Ciclismo
Ya no vemos a Evenepoel hasta el Tour en Barcelona
No hay carreras en el plan de Remco Evenepoel hasta que empiece el Tour
Si el ciclismo es un deporte de escaparate, de presencia y de contacto visual, Evenepoel se borra durante dos meses largos.
Tras acabar en el podio de Lieja, ya sabemos sobre el plan inmediato de Remco Evenepoel.
La noticia salta con una frialdad casi burocrática: el belga pasará 69 días sin ponerse un dorsal antes de tomar la salida en el Tour de Francia.
El Red Bull ha decidido tachar de su calendario el Tour Auvergne-Rhône-Alpes, ex Dauphiné, sustituyéndolo por bloques de entrenamiento específico y concentraciones en altura.
Dicen que el objetivo es llegar “completamente fresco”, espero que le cunda porque entrenando no se está en el escaparate, no en la medida que compitiendo.
Por muy buena que sea la gestión de las redes sociales, por muchos vídeos en Strava o fotos artísticas en Instagram que rodeen su camino hacia la Grande Boucle, Remco no hace justicia a la fama que le precede.
Un ciclista así debe dejarse ver en la carretera, compitiendo, sufriendo y ganando bajo el sol de las carreras previas.
El entrenamiento es una parte necesaria del oficio, pero el asfalto de la competición es el que otorga el estatus.
Esconderse durante más de dos meses parece una estrategia más propia de un laboratorio que de un deporte que vive de la épica y la presencia constante.
Veremos si a Remco Evenepoel le funciona este camino de retiro monástico.
La duda es razonable, pues ya son varias las ocasiones en las que ha demostrado que las vueltas de tres semanas no son necesariamente su hábitat natural, a pesar de que se aferra con orgullo a esa tercera plaza lograda en el Tour de 2024 y a su victoria en la Vuelta de 2022.
Apreciammos en este alejamiento de las carreras una falta de rodaje que puede pasar factura cuando la carretera se empine de verdad y los ataques de Pogačar o Vingegaard no entiendan de frescura mental, sino de ritmo de carrera puro y duro.
La apuesta es arriesgada y el tiempo dictará sentencia.
Sin embargo, queda esa sensación amarga de que el ciclismo moderno está perdiendo la esencia de ver a sus grandes figuras batirse en cada puerto de cada carrera del calendario.
Evenepoel elige el camino del aislamiento, de la preparación quirúrgica lejos del mundanal ruido de la competición.
Es lícito en lo profesional, pero cuestionable en lo que respecta al respeto por el espectáculo y por los patrocinadores que invierten millones para que su líder luzca el maillot en lo más alto, no para que lo guarde en un armario durante sesenta y nueve días.
Imagen: A.S.O./Billy Ceusters






