Ciclistas
Milán-San Remo: Vincenzo Nibali es imperecedero
Vincenzo Nibali sigue siendo el ciclista de los imposibles
Milán-San Remo, qué carrera, tan bonita, icónica. Monumento. Miro hacia atrás y extraño a Fondriest, a Jalabert, a Fignon, a Chiapucci. Vincenzo Nibali nos los ha traído a la memoria, a todos, de golpe.
Romper San Remo. Esa obsesión que los clásicos, los que tenemos cierta edad, expresamos en cada palabra que escribimos.
Romper San Remo, eso está al alcance de los grandes, de los muy grandes, Vincenzo Nibali pisa ese terreno.
Veremos mil veces su ataque, preciso y concreto en el Poggio y mil veces nos pellizcaremos.
El salto de Vincenzo Nibali será materia de escuelas de ciclismo
Vincenzo Nibali es leyenda, viva y en ejercicio de su profesión, pero leyenda.
Su ataque es de olfato, ni muy lejos, ni muy cerca.
Con la coronilla del Poggio ahí, a la vista, en el horizonte, sabiendo que era ahí o se podía olvidar.
Mientras Peter Sagan y los suyos hacían la táctica, mientras allanaban el camino al campeón del mundo, Vincenzo Nibali dijo que ya estaba bien.
Se fue antes de que los favoritos se movieran, pero justo antes, con el lapsus de tiempo necesario para saber que, a la menor duda detrás tendría una oportunidad.
Y Sagan se vio sin gregarios, y Démare se vio con un solo compañero, y Kiato no sabia donde buscar.
Toda la San Remo con los equipos delante, controlando los Capos, manteniendo al Cipressa bajo guión y en el momento caliente Vincenzo Nibali tenía su carta, la suya, y si fallaba, venía Colbrelli, como elemento disuasorio.
Esto no fue como cuando en 2012 le acompañaron Gerrans y Cancellara, nada que ver.
Solo o no vale.
A Nibali sólo le valía irse solo
Vincenzo Nibali planteó la carrera en el todo o nada que es San Remo, en el atractivo invisible para el espectado de jugarse 290 kilóemtros largos en un suspiro, en una duda, en una curva.
Un atractivo que no es tangible como en otras carreras, pero que es caminar sencillamente en el filo.
Nibali lo sabía y lo hizo. Se fue solo, sólo le valía irse solo.
Qué campeonísimo, sólo merece esa calificación.
Qué grandísimo @vincenzonibali #MilanSanRemo pic.twitter.com/9Q4ILZOK4L
— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) March 17, 2018
Ahora mismo Vincenzo Nibali es el único corredor que ha ganando las tres grandes, pero además suma San Remo a Lombardía y al podio que logró en Lieja.
Los campeonísimos son eso, 365 días del año pensando en ciclismo, sin malograr nada, sabiendo de sus virtudes, explotando las debilidades ajenas.
Vincenzo Nibali es especialista en ello.
Porque Vincenzo Nibali lo hizo porque no supo que era imposible, que los manuales no lo aconsejaban, que lo normal era fracasar.
Como aquella vez que ganó una Tirreno a Froome en una rampa imposible bajo el diluvio, como cuando remontó un Giro a Chaves, como cuando reventó a los rivales en el pavé de Roubaix en el Tour, como otras tantas veces…
Pocas victorias producen tanta satisfacción y emoción, sobre todo porque los que amamos este bendito deporte sabemos de la grandeza de Vincenzo Nibali, el campeón que no mira para atrás, porque delante, allí delante, tiene lo que busca, la gloria que viste su leyenda.
Imagen tomada de FB de Milano Sanremo
INFO
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