Ciclistas
El Tour en Alpe d´Huez: Pidcock se hace mayor
La victoria de Pidcock en Alpe d´Huez salva la cima más icónica del Tour
Hubo un momento, en el descenso de la Croix de Fer hacia Alpe d´Huez, que la escapada buena sobrepasó los 100 kilómetros por hora, ahí iban, además de Pidcock, Meintjes, Froome, sí Chris Froome, Powless y Ciccone.
No es una estadística cualquiera, es el reflejo de lo que había en juego, de lo fuerte que se apostaba, de lo mucho que se quería ganar en la cima más especial del Tour de Francia,
Siempre que hablo o pienso de Tom Pidcock le doy vueltas a lo mismo, en un ciclismo en el que los grandes nombres acostumbran a estar siempre perfectos, el británico atesora una irregularidad a la que, visto lo visto, no es sencillo acostumbrarse.
Alterna días de brillo, con naufragios sonados, especialmente en las clásicas, terreno en el que se ha introducido en el ciclismo de carretera hasta llegar a este Tour en el que está brillando, y mucho.
Un camino que pasó, hace menos de un año, por su primera grande, la Vuelta 2021 a la que llegó con un oro olímpico colgando del cuello y de la que salió sin dar que hablar más que en una par de jornadas y poquito.
Sin embargo este Tour es otra cosa, este Tour está sacando la mejor versión de Tom Pidcock, los días vienen de cara y la carrera, con viento de cola.
Claro que cuando esto sucede es una delicia, un placer ver a este ciclista que come de esa nueva generación que es capaz de dominar varias disciplinas, que combate en todos los escenarios, que exhibe una técnica abrumadora, que se atreve con todo…
La etapa que Pidcock se ha marcado en un perfil clásico, de leyenda, es brutal y lo ha hecho, no olvidemos desde una plaza destacada en la general, demostrando que es compatible un buen puesto con la caza de etapas, si realmente se quiere y se desea.
Los descensos de Pidcock son el relleno, entrar en la curva con desventaja y salir de ella por delante, porque su rendimiento en Alpe d´Huez es la guinda a un rendimiento estratosférico.
Ojo que atacó a diez de la meta y solventó la papeleta con ventajas pequeñas y estresantes.
A Pidcock le ha caído el triunfo el día que Froome volvió a estar delante, como si todo se alienara con los hijos de la Reina.
Menos mal que tuvimos a Pidcock, menos mal que estuvo Froome y cia, porque la vuelta de Alpe d´Huez al Tour nos devolvió ese ciclismo de trenecitos, bloqueo y cemento.
Jumbo ha recuperado el papel para el que ha sido diseñado, dominar y marcar el ritmo a su antojo, con el líder en situación mucho más cómoda que Roglic hace dos años.
Esperemos que alguien, en algún momento, encuentre una grieta en ese dominio, no será fácil, como tampoco lo era pensar que Pogacar saliera segundo de los Alpes.
Imagen: FB Ineos





