Ciclismo
Bienvenue au Tour, M. Paul Seixas
Paul Seixas será el corredor más joven en tomar la salida del Tour desde 1937
Lo de Paul Seixas al Tour de Francia ha dejado de ser una suposición para convertirse en una realidad que quema tras la confirmación oficial del Decathlon.
Se ha despejado la incógnita a través de un vídeo cargado de simbolismo, grabado en casa de sus abuelos en la Alta Saboya, donde el jovenzuelo francés anunció su debut en la Grande Boucle. Se cumple así el clamor popular —respaldado por un 73% de los aficionados en encuestas recientes— que pedía paso para el talento más fulgurante del momento.
Sin embargo, conviene poner un poco de frío al asunto porque sobre este chico de 19 años se ha depositado un peso histórico: será el corredor más joven en tomar la salida desde 1937.
Seixas va a necesitar unas espaldas muy anchas para soportar la presión de un país que vive en una sequía eterna, soñando con un heredero de Bernard Hinault desde aquel lejano 1985.
Precisamente el “Tejón” ha sido uno de los pocos en bendecir este salto prematuro, frente a voces más prudentes como la de Christian Prudhomme.
El escenario del debut, con salida en Barcelona el próximo 4 de julio, no es precisamente un jardín de infancia, sino una colisión frontal con los dos grandes tiranos del ciclismo moderno: Tadej Pogačar y Jonas Vingegaard.
Entre el esloveno y el danés se han repartido los últimos seis Tours, pero Seixas llega con un aval que ilusiona: ganador de la Itzulia y la Flecha Valona, y segundo en Lieja y Strade Bianche, siendo el único capaz de sostener el pulso a Pogačar en las cotas.
El equipo francés, tras analizar los datos de rendimiento en las Ardenas junto a su director Dominique Serieys, ha decidido que el ganador del Tour del Porvenir está listo para el fuego real.
El propio ciclista ha sido tajante al afirmar que no acude simplemente para ganar experiencia o aprender el oficio, sino con ambiciones reales en la clasificación general.
Toma ya.
El equipo hace bien en ponerlo en el escaparate; si su joya termina volando hacia otros nidos, al menos le habrán sacado el mayor rédito deportivo en la carrera que justifica una temporada.
Ahora que el Tour asoma por la Ciudad Condal, las miradas no solo buscarán la Sagrada Familia.
Estarán fijas en el chaval que ha decidido saltarse los procesos biológicos para desafiar la jerarquía establecida.
Veremos si su brillo es suficiente para aguantar el calor del asfalto cuando la carretera se ponga seria y la mística del Tour empiece a pasar factura.
Imagen: A.S.O./Billy Ceusters






