Ciclismo
Milán-San Remo: Meted a Ganna entre Pogacar y Van der Poel
La forma de Filippo Ganna es brutal de cara a la Milán-San Remo
A inicios de febrero, cuando la temporada apenas comenzaba y las noticias eran pocas, echamos mano del registro de Filippo Ganna, quien ganó en una de las subidas de Alicante, mostrando la gran preparación que estaba realizando de cara a su primer gran objetivo de la temporada: Milán-San Remo.
Varias etapas después, en la Tirreno-Adriático, mantuvo el maillot azul tras destacarse en varios tramos de carrera.
Lo cierto es que podemos decir que Filippo Ganna está en uno de los mejores estados de forma de su vida.
Esto lo demostró también en la contrarreloj inicial, donde un gran Juan Ayuso cayó de manera rotunda ante el poderío del “pistard” italiano. Sin embargo, fue con el paso de las etapas donde la magnitud de su forma física se hizo evidente. Ese gigantesco ciclista de Verbania voló en cada fase decisiva de la carrera, con ese imponente maillot azul, demostrando una brutal condición física y compitiendo de tú a tú con corredores de talla mundial, como Mathieu van der Poel.
Por ejemplo, en la etapa de ayer, cuando Healy se escapó, Filippo Ganna había salido decidido a por el neerlandés.
Conviene recordar que hace dos años, el italiano ya estuvo cerca de ganar la Milano-San Remo, tras un gran desempeño de Van der Poel.
Además, Ganna ha demostrado saber encajar perfectamente el ritmo de Tadej Pogačar y de Van der Poel, como se vio en la subida al Poggio.
Con todo esto, no sería descabellado colocar al italiano entre los tres grandes favoritos, junto al esloveno Pogačar y al propio Van der Poel.
Ganna conoce la carrera, tiene un estado de forma impresionante y sabemos que puede aguantar perfectamente en esas condiciones a los dos “cocos”.
Luego, lo que suceda en el descenso y en la aproximación final a San Remo es incierto, una moneda al aire.
Eso sí, cuidado con darle ni un metro de ventaja a este gigantón, porque puede armarla.
Bien lo supo ayer Juan Ayuso, cuando salió en el corte que generó el abanico en el altiplano a 1.500 metros de altitud.
Aquí tenemos a uno de los grandes favoritos para la primera gran clásica del año.



