Egan Bernal
Giro: ¿Qué le pasa a Egan Bernal?
Luces rojas y espero que no alarmas tras el mal momento de Egan Bernal
Egan Bernal y esa sensación de que el tiempo no perdona, una sensación que espero no explique lo ocurrido ayer en el Giro de Italia, al quedar descolgado en una cota que en condiciones normales no debería haberle supuesto más que un bostezo, activa todas las alarmas en el entorno del ciclismo.
No es solo el hecho de perder contacto con el grupo, es el escenario y la forma.
Cuando un corredor de su palmarés, un ganador de Tour y Giro, cede terreno en un puerto sin entidad, en una de esas subidas llamadas menores, la lectura no puede ser positiva.
Aquí siempre hemos sido muy de Egan Bernal, de su Giro y de ese ciclismo como deporte de sensaciones y realidades descarnadas.
Por eso las sensaciones sobre Egan dicen que su fiabilidad está tocada.
Podríamos pensar que se trata de un momento puntual, un desfallecimiento fruto de una mala digestión o un día cruzado que cualquiera puede sufrir en una gran vuelta.
Sin embargo, el ciclismo de alto nivel actual no entiende de treguas ni de esperas.
Ver a Bernal sufriendo en rampas intrascendentes genera dudas legítimas sobre su capacidad para volver a la primera línea de fuego.
No es una cuestión de falta de respeto a su trayectoria, sino de análisis crítico sobre su presente.
El síntoma es preocupante porque la falta de respuesta mecánica en un terreno amable suele ser el preludio de una crisis mayor cuando la carretera se ponga vertical de verdad.
La narrativa del regreso heroico tras su gravísimo accidente ha sido el motor que ha mantenido la atención sobre él, pero el crédito de la épica se agota cuando el cronómetro dicta sentencia en escenarios menores.
Si Bernal no es capaz de sostener el ritmo en una cota secundaria, el planteamiento de su equipo y sus propios objetivos serán revisados con urgencia, en la nueva etapa de Ineos, con el nuevo mecenas, no van a vacilar.
El ciclismo moderno es voraz y no espera a los que dudan.
Este episodio en el Giro deja un rastro de incertidumbre que va más allá de una simple anécdota de carrera; es la confirmación de que algo no termina de encajar en el motor del colombiano.
La duda ya no es si volverá a ser el de antes, es obvio que no, sino si este es el inicio de un declive que lo aleje definitivamente de la lucha por plazas nobles en una general.
En un deporte que se mide por la contundencia de los vatios y la frescura en el esfuerzo, ver a un líder claudicar en terreno abonado para el trámite es, simplemente, el peor de los presagios posibles.
Imagen: FB Giro d´Italia





