Ciclismo
Vingegaard: un merecido reconocimiento al ganador de la Vuelta
En este mal anillado cuaderno se celebra la Vuelta de Vingegaard
Aunque a Jonas Vingegaard le hayan birlado las imágenes del podio en Madrid como campeón de la Vuelta a España, nadie duda de que la carrera, con todos los problemas y sobresaltos que se han producido, ha tenido un justo vencedor.
El danés ha hecho lo más difícil: partir como gran favorito y cumplir con los pronósticos en una competición que nunca resulta sencilla de gestionar.
La Vuelta es larga, se disputa a final de temporada, acumula fatiga en las piernas y está llena de dificultades: muros explosivos, giros inesperados, emboscadas tácticas y etapas donde la tensión se multiplica.
Vingegaard y el equipo Visma han sabido resolver todos esos retos.
Puede que no haya sido el triunfo más brillante de su carrera, pero en ciclismo todo éxito lo es, porque detrás hay un esfuerzo descomunal.
En este cuaderno, siempre hemos mostrado simpatía por el danés, y no es casualidad.
Es un corredor completo, un fondista excelente, que compite sin estridencias, habla poco y lo dice todo sobre la carretera.
Es, además, un ciclista de época: le ha tocado convivir con Tadej Pogacar, quizá el mayor talento que ha visto nunca este deporte, y aun así ha sabido plantarle cara e incluso vencerle en dos Tours de Francia.
Esa coincidencia con Pogacar le engrandece como competidor, pero al mismo tiempo le resta carisma. El carisma es un don que no se compra ni se aprende: se tiene o no se tiene.
Vingegaard, en cambio, construye su carrera desde la sombra, paciente, esperando su momento, para golpear cuando el resto ya ha desfallecido.
La Vuelta era necesaria para él. Le daba continuidad, confianza y un lugar destacado en la pugna contra la corona eslovena.
Hoy su palmarés impresiona: dos Tours, un par de Dauphinés, Tirreno-Adriático, Itzulia y ahora una Vuelta que le consolida entre los grandes campeones de su generación. Más de cuarenta triunfos que hablan de regularidad y constancia.
De cara al futuro, queda la incógnita: ¿apostará por el Giro para diversificar sus objetivos? ¿O centrará todo en un Tour cada vez más esquivo?
Sea como sea, esta Vuelta ya es historia, y la historia recordará que el mejor ganador posible fue Jonas Vingegaard.
Imagen: Unipublic/SprintCyclingAgency






