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Esta París-Niza ya se puede considerar un milagro
Nosotros no apostábamos que la París-Niza llegara a las puertas de la Costa Azul
La sensación que recorre entre el público ciclista, no muy numeroso, pero fiel a más no poder, es que esta París-Niza tiene sabor a Lombardía, a hojas muertas, a preludio del invierno.
Lo cierto es que cuando el pasado domingo saboreamos el carrerón que nos ofrecieron los corredores en la primera jornada de la carrera hacia el sol cundían dos sensaciones: que aquello no llegaba a Niza -no llegará, pero se ha acercado- y que lo disfrutáramos, por que la primavera podía quedar resumida a esos días.
Visto ahora, en la perspectiva de una semana de esas en las que dentro de unos años, si el mundo no se acaba, recordaremos como una de esas en las que sabíamos que estábamos haciendo cada momento por la avalancha de acontecimientos, creemos que la París-Niza 2020 se incluye en la lista de milagros, no sé si pequeña o grande, del ciclismo contemporáneo.
As we bid ( bit early ) farewell to #parisnice this evening, we wish to extend our deepest gratitude to @parisNice and @maillotjaune for a splendid organized and thrilling race. The course was demanding, the country beautiful, and the welcome – tops. Au revoir ????????#ParisNice ! pic.twitter.com/3xsuj1Gjs1
— Israel Start-Up Nation / Israel Cycling Academy (@TeamIsraelSUN) March 13, 2020
Así se despidió el Israel Start-Up Nation, veintcuatro horas antes del final.
Antes lo había hecho el Bahrain con Teuns, Cortina y el querido Traknik, quien siempre será nuestro ganador moral de la jornada que acabó en el bolsillo de Bonifazzio.
Una carrera que su mentor describió cada etapa como una batalla, contando los días para el final.
Que haya llegado a este punto es de agradecer, y ahí han entrado todos, la organización, los equipos y los ciclistas, sobre todo estos, que han corrido como si no hubiera un mañana, regalando pasión en momentos en los que convenía alejar la cabeza de instantes tan nocivos, tan deprimentes.
Y no habrá sido fácil para ellos, igual que una flor, el calendario de competiciones, eventos y otras cuestiones que han ido deshojando según pasaban los días.
Durante las etapas de la París-Niza se han caído la Champions, Europa League, ligas europeas, Moto GP, Fórmula 1, NBA… deportes infinitamente más poderosos que el ciclismo.
También la Volta y algunas clásicas belgas.
Nosotros egoístamente, cada mediodía hemos cumplido nuestro ritual de ver ciclismo en directo, mientras todo se ha desmoronado.
Sois unos héroes, al menos los nuestros.
Ahora bien ¿ha sido prudente seguir hasta este punt0?
El tiempo lo dirá, el coronavirus no ha asomado por el pelotón, eso siempre ha estado latente.
Mientras la Francia que la carrera dejaba atrás se paraba y confinaba en casa, el pelotón ha sido un ejemplo de profesionalidad en le que nos preguntamos cuánto de poder de decisión han tenido los ciclistas.
Ahora viene el invierno para todos, pero no nos asustemos, tiraremos de coco e imaginación para que este mal trago lo pasemos mejor, con ciclismo, obviamente.







