Ciclismo
Lidl-Trek en un año lejos de lo previsto
Los nervios y ansiedad ya no se esconden en el Lidl-Trek
La imagen de Giulio Ciccone y Derek Gee en el Giau, entre parones, amagos y ataques cruzados mientras el canadiense peleaba por asomar la cabeza en la general, condensa a la perfección la campaña de Lidl-Trek en este Giro de Italia y, por extensión, en lo que va de año.
Hay temporadas donde la fortuna da la espalda y cada líder parece arrastrar su propio calvario.
Cuesta encontrar un análisis limpio en una estructura que ha visto cómo sus principales apuestas se encallaban por una u otra razón.
En el Giro, la desesperación fue un hilo conductor. Jonathan Milan se desfondó en una persecución estéril por estrenar un casillero que el año pasado, con Mads Pedersen, se abrió con mucha más fluidez.
Al menos le quedó la alegría romana,
Ciccone, por su parte, quemó naves en busca de una fuga ganadora para terminar conformándose con el premio menor de la montaña, mientras que las opciones de Gee en la general quedaron lastradas desde los primeros días de competición.
La tendencia no mejora al levantar la vista de las carreteras italianas.
Pedersen salvó la primavera con orgullo tras ver su preparación truncada por caída en Volta a Valencia, pero el resto de la plantilla no encuentra el rumbo.
Juan Ayuso no ha vuelto a ser el mismo desde que una caída lo bajó del liderato en la París-Niza, un fantasma similar al que persigue a Tao Geoghegan Hart, desaparecido de la primera línea desde aquel traumático abandono en el Giro de hace tres años.
Tampoco Mattias Skjelmose logró retener su corona en la Amstel, Lennard Kämna sigue lejos del pelotón buscando recuperarse de su grave accidente, y Patrick Konrad ofrece una versión muy distante de aquel corredor que levantaba los brazos en el Tour con el maillot de Bora.
La realidad es tozuda para uno de los proyectos que más ha visto crecer su presupuesto gracias al respaldo de grandes firmas.
El balance actual se detiene en diez victorias, con el Tour de Hungría como último botín y apenas cuatro destellos en el World Tour, firmados casi en exclusiva por Milan entre el UAE Tour y la Tirreno-Adriático.
El ciclismo demuestra una vez más que el talonario no garantiza el éxito automático.
Aunque el compromiso del patrocinador se mantiene intacto, las sensaciones a poco más de un mes para que el Tour de Francia arranque desde Barcelona invitan a la prudencia.
Francia acostumbra a dar y quitar razones, pero la inercia actual del equipo no es la mejor para afrontar el examen más exigente del calendario.






