Ciclismo
5 conexiones de Pogacar con los más grandes
A Tadej Pogacar se le está poniendo cara de un grande de siempre
Cómo crece el niño, cinco años y pico en el máximo circuito, desde que descorchara los primeros “champagnes” en el podio en aquel Algarve, y vemos a Tadej Pogacar firmando registros que le sitúan entre los mejores de siempre.
No hace muchos días, hice un pequeño recopilatorio de ciclistas que he podido ver y se le han aproximado, y ahora quiero hacer un pequeño paralelismo entre el campeón presente y los grandes nombres de la historia.
Es una conexión sencilla, basada en cada una de las características que definen a Pogacar, a ver qué os parece.
El carisma de Fausto Coppi
Leí en su día que cuando Coppi murió la multitud que se congregó en su funeral no se ha vuelto a ver en su pueblo piamontés.
Más o menos querido, en especial por su rivalidad con Gino Bartali, Coppi arrastró masas y sacudió corazones como pocos campeones.
Hoy Pogacar abre surcos por donde pasa, es un ciclista que causa unanimidad, cae bien a todos y su sola presencia justifica irse a la carretera o echar el rato en el sofá para verle correr.
Es disfrutón como Jacques Anquetil
Al normando se le conoció por su cátedra sobre la bicicleta, pero también por sus interesantes festorros fuera de ella.
Aquella jornada de reposo en Andorra, en la que se le fue la mano con el champagne y algunos mariscos para que al día siguiente sus rivales salieran en tromba durante la ascensión en Envalira.
Es posiblemente el más conocido de muchos otros episodios del astro francés ajenos a la competición.
A Pogacar también se le ve disfrutón, no sé si como Jacques en la mesa, pero sí de la vida, haciendo esas cosas que pensábamos prohibidas para un ciclista de su nivel como aquella voltereta en la piscina el día de descanso del pasado Tour.
El hambre de Eddy Merckx
A Merckx no se le conoció por su bondad y cercanía.
Más bien todo lo contrario, el belga se distinguió por no dejar ni las migas, en una forma de hacer que muchas veces ejecuta Pogacar, quien no vacila en disputarlo todo, absolutamente todo, cosa que además me parece perfecto.
Con 25 años ya tiene 70 victorias.
Pogacar tiene un poco de cada uno de los más grandes de la historia
La polivalencia de Bernard Hinault
Para mí es el referente más próximo, porque ambos lo disputan todo, siendo buenos en todos los terrenos, incluido el pavé.
Hinault ganó una Roubaix y juró no volver y Pogacar ha logrado ganar Flandes y brillar en el adoquín del Tour de Francia, que no es el de la París-Roubaix pero… se le aproxima.
¿Qué es Poogacar?
Clasicómano que gana vueltas
Vueltómano que colecciona monumentos
El corredor total que estábamos esperando desde Bernard Hinault https://t.co/iNW02PVTvh— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) April 22, 2024
Eso añadido a la colección de monumentos, contrarrelojes, sprints en grupos pequeños y todo tamaño de generales que ganó el bretón y que el esloveno va calcando.
La planificación de Miguel Indurain
De todos los grandes de siempre, Miguel Indurain se ha distinguido por ser el más racional de todos, con un plan medido hasta el mismo Tour.
Pogacar va por esa senda y aunque parezca que corre mucho, no lo hace tanto, lo que pasa es que cuando lo hace brilla tanto y lo consigue de forma tan abrumadora que el triunfo cuenta por tres.



