Ciclismo
Que el Tour salga de Francia es noticia
En 2028 la salida del Tour vuelve al norte, vuelve a Francia
Que el Tour de Francia comience en territorio francés se ha convertido en una anomalía tan grande que hoy es noticia de apertura.
Con que la Vuelta salga de España o el Giro de Italia.
La confirmación de que la edición de 2028 tendrá su Grand Départ en Reims, en plena región de Champaña, supone un giro llamativo tras una dinámica donde la carrera parecía haber olvidado sus raíces geográficas.
El anuncio rompe una inercia de internacionalización extrema y adelanta además las fechas habituales de la competición a principios de junio, una alteración obligada para evitar el conflicto de calendario con los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.
Como cuando la cita de París.
La decisión de otorgar la salida a Reims frena momentáneamente una tendencia donde los despachos de ASO parecían priorizar la rentabilidad económica y la expansión de marca fuera de sus fronteras.
La fórmula de salir de fuera me gusta, pero el abuso aburre.
En los últimos años, el Tour ha encadenado salidas desde Copenhague, Bilbao y Florencia, con compromisos ya fijados en Barcelona para dentro de un mes largo y Edimburgo en 2027.
Esta acumulación de arranques internacionales provocó un indisimulado malestar en diversas regiones francesas, que contemplaban con recelo cómo el mayor escaparate turístico y deportivo del país se entregaba repetidamente al mejor postor extranjero, perdiendo el impacto social y económico en los municipios que sostienen el ciclismo de base todo el año.
Asignar el inicio de 2028 a Reims equilibra la balanza interna y devuelve el protagonismo al hexágono.
El pelotón rodará por los viñedos locales y disputará un total de cuatro etapas en la región del Gran Este antes de enfilar el resto del territorio.
No es un escenario inédito, pues la ciudad ya ejerció como punto de partida en la edición de 1956 y ha acogido el paso de la carrera en múltiples ocasiones, pero la elección adquiere un significado crítico en el contexto actual: el Tour necesita recordar de vez en cuando que sigue siendo el Tour de Francia.
Nos gustará volver a ver su catedral.
La obligada coincidencia con el ciclo olímpico de Los Ángeles fuerza a la organización a adelantar el inicio al mes de junio, alterando el ritmo tradicional del verano ciclista.
Esta variación modifica la preparación de los corredores y el encadenamiento de las carreras previas, obligando a los equipos a reestructurar sus picos de forma.
ASO recupera el aroma doméstico para la joya de la corona, demostrando que, aunque el negocio global empuje a buscar horizontes lejanos, la esencia de la carrera sigue dependiendo de las carreteras francesas.
Imagen: A.S.O./Maxime Delobel






