Ciclismo
El Giro en Piancavallo: Vingegaard tiene lo que quiere
Vingegaard ha logrado todos sus objetivos en este Giro
Había pálpito sobre Piancavallo, la cima donde Mikel Landa ganó hace nueve años su última etapa en una grande, y la certeza de que Jonas Vingegaard no iba a perdonar.
Siguiendo con la inevitable comparación con la edición de hace dos años, cuando una doble ascensión al Monte Grappa en el Véneto cerraba la sexta victoria de Tadej Pogačar, ahora Piancavallo, en el Friuli, le dio a Vingegaard su quinta victoria.
Una edición sin historia, se preveía, pero claro, hay que verlo, hay que hacerlo y hay que plasmarlo sobre el asfalto.
Vingegaard lo ha clavado, demostrando por enésima vez que está en otra liga, una dimensión donde solo confluye Pogačar y donde veremos si en el futuro se asoma Seixas.
El rendimiento que Flecha les midió en VAM le sitúa exactamente al nivel del Tour de Francia de hace dos años, en aquella ascensión a Plateau de Beille.
Ante este escenario, cabe preguntarse qué pueden hacer corredores como Felix Gall, Jai Hindley y compañía contra semejante exhibición.
La respuesta es simple: luchar por lo que queda, que no es más que la segunda y la tercera plaza en la clasificación general, con el lamento añadido para Derek Gee, quien se ha quedado a medio camino en su remontada hacia el podio.
El danés no corre, fluye sobre la bicicleta. Firma registros de ensueño sin que se le note el esfuerzo en el rostro.
Al cruzar la línea de meta respira aliviado, deja atrás la tensión acumulada y sabe que ya tiene en el bolsillo aquello a por lo que ha venido: la triple corona.
Viendo sus rendimientos actuales, su histórico y sus sensaciones, quién sabe si este es el camino directo hacia su mejor forma posible para el Tour de Francia.






