Ciclismo
Laporte, por fin una buena noticia en Visma
Laporte y su carrusel de lesiones representan parte de los males recientes de Visma
Aunque han pasado un par de días, no queríamos dejarlo pasar: La noticia del triunfo de Christophe Laporte en la jornada inaugural de la Vuelta a Andalucía no es solo un dato estadístico ni una simple muesca en el revólver de Visma-Lease a Bike.
Es, sobre todo, un suspiro de alivio colectivo para una estructura que venía encadenando más sombras que luces, al menos de puertas hacia afuera.
Hablamos de un ciclista que representa como pocos esa metamorfosis que sufren algunos corredores al cruzar el umbral del equipo neerlandés.
Laporte pasó de ser un perfil notable en Cofidis, un corredor de colocación y algún destello, a convertirse en una pieza total, un multiusos de lujo capaz de sostener a Vingegaard en el Tour de 2023 y, simultáneamente, ser una amenaza real en cualquier llegada selectiva.
Sin embargo, el ciclismo no tiene memoria y la carretera suele ser cruel con quienes pierden el paso.
Desde aquella victoria en la París-Tours de 2024 -la que ilustra este artículo-, el francés parecía haber entrado en un túnel de infortunios.
Lesiones, caídas y una preocupante falta de ritmo le habían dejado seco, borrándolo de las quinielas en las que antes era fijo.
Por eso, verle levantar los brazos en la Ruta del Sol tiene un componente reivindicativo.
No ha sido una victoria por aplastamiento físico, sino un ejercicio de pura lectura de carrera, esa cualidad intangible que diferencia a los buenos rematadores de los elegidos.
Laporte ha recuperado esa elegancia característica, esa capacidad para navegar el caos del pelotón y sacar la cabeza justo cuando el aire empieza a pesar y los demás buscan el freno.
Su regreso al éxito es la mejor noticia para un Visma que necesita recuperar su identidad ganadora a través de sus segundas espadas.
Laporte no es un líder al uso, pero su jerarquía en carrera ordena al equipo y condiciona a los rivales.
En Andalucía hemos vuelto a ver al ciclista que sabe estar donde debe, que interpreta los finales con la frialdad de un cirujano y que, tras un periodo de oscuridad, vuelve a reclamar su sitio en la élite.
Por eso no es solo un sprint ganado, es la confirmación de que el motor sigue ahí, intacto, esperando las grandes citas de la primavera donde su concurso volverá a ser, a buen seguro, diferencial para los intereses de su escuadra.
Imagen: A.S.O./Gaëtan Flamme





