Que Vingegaard sufra una caída fea como ésta afecta a la relación de poderes
He leído algunas cosas desagradables sobre Jonas Vingegaard estos días, no muy subidas de tono pero sí desagradables, como que es un triste y similares, cosas que sinceramente me apenan porque me temo que a este ciclista no se le da el valor que merece.
Porque su valor ahora mismo es enorme, clave para que el ciclismo no caiga en la depresión que suele seguir a un gran dominador.
Jonas Vingegaard es el gran contrapoder al rodillo de Tadej Pogacar y que sufra una caída fea en una zona aparentemente intrascendente como en la quinta etapa de París-Niza no es una buena noticia.
Se quiebra una de las partes que alimenta una de las épocas más lucidas del ciclismo de los últimos años.
No es la primera vez que leemos o escuchamos al danés hablar de seguridad, de las caídas, de sus costes, y pam, sucede esto ahora.
Así las cosas, Jonas Vingegaard ha tenido que poner fin a su participación en la Paris-Niza de manera abrupta debido a la caída de ayer.
Como sabéis, el accidente ocurrió a mitad de la etapa del jueves, lo que le dejó en una situación complicada.
Aunque Vingegaard siguió hasta la meta, perdió bastante tiempo en la última subida, lo que le costó el maillot de líder, que pasó a manos de su compañero de equipo, Matteo Jorgenson.
El propio Jorgenson reveló más tarde que, tras la caída, Vingegaard temió haberse roto la mano, y también sufría de dolor facial y mareos.
Sin embargo, después de una revisión médica, se determinó que solo tenía un golpe en la mano, lo que fue un alivio tanto para él como para el equipo. A pesar de que las lesiones no eran graves, el personal médico de Visma decidió que lo mejor era retirarlo de la competición para asegurar su recuperación.
La razón detrás de esta decisión es que el Tour de Francia es su objetivo principal, y no tenía sentido arriesgar su salud ni su forma física en esta etapa de la temporada.
Seguro que surgirán otra vez las comparaciones, que Vingegaard demostraba estar dolorido y hundido ayer en meta y que Pogacar encaja estas cosas de forma diferente, pero aquí cada uno es como es, y creo que se debería juzgar a cada ciclista por su valor en la carretera.
Que Vingegaard acabara ayer con el tortazo que se dio, como que Pogacar ganara la Strade tras su hostia, demuestra que estamos ante gente que come en otra mesa, y todo lo demás, si sonríe más o menos, lo dejamos para la prensa amarilla.
Pronta recuperación al ciclista cuya proyección nos hace soñar con otro julio memorable.
Oscar Salcedo
15 de marzo, 2025 at 15:46
Grqcias a la gente con dos dedosnde frente quebesceibe articulos! Gracias!
Que injusta es la gente con Vingo… no saben lo que le debemos.
Leandro
15 de marzo, 2025 at 19:19
Como siempre, impecable comentario. Totalmente de acuerdo. Sonreír, llorar o reír no son su profesión. Vingegaard es un super dotado del ciclismo y un gran profesional, amén de una persona con cualidades (que sólo los necios ignoran). Confío en una gran temporada de ciclismo, y en que ponga en aprietos a Pogacar: Sin competición fiera no hay ciclismo.
Ignacio
23 de marzo, 2025 at 17:33
Gracias por decir lo obvio, de una forma contundente: si ríe o llora lo dejamos para la prensa amarilla. A mí lo que me gusta es el ciclismo, y los tours en los que han competido Vingegaard y Pogacar han sido increíbles.
Aparte, ¿por qué han de ser dos caídas comparables? No sabemos el daño que sufrió cada cuál en esas caídas. A veces, incluso en una caída tonta, un mal golpe te la puede jugar…