Ciclismo
El Pogacar (y UAE) del Tour aprende lecciones
El golpe de Pogacar en Saint Lary no es definitivo para el Tour, pero casi
Dudar de Tadej Pogacar conlleva sus riesgos, dudar del maillot amarillo no siempre es un buen negocio.
El otro día, con el subidón de Le Lioran y la remontada de Vingegaard, admití dudas, como una amplia mayoría.
La gestión de momento de Pogacar y UAE de ese resultado y estos días ha sido perfecta, envidiable y, como hemos visto, efectiva.
No fueron horas sencillas para Pogacar y su equipo ante el déjà vû del jueves.
Que Vingegaard le recuperara de esa diferencia en el Macizo Central le ha llevado al pasado más reciente, al de los dos últimos Tours en los que acabó claudicando.
Para el tema de las derrotas hay diferentes teorías.
Unos dicen que se aprende mucho de ellas, otros que mejor evitarlas siempre.
Pogacar en Le Lioran no sufrió una derrota en el sentido estricto de la palabra, pero se llevó un palito guapo, uno de esos que podría doblegar a más de uno.
Pero este Pogacar es grande en la victoria, pero también en la derrota
No ha tenido muchos contratiempos en su carrera deportiva el esloveno, pero los que ha tenido los ha gestionado con la naturalidad de una victoria y eso pone la piedra de la recuperación.
Tadej Pogacar y su equipo han madurado la situación del Macizo Central, la han licuado, la han asimilado y han sacado de la manga un éxito brutal en Saint Lary con el Tour como objetivo.
Control efectivo, sin asfixia por parte del equipo, con un Politt imperial más Sivakov, Soler y Almeida en su nivel, sumado a un Adam Yates decisivo, saltando en el momento exacto para darle a Pogacar el impulso necesario a otra acción de las suyas, una de esas que solo emprende un maillot amarillo que no se conforma con la ventaja que tiene.
Pogacar pone a Vingegaard en el umbral de los dos minutos, el Tour no está sentenciado, pero se acerca, otro mal paso de Vingegaard podría ser el golpe de gracia.
Imagen: A.S.O./Charly Lopez



