Ciclismo
Nos está quedando una ex Dauphiné de lo más entretenida
Si Seixas quiere cosas mayores, el camino pasa por Dauphiné
Con tres etapas ya disputadas y todo por decidir, admito que el inicio de la nueva andadura de la carrera, bajo el administrativo y burocrático nombre de Tour Auvergne-Rhône-Alpes, está siendo francamente divertido.
Suele ocurrir, por otro lado, cuando no está alguno de los grandes capos en liza, porque si bien Paul Seixas opta a ser uno de ellos en el futuro, aún no se encuentra al nivel inalcanzable de Jonas Vingegaard o Tadej Pogacar.
Dicho esto, la clasificación general de la carrera pinta excelente si echamos un vistazo a lo que queda por delante.
Hemos tenido dos jornadas iniciales muy entretenidas.
La de ayer, con la victoria de Anthon Charmig, lo fue especialmente, pero también resultó llamativa la primera jornada ganada por Alex Baudin, que sigue líder a pesar de todo.
A esto se suma la contrarreloj por equipos con ese nuevo sistema de lanzar al líder de cara al final, un formato idéntico al que se utilizará también en el Tour de Francia durante la salida de Barcelona.
Ahora mismo, la clasificación general debería leerse prácticamente de abajo arriba.
Paul Seixas se encuentra a menos de un minuto de todos sus rivales directos, con la única excepción de Isaac del Toro, que es el vivo espejo del momento que vive la escuadra del UAE, arrastrando a los lesionados del Giro de Italia y con un João Almeida que simplemente no arranca.
Si el año pasado le salía todo, éste a Del Toro no le está sonriendo… por el momento.
Por delante de la joya francesa se condensa buena parte de los nombres importantes de esta cita.
Desde un Kevin Vauquelin mosqueado por tener que parar, y me temo que el galo debe de tener un carácter un tanto peculiar, hasta Oscar Onley, Matteo Jorgenson, Juan Ayuso, Mattias Skjelmose y Carlos Rodríguez.
Sí, ver a Carlos y a Juan metidos entre los mejores espero que sea un buen presagio de cara al futuro cercano, como también lo es el caso de Maxim Van Gils, que venía KO desde Jaén y ahora se le ve muy en forma.
Por delante nos espera un fin de semana decisivo.
La doble llegada en alto en Crest-Voland y el Grand Colombier marcará el devenir de la prueba, en etapas que son sencillamente muy mejorables para tratarse del Dauphiné, el Delfinado que diría Alix.
Ahí veremos si Paul Seixas es capaz de batir a la clase intermedia de la élite mundial, sabedor de que si quiere medirse a los dos cocos del pelotón, estos deberían ser superados primero.
Ya lo hizo en la Itzulia, pero ahora le queda rematarlo en casa, en este mini Tour que este año es menos alpino pero igual de importante para calibrar a la gente de cara a lo que viene en cuatro semanas escasas.
Imagen: A.S.O./Gaëtan Flamme






