Ciclismo
Giro: Jhonatan Narváez siempre es MVP
¿Cuántas veces ha soñado Narváez con esta etapa del Giro?
Una victoria merecida, una de esas que emocionan, porque Jhonatan Narváez es siempre un ciclista querido.
El Giro de Italia suele ser un escenario donde la narrativa oficial a veces ignora los matices de la clase media del pelotón, esa que sostiene el espectáculo cuando los capos se dan tregua.
Sin embargo, lo vivido en esta edición no deja lugar a dudas sobre el peso específico del ciclismo latinoamericano en este Giro, con una actuación coral que reclamaba a gritos un sello de calidad definitivo.
Ese sello, como decimos, lo ha puesto Jhonatan Narváez, un corredor que destila una polivalencia casi insultante y que ha sabido resarcirse de una primavera marcada por el infortunio.
No era una empresa sencilla.
Narváez aterrizaba en Italia tras un periodo de inactividad competitiva forzada desde aquel aparatoso accidente en el Tour Down Under que lo dejó seco durante los meses más intensos del calendario.
Su ausencia se notó, y mucho, especialmente en el esquema de Tadej Pogačar para la Milán-San Remo, donde el ecuatoriano habría sido una pieza de orfebrería fina para los intereses del esloveno.
Verle ahora levantar los brazos no es solo una victoria de etapa; es la confirmación de que estamos ante uno de los activos más valiosos del ciclismo actual.
Hace apenas un par de años, Narváez ya demostró de qué pasta está hecho al arrebatarle el protagonismo inicial al mismísimo Pogačar en Turín.
Aquel día, el ecuatoriano no solo ganó la etapa y se vistió con la primera Maglia Rosa, sino que impidió un monólogo del líder de UAE de principio a fin.
Esa capacidad para romper esquemas en terrenos tan diversos como la alta montaña -clave en Hautacam el año pasado- o el pavés belga lo convierte en un corredor de fondo de armario de lujo, uno de esos lujos que, curiosamente, parecen estar solo al alcance de estructuras con el músculo financiero y la visión estratégica de UAE.
Su triunfo en este Giro llega para poner orden en una carrera donde los nombres latinoamericanos han sido protagonistas constantes.
En una jornada donde el venezolano Aular rozó la gloria con un segundo puesto y el uruguayo Silva cedió el liderato, la victoria de Narváez se antojaba necesaria para redondear el relato.
Más allá de su calidad técnica y su polivalencia, queda la sensación de que Narváez aporta ese intangible del buen clima interno, un factor que a menudo se subestima pero que explica por qué ciertos equipos funcionan como máquinas engrasadas.
Su éxito es la culminación lógica de una edición que ha hablado con acento castellano desde la primera semana.
Imagen: FB Giro d´Italia & La Presse





