Ciclismo
Movistar y UAE, dos realidades en el Giro
El Giro evidencia que a Movistar le cuesta horrores ganar
El primer contacto con Italia de este Giro nos ha devuelto una realidad que llevamos constatando durante todo el año, una dicotomía que separa a los equipos que fluyen con la inercia del éxito de aquellos que parecen condenados a un esfuerzo titánico sin recompensa.
Las cosas siguen igual: El UAE ha vuelto a ganar, demostrando que cuando una estructura entra en dinámica ganadora, ya no es solo una cuestión de la calidad individual que atesora, sino de las sinergias invisibles que la victoria genera por sí sola.
Hoy hemos visto a un equipo diezmado por tres bajas apenas en la segunda etapa; sin Marc Soler, sin Adam Yates y sin Jay Vine, cualquiera esperaría un bloque replegado y conservador.
Sin embargo, mantuvieron el potencial suficiente para sembrar el caos en la aproximación a la línea de meta.
El ataque de Jan Christen y la resolución final de Jhonatan Narváez son la prueba de que este equipo posee talento, pero sobre todo ese olfato imprescindible que marca la diferencia entre el puesto de honor y el podio.
Para desgracia del Movistar, no podemos decir lo mismo, y duele escribirlo porque hoy han trabajado mucho y bien.
Desde la entrega de Iván García Cortina hasta el despliegue de Lorenzo Milesi y Nelson Oliveira, el bloque telefónico se vació por completo.
Vimos incluso a Enric Mas sacrificando galones para lanzar a Orluis Aular en la llegada al sur de la bota itálica.
Fue un despliegue de manual, una voluntad de hierro que, sin embargo, resultó insuficiente para que el venezolano lograra imponerse a Narváez. Aular ha rondado el triunfo en demasiadas ocasiones; sabe perfectamente que la victoria está dentro de su radar, que tiene las piernas para levantar los brazos en una gran vuelta, pero el problema reside precisamente en ese bucle.
Esta vez se ha precipitado, otras parece haber hecho corto…
Pasan las etapas, pasan los días, y el equipo no consigue extraer el rédito de su generoso esfuerzo.
Es la eterna lucha contra una inercia negativa que parece pesar más que los vatios.
Algún día llegará ese premio, porque la calidad está ahí, pero el desgaste psicológico de remar para morir en la orilla empieza a ser una losa demasiado pesada para el conjunto español en este Giro.
Imagen: FB Giro d´Italia





