégicas que los corredores de la primera línea mundial deben tener interiorizadas, especialmente en un ciclismo hipertecnificado donde cada detalle computa.
Vauquelin erró en las formas y el fondo, dañando su proyección ante los aficionados y comprometiendo su posición frente a unos compañeros que precisamente han logrado transformar la dinámica de resultados de este Ineos, cuya versión se muestra sumamente mejorada a lo largo del presente año.
Imagen: A.S.O./Gaëtan Flamme






