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Ineos y Movistar y comparaciones son odiosas
La “cultura olímpica” del Ineos también abre brecha respecto a Movistar Team
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Hubo un tiempo, quizá ahora no tanto, y para lo que vemos de cara a 2020, aún menos, que el ciclismo se debatió entre la rivalidad entre el Ineos, entonces el Team Sky, y el Movistar.
Durante un ciclo, esa rivalidad marcó el paso, el pulso de las grandes vueltas, y la plasmación más evidente fue el podio de 2015, cuando Alejandro Valverde y Nairo Quintana acompañaron a Chris Froome en el cortejo de París.
Una estampa que sostenía esa rivalidad latente y efectiva, entre los dos bloques más potentes del World Tour, un mano a mano del que los ingleses han salido airosos más veces, pero en el que los telefónicos se han construido la imagen de ser quienes más complicado se ol pusieron a los de Brailsford.
Sea como fuere ese pulso ahora parece desigual, la descapitalización de liderazgo en los azules -no son pocas las salidas que han tenido- junto al continuo refuerzo del Ineos, en todas sus líneas, dejan un escenario en el que otros, equipos como el Jumbo, especialmente, deben dar el salto.
Así las cosas, es una obviedad que desde su aterrizaje, el Team Sky ha sido mirado de reojo por todos sus rivales, el Movistar no ha sido una excepción.
Con esta música de fondo, se implantó por ejemplo lo de hacer rodillo tras las carreras para “lavar lactato”, algo tomado como excéntrico en su momento que ahora todos hacen.
Algunos métodos del Team Sky, ahora Ineos, han cundido en el pelotón, otros cuestan más de asumir, algunos parecen imposibles.
Pero más allá de los procesos está la mentalidad, y en los ingleses hay algo que enamora.
Es su concepción redonda del ciclismo, porque su talonario nadie ha podido igualarlo, pero ello nunca les ha desvinculado de sus raíces, que como buen bloque anglosajón vienen mucho del éxito de la pista y la magia de los Juegos Olímpicos.
Desde el minuto uno los mentores de Ineos dijeron que la pista británica era la clave de vuelta en todo su proyecto y sobre ella se ha dispuesto todo el edificio.
Y la fotografía de campeones olímpicos como Bradley Wiggins, Peter Kenaugh, Geraint Thomas u Orwain Doull extendiendo a la carretera su brillo de velódromo no admite comparativa con el Movistar.
Decididamente le han dado la vuelta al cuento y han demostrado que de otra forma se pueden hacer las cosas y hacerlas bien.
La plantilla del Sky, en un inicio, se ha retroalimentado de ellos y esa pauta no sólo les ha dado la personalidad para que medio pelotón quiera probar, al menos probar, con ellos, también algunas estrellas, si no que también les sigue dando éxitos más allá de los que todos adivinamos a decir de inicios.
Y ahí están corredores como Elia Viviani, Filippo Ganna o el propio Rohan Dennis que muy posiblemente pongan el nombre del Team Ineos en el medallero de Tokio 2020, como volviendo, recordando los orígenes del equipo.
Esa forma de sublimar lo que siempre han hecho bien, llevarlo a la carretera y dejar impronta les sitúa lejos de concepciones como las de este lado de los Pirineos, que siguen viendo en el ciclista el agonista de tres semanas que debe madurar muy lento desde, por y para el asfalto.
El fichaje de Torras y Mora por Movistar es un paso, pequeño sí, tardío, claro, pero no sé si el cambio de ciclo, porque si Movistar y su estructura alguna vez quiso mirar a Ineos quizá debería mirar el ciclismo español que se nos viene, desprovisto de figuras en casi todo, también la pista, especialmente la pista, y hacer por su ciclismo lo que los mentores del Team Sky hicieron por el suyo mirando más allá del resultado inmediato en la carretera.



