Ciclismo
UAE Tour: Sigue el Remco Evenepoel de los malos días
UAE Tour demuestra que el mal día de Remco Evenepoel sigue siendo un hecho
El ciclismO nos vuelve a poner frente al espejo de Remco Evenepoel, lo ha hecho en el UAE Tour.
Tras su paso por la Comunitat Valenciana, donde pareció rodar sobre una alfombra roja de superioridad, aterrizamos en el UAE Tour con la sensación de que el guion estaba escrito. Pero con Remco, el “the end” nunca es predecible.
En Jebel Hafeet, el belga no solo cedió tiempo, sino que volvió a mostrar esa costura descosida que tanto nos gusta analizar y que tanto le aleja, de momento, de la infalibilidad que se le presupone a un aspirante a dominar las tres semanas.
Lo de Evenepoel en la primera llegada en alto ha sido un estruendo.
No por la derrota en sí, que en este deporte es el pan de cada día, sino por el contexto y la entidad de los rivales.
Hablamos de un escenario donde, sobre el papel, Remco debería haber impuesto su ley frente a nombres como Tiberi o el emergente Del Toro.
No se trataba de pedirle una exhibición que humillara al resto, pero sí una gestión de líder sólido que viene con el ritmo de competición afinado.
Sin embargo, la realidad nos devolvió al Evenepoel impulsivo, ese corredor que a veces parece jugar a ser invencible antes de coronar el puerto y acaba pagando el peaje de su propia autoconfianza.
La lectura es clara: ha sido una reventada de esas que ya forman parte de su ADN competitivo en vueltas por etapas.
Es ese “pero” recurrente que asoma cuando empezamos a colgarle el cartel de máximo favorito para empresas mayores.
Remco venía de rozar el pleno, con una forma física que asustaba, pero en el momento de la verdad, cuando la carretera se empina y la táctica dicta sentencia, cometió errores de bulto.
Es la eterna dualidad del genio que, por querer ganarlo todo y de cualquier manera, acaba siendo víctima de su propio ímpetu.
Al final, lo de Jebel Hafeet -24 horas después de ganar la crono- no es un accidente aislado, sino un recordatorio de que, entre la exhibición de Valencia y la gloria del Tour, hay un abismo que solo se cruza con una madurez que todavía parece escapársele entre los dedos en las jornadas de máximo castigo.





