Ciclismo
El Indurain más apabullante estuvo en el Dauphiné
La exhibición de Indurain en el Dauphiné 96 su última gran obra en la montaña
La historia dice que el Dauphiné es uno de los bancos de pruebas más adecuados para el Tour de Francia, la historia habla de grandes nombres que dieron el primer paso hacia la carrera de julio aquí y entre otros, Miguel Indurain.
En 1994 el navarro topó con un ciclista como Eugeny Berzin, que le privó de su tercer Giro, abriendo la puerta a una nueva hojas de ruta de cara al Tour.
Se valoraron opciones y la vía Midi Libre -Dauphiné gustó a Indurain, quien si en la primera ya lograba algunos de los primeros triunfos de la campaña, en la segunda, ya apuntalaba la forma para el Tour.
Indurain ganó dos veces en el Dauphiné, si bien las diferencias entre una y otra victoria fueron importantes.
En la primera, que acabaría curiosamente con su quinto éxito en el Tour, el patrón fue más clásico, en la segunda año 1996, las cosas fueron diferentes, al punto que podemos decir, los que nos acordamos de aquellos días, que el mejor Miguel Indurain, el más espectacular que tenemos en mente, fue en aquel Dauphiné y en especial la etapa del Izoard.
Aquel día Indurain no quiso faltar a la cita con uno de los altos más vinculados a los grandes nombres de la historia, recordó que aquí Bobet construyó su primer gran acto, que aquí Coppi y Bartali dejaron huella de su inmortal rivalidad/amistad, que aquí Bottecchia tuvo que apearse de la bicicleta para darle la vuelta a la rueda y cambiar el desarrollo, que aquí Fignon se mostró débil frente a Lemond, que aquí Robic acabó con la resistencia de Brambilla.
El Miguel Indurain del Izoard, aquella tarde en Dauphiné, era el compendio de todo lo bueno que había trabajado durante tanto tiempo: el control y lectura de la carrera, un ascenso demoledor, un descenso incontestable y… llegando a meta, el ciclista que había perdonado mil veces en el Tour dio cuenta de sus rivales.
Nada hacía presagiar que Miguel estaba en el umbral de su dominio y puertas de no ganar su sexto Tour.
Lo que pasa en Dauphiné es importante, pero no decisivo.
Aquí los ensayos nunca fueron con gaseosa, pero tampoco concluyentes para el Tour.
Jacob Fuglsang, Richie Porte, Primoz Roglic y Daniel Martínez pueden dar fe de ello, de hecho el colombiano, el año pasado, tocó el suelo ya el primer día, recién llegado de ganar en el Delfinado.
La historia por eso deja testigo de grandes campeones que ganados en ambos sitios: Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Luis Ocaña, Bernard Hinault, el mismo Indurain, Bradley Wiggins, Chris Froome hasta Geraint Thomas, hace cinco años.




