Ciclismo
Amstel Gold Race: Cerveza, jarra y honores para Remco Evenepoel
El manual de Evenepoel se impuso en la lógica de la Amstel Gold Race
La Amstel Gold Race ha vuelto a inclinarse ante el talento belga, y lo ha hecho bajo la firma de un Remco Evenepoel que no esconde su idilio con las colinas de Limburgo.
Para el corredor del Red Bull-Bora-hansgrohe, esta victoria no es un renglón más en su palmarés; es un triunfo que sitúa inmediatamente por debajo de los monumentos, un éxito que el propio Remco coloca con orgullo en el top 8 de su trayectoria profesional.
Curioso que lo tenga tan claro, incluso nada más acabada la carrera.
Se le vio cómodo, seguro de sus fuerzas y, sobre todo, mucho más entero que en la edición anterior, dominando un escenario que este año repitió el punto de ruptura habitual, a poco más de cuarenta de meta.
La estrategia de Evenepoel fue cristalina, apoyada en un ritmo asfixiante de su propio bloque, el Red Bull-Bora, que preparó el terreno para su estocada definitiva.
A más de 40 kilómetros de la línea de meta, Remco decidió que ya era suficiente de especulaciones.
Lanzó su ataque marca de la casa: tirar, tirar y volver a tirar hasta que el grupo saltó por los aires.
Solo el ganador del año pasado pudo aguantar el envite, propiciando un déjà vu competitivo con un Mattias Skjelmose que parece haber encontrado en esta carrera su fetiche personal.
Sin embargo, en esta ocasión el guion cambió en el desenlace.
Pese a que Evenepoel reconoce con honestidad que su punta de velocidad no es la mejor, el sprint no fue un obstáculo para sellar su triunfo más brillante de la temporada.
Esta victoria devuelve la Amstel al dominio belga, evocando los éxitos recientes de Van Aert frente a Pidcock o la histórica victoria de Gilbert ante Kwiatkowski, dos semanas después de ganar en Flandes.
Que Bélgica encadene dos grandes clásicas de perfiles tan opuestos como la París-Roubaix y la Amstel Gold Race en apenas una semana no es casualidad; es el reflejo de una potencia ciclista que ha recuperado un trono que le pertenece por pura pasión y calidad.
El fondo de armario del ciclismo belga vuelve a estar a la altura de su leyenda.
Ahora el calendario nos sitúa frente a las Ardenas, las carreras valonas donde la narrativa se eleva.
Tras este despliegue, el respetable aguarda con ansia el duelo real entre Evenepoel y Tadej Pogacar en Lieja, una batalla a la que se suma el factor disruptivo de Paul Seixas, el joven que ha irrumpido con la misma precocidad y fuerza que los dos grandes astros actuales.
El escenario está listo para medir si el cambio de colores de Remco es suficiente para doblegar al caníbal esloveno.
Imagen: Red Bull-Bora






