Ciclismo
Vuelta España: Nibali fue el primer rojo
Con Nibali la Vuelta dejó atrás para siempre el amarillo
Recuerdo que el primer maillot rojo de líder de la Vuelta que seguro Vincenzo Nibali guarda en casa lo firmaba Custo Dalmau, diseñador creo de BCN con un toque y diseño que duraron lo que duda un caramelo en la puerta de un colegio.
Pero el paso se había dado.
La Vuelta había emprendido una apuesta de marca que también contemplaba el mallot rojo que con el tiempo se ha asentado como otro elemento diferenciador de la carrera.
Cuando el año pasado, Jumbo hizo toda su publicidad de las tres grandes, otros tantos colores -amarillo, rosa y rojo- identificaban los trofeos, eso, hace veinte años no habría sido posible, el amarillo del Tour se solaparía con el dorado, pues así se venía haciendo desde 1999, de la Vuelta.
En todo caso hablamos de la carrera de 2010 y todo lo que nos dio de sí.
Vincezo Nibali ganaría en aquella Vuelta la primera de sus cuatro grandes vueltas en siete temporadas.
Ojo que el italiano las logró en convivencia con Froome, Nairo y Contador, lo que habla de su calidad.
Aquella edición tuvo su punto de inflexión en el mismo pie de la Peña Cabarga.
Igor Antón se iba al suelo de la forma más tremenda y dolorosa cuando dominaba la general tras el paso por Andorra.
Una caída que una vez nos contó en el podcast y que explica con una naturalidad que te apabulla.
Igor Antón fue la tristeza total de aquella carrera que entraría en un duelo a tres entre Purito Rodríguez, Ezequiel Mosquera y Vincenzo Nibali.
Una caída no, pero sí una contrarreloj horrorosa en Tordesillas dejó al primero fuera y la carrera a merced de Nibali, quien aguantó el primer asalto a la Bola del Mundo, más allá de Navacerrada, para vestirse la prena roja en Madrid.
Rubricaba esos días Vincenzo Nibali su primera gran vuelta y estampaba el primer nombre en el palmarés del maillot rojo, ese que seguirían Froome -con Cobo fuera de la lista-, Contador, Aru y otros más.
Nibali no volvería a ganar la Vuelta, Chris Horner lo evitó.
Madre mía, aquella edición.
Y en 2015, aquella expulsión por agarrarse al coche y saltar de un grupo a otro.
Una relación imposible.




