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Noticias de ciclismo

París-Roubaix: Un cuento de ciclismo

Recorrido y favoritos. La carrera de adoquines por excelencia, PARIS-ROUBAIX, ciclismo épico. El pelotón ciclista recorre las zonas de pavé más famosa del mundo.

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Paris-Roubaix principal JoanSeguidor
Foto París-Roubaix
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  • Nuestros favoritos de la París-Roubaix
  • Los Españoles en la París-Roubaix
  • El recorrido de la París-Roubaix
  • Los reyes de la París Roubaix

 

Cinco nombres para ser el diablo de Roubaix

Cada momento previo a una carrera como París-Roubaix se describe con ese cosquilleo de la cábala y la ansiedad de ver qué pasará y cómo pasará.

Porque Roubaix es una carrera que no sólo se explica con el ganador, y sí por los miles de cruces y azares que rodean el camino, por cada recodo, giro y hueco, se escribe la leyenda más incierta del mundo del ciclismo.

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De ahí que dar cinco nombres se antoja un ejercicio de equilibrismo tan mágico como el de llegar íntegro y con ganas de contarlo al velódromo más lustroso del mundo, el velódromo de la fabril Roubaix.

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Nuestros cinco favoritos para la París-Roubaix

Ésta es una historia que empieza por el dorsal uno, el ciclista que es como el dios Sol de su deporte, un sol que luce tenue, ciego, casi frío en esta primavera de 2019.

Como ese sol que ilumina pero no calienta, Peter Sagan se agarra al clavo ardiendo que le supone esta París-Roubaix, para enderezar una campaña anónima.

Siempre, el eslovaco encuentra asidero cuando más lo necesita, como en 2015, ganando el mundial en el momento de la vedad, como el año pasado, siendo el diablo de Roubaix.

A situaciones extremas, corredores extremos, Peter Sagan es el rey de la presión, le gusta le pone y en esta «Pascale» tiene un buen grado de ello.

Presión, esa palabra que le gusta tanto a Peter Sagan

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Sagan y Van Avermaet saben lo que es ganar la París-Roubaix

La página pasa y vemos su «alter ego»: Greg Van Avermaet.

Cuántas veces los dos salieron de favoritos casi unánimes, ambos son de hecho los dos campeones vigentes de Roubaix.

Pero como Sagan, Greg Van Avermaet llega de vacío clásico a la París-Roubaix, y con una sensación doble en su contra.

Si a Sagan no le acompaña la forma, pero sí el equipo, a GVA no le acompaña la forma necesaria para romper, ni el equipo.

De la sagacidad que el flamenco sepa poner en la ruta, va a depender su suerte.

Ha ganado, tiene el molde hecho, le falta ese punto que hace dos años no le abandonaba.

El tercero de la lista es la debilidad de este mal anillado cuaderno, Zdenek Stybar.

Zdenek Stybar debería liderar el Deckeuninck

Si Flandes no le va al checo, un poco como le pasaba a Flecha, Roubaix es el anillo a su dedo.

Ha sido podio, pieza clave en favor de compañeros, tiene calidad, ganas de romper y un equipazo tras de sí.

Incluso en detrimento del sueño más lúbrico de Philippe Gilbert, Stybar debe ser la punta de lanza del Deckeunick, ese equipo que firma un cheque en blanco si se le asegura reinar en Roubaix.

Ésta será la última París-Roubaix para el Team Sky

A quince días de dejar el pelotón, los hombres de negro depositan en Luke Rowe la esperanza de no cerrar sus diez años en el pelotón sin un adoquín en sus vitrinas.

Y no ha sido pequeña la apuesta en Roubaix, a donde han llegado a alinear sus dos ganadores de Tour, Geraint y Wiggo.

Para Rowe, en cambio, sería la confirmación a un talento sin igual en el arte de rodar y exprimir los rivales en el llano.

No es un top en las quinielas, pero, estará ahí.

Tiesj Benoot es otro de esos corredores que siempre anda ahí, que bebe de la más rancia, entiéndase en el buen sentido, tradición flamenca por las clásicas que tendría aquí su bautismo de masas.

En una carrera que enloquece casi más en la cercana Flandes que en Francia, Benoot sería un ganador ideal por cumplir el buen manual del «randonneur de Roubaix»: duro, resistente y corpulento.

Le faltaría el cuarto vértice, la velocidad, para finales que acostumbran a ser en pequeños grupos, para finales que, de seguir el guión previsto, serían perfectos para Alexander Kristoff, el quinto de esta lista.

El noruego, lo podeos decir abiertamente, nos ha pasado la mano por la cara, ganó Wevelgem, abriendo un debate estéril y fue podio en Flandes.

Tiene todo lo que se le supone a un ganador de Roubaix, y se sobra un poco de cada.

Es el favorito de Johan Museeuw…

Peter Sagan Paris-Roubaix JoanSeguidor

Si una carrera enamora y enerva a partes iguales, esa es la París-Roubaix

Rutas interminables así es la París-Roubaix, el norte de Francia, ambiente pesado, imágenes del siglo pasado, cualquier cosa, cualquier momento cambian la fotografía… el ciclismo se vuelve incierto en cada paso que hay entre París y Roubaix.

La llaman de todas las maneras.

La París-Roubaix puede ser el infierno del norte, también la “Pascale”, por eso que se corre en domingo de pascual, incluso la “Reina de las Clásicas”.

«La París-Roubaix empieza como una fiesta que acaba como una pesadilla» Guy Lagorce, periodista

Para nosotros son 250 kilómetros de sueño ciclista, un cuento que no siempre acaba bien, pero que engancha a todos, mayores, pequeños y no tan pequeños, gente de toda condición, porque las imágenes de la París-Roubaix no son patrimonio del ciclismo, esto es algo que excede el corazón ciclista, que se expresa en otros campos, en el geográfico, por las peculiaridades de esta esquina de Francia, en lo histórico, por hoyar esos caminos de adoquín de la época napoleónica y los campos de batalla de la primera y segunda Guerras mundiales, en lo humano, por la querencia de la gente del lugar de lo que tiene entre manos….

Paris-Roubaix clasica JoanSeguidor

Foto: Claudio Montefusco

Os dejamos la entrevista que nos han realizado en https://pepediario.com/  donde repasamos la carrera Paris-Roubaix, con todo lo que conlleva.

París-Roubaix, el origen

La primera aventura del infierno del norte se va lejos en el tiempo.

En 1896 dos empresarios de lo textil, Théo Vienne y Maurice Pérez, éste con raíces españolas, se establecieron cerca de Roubaix, entonces un interesante centro económico e industrial.

De sus bolsillos saldría el dinero para un primer velódromo de 250 metros de cuerda.

Aquella instalación necesitaba de cierto bombo, de que la gente supiera que en el norte, gris y triste, había un velódromo para disfrute del personal.

«La París-Roubaix es una carrera horrible pero la más bella para ganar» Sean Kelly

El dúo de emprendedores sería trío con la llegada de Paul Rosseau, quien llegó con “L´ Auto” bajo el brazo para cuadrar el círculo y empezar a pensar en una prueba que diera realce a ese elemento que causaba furor en ciertos ámbitos: la bicicleta.

La primera edición de la París-Roubaix

Y así el día 19 de abril de 1896, siempre en abril, la París Roubaix nació para regocijo de Josef Fischer, primer ganador, un alemán que se embolsó 1000 francos tras 300 kilómetros.

La París-Roubaix nació como preludio de la mítica Burdeos-París, una de esas maratones de otros tiempos, que hace más treinta años que se dejó de hacer.

Paris-Roubaix adoquin clasica JoanSeguidor

Foto: Claudio Montefusco

Hoy la París-Roubaix es el vestigio vigente aún de aquella época de ciclismo ingrato, salvaje, si se quiere inhumano, pero auténtico y real.

La historia del infierno del norte se pobló de diablos y diablillos que dieron ediciones memorables, dignas de los almanaques, como esa que ganó Peter Post, año 1964, quien rodó por encima de los 45 kilómetros por hora, una barbaridad en aquellos tiempos, con aquellas bicicletas, sobre esas carreteras.

La gesta de Post la dimensionamos si pensamos que hasta 2017 nadie rodó más rápido que él por el infierno. Fue Greg Van Avermaet, el campeón olímpico de Río de Janeiro, que rodó un poco, sólo un poco, más rápido que Post.

Por que el camino hacia Roubaix siempre tuvo adoquines e incluso entrenadores, pilotos de moto que llevaban el ritmo a los corredores, aunque la presencia de estos fue anecdótica de los primeros tiempos.

«La París-Roubaix es absurda» Bernard Hinault

Los grandes diablos de Roubaix

Si la París-Roubaix siempre ha tenido adoquines en la ruta, acostumbra a tener belgas en el palmarés.

No en vano de las 116 ediciones celebradas casi la mitad han ido a Bélgica.

Un total de 56 carreras han caído del lado de los belgas, quienes viven muy cerca de la meta y viven con una pasión la carera que rivaliza con la de los lugareños.

En lo más alto figuran, no podía ser de otra manera dos flamencos, muy flamencos.

“Monsieur Roubaix” ha sido tradicionalmente la bestia apodada el “Gitano” Roger De Vlaeminck, un corredor que hizo palmarés y fortuna en los setenta, cosa que significa que rivalizó con Eddy Merckx, prueba de su tamaño como corredor.

Roger De Vlaeminck ganó cuatro ediciones entre 1972 y 1977, se destacada por su corpulencia y un genio que mantiene intacto muchos años después, siempre cuestionando el presente, los corredores actuales y las estrategias.

Tom Boonen JoanSeguidor

Tom Boonen, el maestro de Roubaix

En los tiempos recientes la París-Roubaix quedó como el pulso indisumilado de los dos monstruos de las clásicas en el siglo XXI.

En el duelo Fabian Cancellara vs Tom Boonen, gana el segundo en el velódromo de Roubaix.

Alto, musculado, buen velocista en sus primeros años, excelso rodador, dotado de una visión de carrera casi periférica, Tom Boone igualó en 2012 a Roger De Vlaeminck.

Ese domingo de Pascua, Tommeke, como gusta llamarle, ganó solo su cuarta París-Roubaix, tras atacar a una eternidad de meta, reivindicando una figura imprescindible en la historia de la carrera porque Boonen ha ganado de todas las maneras en el velódromo más célebre del mundo.

«Algunos matarían a su madre por entrar primeros» Stephen Roche al entrar en el primer tramo de adoquín

Solo también el 2009, pues por el camino su ritmo fue demasiado para unos rivales que iban cayendo por la ruta, y acompañado en las dos primeras, 2005 y 2009, por Hincapie y Flecha en la primera, por Cancellara y Ballan, en la segunda.

Reyes de Roubaix

Fabian Cancellara es otro de los nombres acoplados a las duchas de piedra de la vetusta instalación de Roubaix, en su plaquita rezan tres triunfos los mismos que una buena ristra de corredores: Octave Lapize, el primero en firmar un trío de éxitos desde 1909 a 1911, Gaston Rebry, Rik Van Looy, Eddy Merckx, Francesco Moser y Johan Museeuw.

Paris-Roubaix duchas Museeuw JoanSeguidor

Foto: Claudio Montefusco

Este último fue uno de los ciclistas que hizo del pasto su huerto particular. Su primer triunfo fue aquel “amaño” del Mapei, marcando al león flamenco como el primero de los tres azules que llegaron solos a meta: Lefevere decidió desde el coche que ganara Museeuw por delante de Bortolami y Tafi.

Su tercera victoria se produjo en la ultima edición con lluvia de la París-Roubaix, en aquel lejano 2002, en una memorable cabalgada que Museeuw inició sobre el pavé, descolgando uno a uno cada uno de sus rivales para llegar a meta señalándose la pierna que casi pierde un año antes en el bosque de Arenberg debido a una caída.

Los franceses se ubican segundos, con la mitad de triunfos que los belgas. Entre sus ganadores destaca Bernard Hinault, vestido de arcoíris, como Peter Sagan en 2018.

El bretón llegó, vio y venció en Roubaix, maldiciendo el recorrido, su dureza y el peligro, pero dando la cara hasta el final, partiéndose el espinazo, en un sprint cuya dureza nos podemos imaginar, o no, batiendo a Roger De Vlaeminck, en la que podría haber sido su quinta corona, y a Francesco Moser, triganador en el lugar.

Si aquel día, a este malhumorado bretón le dejan prender fuego al lugar, no dudéis que lo hubiera hecho.

Entre los longevos de la carrera nadie como Raymond Impanis que corrió dieciséis veces la París-Roubaix.

Los españoles en la París-Roubaix

El ciclismo español, históricamente muy ajeno a estas carreras, brilla muy puntualmente en la París-Roubaix.

Sin victorias en el casillero, sólo dos corredores de este lado de los Pirineos han pisado el podio.

El primero fue el pionero en casi todo, Miquel Poblet, quien en 1958 fue segundo y en 1960, tercero.

Con los años, mucho más tarde, Juan Antonio Flecha construiría su singularidad con otros dos podios.

«Si entras el 24 en Arenberg ya has perdido» Alain Bondue

Su suerte quedó tocada por la convivencia con los dos grandes monstruos del momento, Cancellara y Boonen y cuando estos nos estaban, aparecían los segundos de abordo, como Stuart O´Grady.

La carrera que acaba en Roubaix pero que no sale de París

Como otras tantas carreras, la París-Roubaix marca dos hitos geográficos que no son del todo precisos.

Igual que la París-Tours ha salido en alguna ocasión de Chartres, o que la París-Niza lo hace desde alguna de las localidades de la “banlieue” parisina, la París-Roubaix sale de Compiègne, una ciudad francesa y afrancesada, 65 kilómetros al norte de la capital, cuyo atractivo en ser residencia de los reyes de Francia, con un castillo de la época de Luis XV.

Paris-Roubaix mapa JoanSeguidor

El recorrido de la Paris – Roubaix

La salida desde Compiegne viene a redondear un recorrido sobre los 260 kilómetros de longitud en lo que una quinta parte son por adoquines, terreno minado para la épica y la tragedia que distingue la carrera respecto a las otras.

Estos son los 29 tramos de la edición de 2019:

29: Troisvilles-Inchy (km 97.5 — 0.9 km) **

28: Briastre-Viesly (km 108.5 — 3 km) ****

27: Viesly-Quiévy (km 101.5 — 1.8 km) ***

26: Quiévy-Saint-Python (km 116 – 3.7 km) ****

25: Saint-Python (km 118.5 — 1.5 km) **

24: Vertain to Saint-Martin-sur-Écaillon (km 127.5 — 2.3 km) *** 

23: Verchain-Maugré-Quérénaing (km 136.5 — 1.6 km) ***

22: Quérénaing-Maing (km 140.5 — 2.5 km) ***

21: Maing-Monchaux-sur-Ecaillon (km 142.5 — 1.6 km) ***

20: Haveluy-Wallers (km 156.5 — 2.5 km) ****

19: Arenberg (km 164.5 — 2.3 km) *****

18: Wallers-Hélesmes (km 170 – 1.6 km) ***

17: Hornain-Wandignies (km 179 – 3.7 km) ****

16: Warlaing-Brillon (km 185 – 2.4 km) ***

15: Tilloy-Sars-et-Rosières (km 188.5 — 2.4 km) ****

14: Beuvry-Orchies (km 194 — 1.4 km) ***

13: Orchies (km 199 — 1.7 km) ***

12: Auchy to Bersée (km 206.5 — 2.7 km) ****

11: Mons-en-Pévèle (km 212 – 3 km) *****

Tramos de la París-Roubaix 10 al 29

10: Mérignies-Avelin (km 215.5 – 0.7 km) **

9: Pont-Thibault-Ennevelin (km 220 – 1.4 km) ***

8: Templeuve — L’Épinette (km 224 – 0.2 km) *

8: Templeuve — Moulin-de-Vertain (km 225 – 0.5 km) **

7: Cysoing-Bourghelles (km 232 – 1.3 km) ***

6: Bourghelles-Wannehain (km 234.5 – 1.1 km) ***

5: Camphin-en-Pévèle (km 239.5 – 1.8 km) ****

4: Carrefour de l’Arbre (km 242.5 – 2.1 km) *****

3: Gruson (km 244 — 1.1 km) **

2: Willems-Hem (km 251 — 1.4 km) ***

1: Roubaix (km 256 — 0.3 km) *

Comentarios sobre la París-Roubaix

«Es un circo y no quiero ser uno de sus payasos» Chris Boardman

Cada tramo de adoquín se cuenta al revés, del 29 al último, en las calles de Roubaix, cerca del velódromo, inaugurado en la edición del centenario, aquella que dominaron los Mapei y el dedazo señalando a Museeuw.

En la ruta hacia Roubaix, la categoría de los pavés son por estrellas.

La fiesta se abre en Troivilles, con casi cien kilómetros en las piernas.

Es un dos estrellas de casi 1000 metros.

Le sucede un tramo cargado de simbolismo desde la edición de 2018, pues los tres kilómetros del tramo Briastre-Viesly se dedica a Michael Golaerts, quien perdió la vida por un paro cardiaco en ese mismo tramo.

En el tramo de la leyenda se sitúan los tres adoquinados cinco estrellas.

El primero, emblema de la carrera, del lugar y del ciclismo en general es el Bosque de Arenberg, una recta inmunda, en medio de un denso bosque, próximo a unas minas.

Arenberg es la puerta del infierno” Juan Antonio Flecha

Está a casi cien kilómetros de meta, pero rompe el grupo y es escenario de batallas que se alargan hasta meta.

En los años buenos gente como Gimondi, Merckx, De Vlaeminck, Janssen, Planckaert o Vanderaerden lo pasaron delante.

Caídas horribles también acontecieron en el lugar, como en 1972 cuando cuarenta tíos se fueron al suelo.

Paris-Roubaix Arenberg joanSeguidor

El siguiente tramo de cinco estrellas viene casi sesenta kilómetros más allá.

Es Mons-en-Pévèle, tres kilómetros de pesadilla que se clava en las costillas y en lo más íntimo de la rabadilla.

El último ciclo de adoquines de la máxima categoría viene en otro nombre trufado de fama, Carrefour de l´ Arbre, dosmil metros y menos de veinte para meta.

«Cualquier gran palmarés que se precie debe llevar una París-Roubaix» Fausto Coppi

Los amigos de Roubaix

Hay un lema sencillo y francés: “Sans pavés, pas de course…”

Es el emblema que reza en el ADN de “Les Amis de la Paris-Roubaix”, una asociación de gente normal, corriente, de la zona que vela por el adoquín y su conservación.

Paris-Roubaix JoanSeguidor

Surgió hace unas décadas, como reacción a la progresiva pérdida de pavés a causa de la modernidad de Francia con nuevas carreteras y vías dejando el incómodo adoquín relegado a la mínima expresión.

En sus manos está parte de la salud de la carrera y el valor de la importancia de su arraigo con el territorio y el corazón de la gente.

Por que la París-Roubaix será un gran circo, ruido y fotos, muchas fotos, pero es una flecha, un golpe directo y sincero a la conciencia de esta esquina del hexágono francés.

La última…

París-Roubaix de 1985: Un periodista de la CBS se acerca a Theo de Rooij, holandés que perdió opciones de ganar por una caída.

Lleno de barro le dice el ciclista: «Es cojonuda esta carrera«.

El periodista, incrédulo, le suelta: «Trabajas como un animal, no tienes tiempo de mear, mojas los calzoncillos… corres con este barro, te caes. Es un montón de mierda«

«Seguro que sí, pero es la carrera más bonita del mundo» concluye de Rooij.

Imagen principal: FB de Paris-Roubaix

Ver la página oficial de París-Roubaix

https

://www.paris-roubaix.fr/en/

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Noticias de ciclismo

Cada año le ponen flores a Joaquim Agostinho

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Joaquim Agostinho le dio gran popularidad al ciclismo en Portugal

Si hay nombres que perduran en el tiempo, uno de ellos es el de Joaquim Agostinho.

Hará, el próximo día 10 de mayo, casi 40 años que el ciclismo perdió el héroe portugués, pero sus golpes de pedal aún son recordados por muchos aficionados en todo el mundo.

En este deporte, un líder es grande y esa grandeza es llega también de sus gregarios. Así fue la historia de Joaquim Agostinho.

En Portugal, fue aclamado por la gente llenando las calles al ser por seis veces campeón nacional en ruta y tres veces ganador de la Volta a Portugal.

De igual modo, llenó el antiguo Estadio José de Alvalade, de su Sporting Clube de Portugal, en los tiempos donde el ciclismo vivía el apogeo y los estadios de fútbol se llenaban por uno de los suyos.

Un líder en su país que progresó en base a duras pedaleadas a lo largo de su carrera, empezando tarde en el ciclismo, a los 25 años, pero que se hizo más grande a los 30 cuando, en 1973, se tornó gregario del español Luis Ocaña, en el Bic.

Si ese año no hizo sombra a su líder, al año siguiente la historia fue otra.

La genialidad del portugués sirvió para adelantar al conquense y, etapa a etapa, fue conquistando su lugar en el podio de la Vuelta a España.

El segundo puesto fue suyo, solamente a once segundos de José Manuel Fuente, mientras Ocaña se quedó en la cuarta posición, a más de un minuto de su fiel gregario.

Pero el punto clave llegó a los 36 años, en 1979, el día de su triunfo en la mítica etapa de Alpe d’Huez

167 kilómetros de gloria lusa en el Tour de France y tercero en el podio final, tal como había logrado en el año anterior, al lado del gran vencedor Bernard Hinault, una leyenda en el ciclismo mundial.

Además, en esa inolvidable decimoséptima etapa, dejó sus distintos adversarios a la distancia de dos y tres minutos.

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Joaquim Agostinho pareció haber nacido para el Tour… de las doce participaciones, ocho terminó en el Top 10, dos de los cuales fueron sendas terceras posiciones.

Hoy, para llegar a la cumbre de Alpe d’Huez, hay que pasar por la escultura en bronce en su homenaje, en la decimocuarta curva, siguiendo la decimoséptima curva bautizada con su nombre.

Su atemporalidad quedará para siempre en la historia del Tour, igual que en su tierra en Torres Vedras donde, desde 1985, el Trofeo de Ciclismo de Torres Vedras se pasó a llamar también Trofeo Joaquim Agostinho y, desde 1989, los ganadores dejan la corona de flores en la estatua erigida en su homenaje.

Para los ciclistas portugueses, ganar este Trofeo simboliza más que una victoria de una carrera… es un tributo al gran ídolo y genio de la bicicleta Joaquim Agostinho, inmortal en la memoria lusa.

Por Helena Dias

 

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Noticias de ciclismo

En el Aubisque te podían envenenar

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Historias que ilustran la profundidad de Col de l´Aubisque

Históricamente el Col de l´ Aubisque no ha estado en el imaginario colectivo como sí ocurre con otros vecinos, como el célebre Tourmalet.

A pesar de esta relativa “discreción”, el Aubisque encierra historias realmente increíbles y curiosas.

La de Wim Van Est se lleva la palma, aunque también otros episodios como ese excelente relato que fue el de Octave Lapize chillando a los organizadores aquello de “sois unos asesinos” cuando en 1910 les hicieron penar, al capricho de los osos del lugar, por aquellas carreteras que ni siquiera los carromatos intentaban atravesar.

Al año, el Tour volvió al Aubisque que sería el centro de una de las primeras controversias, y misterios, de la historia de la Grande Boucle.

Paul Duboc era un ciclista francés que en 1909 había finalizado cuarto en la general.

En 1911 llegó a la etapa décima, con Peyresourde, Aspin, Tourmalet y Aubisque en el plano, siendo segundo de la general pero con la convicción de que el liderado estaba en su mano.

Y así Duboc se puso manos a la a la obra, escapándose de muy lejos para poner la carrera al borde del colapso. Coronó un alto, otro y otro, todos en cabeza.

En la base del Aubisque, en Argelès-Gazost, el corredor empezó a encontrarse mal. Su fortaleza se vino abajo.

De repente empezó a vomitar. Retornado sobre su bicicleta, su ascensión se convirtió en zigzagueo penoso, de un lado a otro de la ruta, mientras los rivales, atónitos le veían languidecer.

Al final del día, el entonces periodista Henry Desgrange situaba el foco en un bidón que el corredor recibió en el inicio del Aubisque.

Duboc había sido envenenado, pero ¿quién pudo llegar hasta tal extremo?.

Se señalaron los principales beneficiados con el derrumbe del ciclista que comandaba la carrera, pero no salió nada claro de todo aquello.

Duboc, restablecido, ganaría la siguiente etapa, como síntoma de su tremenda condición física.

Dos veces ha sido el Aubisque final de etapa.

En 1985, el ganador fue Stephen Roche en una etapa cortísima de unos 50 kilómetros en los que el director del irlandés, el bohemio Geminiani, le caló un buzo de contrarreloj para convencer a su corredor que corriera aquella jornada como si de una crono se tratara.

Medio avergonzado, Roche se puso un maillot convencional sobre el buzo y se desprendió de él en el pie del Aubisque en donde se llevó su primera etapa en el Tour.

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La otra llegada en el alto del Aubisque fue en la incalificable edición de 2007 cuando Michael Rasmussen de amarillo batía a Contador horas antes de ser expulsado del Tour por no fijar con claridad por que parajes preparó la carrera. Curiosamente

Rasumussen había sido ganador de una de las pocas veces que la Vuelta se ha atrevido a cruzar el umbral de los Pirineos, en Cauterets, en 2003, el lugar en el que Miguel Indurain empezó a plasmar la leyenda que muchos le auguraban en la mejor carrera del mundo.

Imagen tomada de www.bikerace.info

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Ya se puede entrenar como un Ineos en Zwift

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Con Zwift se puede entrenar con los ganadores del Tour & Giro y campeones olímpicos del Ineos

Zwift, la plataforma global de fitness online, se asocia con INEOS Grenadiers en la creación del INEOS Grenadiers Virtual Training Camp en Zwift este enero. El evento pretende ser una fuente de inspiración y motivación para la comunidad, brindando la oportunidad de unirse a ganadores del Tour de Francia, campeones olímpicos y del mundo, y beneficiarse de 12 sesiones de entrenamiento.

A partir del 24 de enero los Zwifters podrán entrenar como Geraint Thomas o Egan Bernal, en sesiones inspiradas en los puntos fuertes de los ciclistas estrella del equipo. Durante las siguientes seis semanas, habrá eventos diseñados específicamente para mejorar la técnica en puertos con subidas intensas, carreras contrarreloj, carreras de velocidad y mucho más. Además, los participantes tendrán acceso a eventos para entrenar como Richard Carapaz, Luke Rowe, Filippo Ganna, Dylan van Baarle, Tao Geoghegan Hart, Michał Kwiatkowski, Tom Pidcock, y Ben Swift. Cada uno de los entrenamientos será presentado en una serie de vídeos complementarios, en donde ciclistas y entrenadores del equipo explicarán cada sesión.

Para participar en los entrenamientos el usuario debe unirse a la sesión de group workout en el calendario de eventos o bajo demanda seleccionando el entrenamiento en la Zwift workout library.

Los Zwifters podrán unirse a Egan Bernal, Geraint Thomas, Tao Geoghegan Hart y a otras estrellas del equipo en sus propios entrenamientos

Consultar la lista completa de entrenamientos de profesionales aquí.

Leigh Bryan, Performance Coach de INEOS Grenadiers, dice: “Hemos tenido la suerte de trabajar con Zwift en varios eventos durante los últimos dos años. Gracias a nuestra asociación, fanáticos del ciclismo de todo el mundo nos han visto competir y han pedaleado con nosotros en eventos como nuestro eRide inaugural, la serie Around The World o el Greatest Hits. Ahora, estamos orgullosos de lanzar nuestra colaboración favorita hasta la fecha: El INEOS Grenadiers Virtual Training Camp, que permite a los Zwifters participar en una serie de entrenamientos únicos que hemos creado conjuntamente teniendo en cuenta las necesidades de cada tipo de ciclista. Se trata de sesiones difíciles para los miembros de nuestro equipo que serán un gran desafío para los Zwifters de todo el mundo”.

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Este año, INEOS Grenadiers se ha asociado con Bioracer para que los participantes puedan equipar a su avatar con el kit completo de entrenamiento de INEOS Grenadiers. Para desbloquear los calcetines INEOS Grenadiers 2022 es necesario completar cualquiera de los entrenamientos grupales en primera o segunda semana.

Para acceder al kit de entrenamiento y la gorra INEOS Grenadiers, es suficiente con completar cualquiera de los entrenamientos grupales en la semana 3 o 4.

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El Thévenet le puso fecha de caducidad a Merckx

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Así puso fin Thévenet al dominio eterno de Merckx en Pra-Loup

Por muchos años, quizá décadas, el nombre de Eddy Merckx se relacionará con el perfil de “ciclista 10” en un dominio que llegó hasta que un francés llamado Bernard Thévenet se cruzó en su camino.

En Merckx se reunieron todos los componentes del éxito en este deporte: Carácter, ambición, facultades y medios.

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Eddy Merckx llegó a esprintar por pancartas que nada tenían que ver con la carrera 

Cegado por una ambición enorme, el belga no sólo se consagró, numéricamente hablando, como el ciclista más grande de la historia del Tour, también lo fue ciclismo en general.

Un lustro de dominio total

Eddy Merckx. entró en la galería de la fama del Tour de Francia por la puerta grande, ganando de una tacada las ediciones que van desde 1969 a 1972. Cuatro ediciones que colocaron de forma inmediata al “caníbal” cerca del mito de Anquetil.

En 1974, salvado el triunfo de Luis Ocaña, situó su casillero en los cinco Tours. Fue una victoria que no desentonó en demasía respecto a los anteriores. Por el camino se hizo con ocho etapas, la primera y la última entre otras, y situó al sufrido Poulidor más allá de los ocho minutos en el podio de París. Nada hacía presagiar que ésta fuera la última presencia del campeón belga en el primer escalón del cajón parisino. Al contrario, a sus 30 años, el enorme corredor afirmaba sentirse mejor que nunca.

El golpe viene de Thévenet

Con una semana cumplida del Tour de 1975, muy pocos ponían ya en cuestión de que el principal enemigo de Eddy Merckx era el mismo. Desde el inicio en Charleroi, el belga convertía la carrera en un infierno atacando en lugares propios de grandes clásicas como el Alsenberg de la París-Bruselas camino de la meta de Roubaix. Cerca de Nantes, en Merlín Plage, Merckx ganaba la primera crono larga de la carrera. En la cronometrada de Auch repetía triunfo.

Tanto dominio tuvo reflejo en la actitud de un público algo aburrido de sus recitales. Subiendo el Puy de Dome, Merckx probaba el asfalto, se afirma que empujado por alguno de los asistentes, mientras Van Impe y Thevénet circulaban con ventaja. Un minuto en la cumbre del Macizo Central suponía el anticipo de la caída de campeonísimo.

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La historia se repetiría un día después, en la etapa de Pra Loup. Thévenet seguía minando el poder del líder atacándole hasta seis veces en el Col des Champs. En Allos, era Merckx quien lo intentaba. Ya en Pra Loup Thévenet se desprendía del belga. En los dos últimos kilómetros las piernas de Merckx no demostrarían la frescura habitual. El vigente campeón acabó por ceder en ese tramo dos minutos.

El Tour ya no dependía de él, y menos después de otra caída, en Valloire, que se saldaba con una fractura abierta de cadera y molestas heridas en pómulo y maxilar.

Cualquier otro hubiera tomado el camino del abandono, Merkcx siguió hasta París, para acompañar al que había puesto caducidad a su reinado, no sólo en el Tour, desde la segunda plaza.

El ángel belga ya no volvería a desplegar sus alas.

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