Peter Sagan
Los 5 momentos que describen a Sagan como el ciclista de la década
Peter Sagan fue el adalid del show en épocas de ciclismo muy aburrido
No por repetido dejo de recordarlo, y horas después de su retirada me ha apetecido recordar cinco instantes que ponen a Sagan como el papá del show, el hombre que creó el espectáculo de cero en medio de ciclismo que no recuerdo como el más bonito.
Acostumbrados a la generación actual, no hace tanto ver un Tour potable estaba en manos de los “secundarios”, ciclistas que te hacían maravillas en cualquier etapa, dejando en el recuerdo secuencias que envejecen muy bien.
Imágenes como aquel Sagan incipiente que en el aburridísimo Tour de Wiggins, imitando a Forrest Gump para cabreo de Cancellara o poniendo brillo en las ediciones de Froome, más allá del control abrumador del Team Sky.
Esos días Peter Sagan creo que se distinguió como el ciclista más brillante, inspirador e influyente de su época, más allá de un cuatro veces ganador del Tour y de otras estrellas rutilantes.
Los 5 momentos + top de Peter Sagan
El corte final en Montpellier
De los cuatro Tours que ganó Froome, creo que el de 2016 fue el más tedioso con diferencia, una carrera en la que no mostró fisura alguna, ni siquiera en las etapas de relleno.
En una rotonda, camino de Monpellier, Froome y Sagan se encuentran en un corte mínimo acompañados de Maciej Bodnar, en gran amigo de Sagan, y Geraint Thomas.
Se trata de una jornada de transición hacia el Ventoux, pero los cuatro abren gas y se plantan en meta con victoria del eslovaco, capaz de reventar e ir hasta el final en su apuesta contra el pelotón.
La llegada de Córdoba en la Vuelta
La bajada hacia Córdoba en la Vuelta 2011 se hace tan a cuchillo que delante quedan cuatro Liquigas, con Agnoli, Cappecchi y Nibali, junto a Sagan y Pablo Lastras.
Cuatro del mismo equipo contra Lastras.
En los relevos los verdes entran con todo al punto que el de Movistar les pone en jaque en la llegada.
Nibali, lento como pocos en un sprint en grupo, no llega al nivel del madrileño, mira a Sagan y éste remata la etapa como los grandes.
El eslovaco no era el monstruo en el que se iba a convertir, pero ya marcaba territorio.
La victoria en Flandes
Aunque estuvo ahí llamando a la puerta de muchos monumentos, a Sagan las cuentas le dieron para ganar “sólo” dos.
El primer de ellos un Flandes corrido a mil por hora en el que fue el más listo por filtrarse en el corte bueno con Kwiatkowski y sacarle los colores a Vanmarcke en el Paterberg con una arrancada in extremis pues Cancellara avisaba por detrás.
El rodar en solitario de Sagan hasta la meta de Oudenaarde redondeó una jornada en la que su arcoíris brilló como nunca.
Tiros al poste en San Remo
No siempre tuvo que ganar Sagan para acabar dejándonos sin respiración.
Aquel final de San Remo 2017 tan eléctrico y ajustado con su archirival Kwiatkowski nos dejó del revés el sofá con un sprint final que, lo veis en la imagen, no pudo ser más brutal.
Sagan nunca pudo ganar San Remo, pero fue la rueda clave en la recta final de Poggio hasta que la nueva generación irrumpió marcando el camino a la victoria de no pocos.
En la Tirreno, bajo el diluvio
Entre las muchas etapas que Sagan ganó en vueltas tipo Tirreno, desde Suiza a California, recuerdo aquella famosa etapa en la que Vincenzo Nibali le quitó el maillot azul a Chris Froome bajo el diluvió.
En una cota imposible, Nibali arrancó y se fue en solitario con Sagan y Purito a rueda, entre cortinas de agua y una oscuridad en ciernes.
Los tres hicieron camino hasta que Sagan dio cuenta de ambos en la recta de Port Sant´Elpidio…
De eso hace más de diez años, días en los que Sagan se construyó el áurea a ciclista más incluyente y trascendente de su tiempo, un rockstar que nos hizo disfrutar como pocos en años en los que el ciclismo cayó en la trampa del control y previsibilidad.






