Ciclistas
Tour: ¿Qué más le podemos pedir al Jumbo Visma?
Creo que Jumbo buscó jugar a lo grande para sentenciar el Tour y eso no es reprochable
Es cierto que ayer en el podio, las mejores sensaciones no estaban del lado del maillot amarillo del Tour: Jonas Vingegaard vestía la prenda sagrada tras una etapa a cara perro y trabajo excelso de su equipo, el Jumbo, que yo creo no había dado con el resultado perseguido.
Y ¿cuál era ese resultado?
Si no sentenciar el Tour en medio de la primera semana, dejarlo muy tocado.
Convenimos que tras lo visto el miércoles en Marie Blanque cierto resquemor recorrió la afición respecto a Tadej Pogacar,
Todas las luces rojas se encendieron, el esloveno y su equipo hicieron aguas en la segunda ascensión de entidad de la carrera al punto de pensar que estaba merodeando el KO.
Las impresiones de Laruns, en la caravana, entre la afición, entre los mismos corredores que el biganador del Tour estaba a un hervor de su mejor punto, ese que Vingegaard lució en Dauphiné y prolonga en el Tour.
Quien más quien menos imaginó que en el Tourmalet, esta vez sí podían pasar cosas, cosas gordas, de las que trascienden, tras años y años de irrelevancia al sopor de los trenecitos.
Pasaron, ya lo visteis, en u plumazo Kelderman y Kuss dejaron solos, mano a mano, a los dos grandes nombres.
Me esperaba un poco más de Hindley, admito.
Vingegaard atacó la resistencia de Pogacar con la fe de descolgarlo, cazar a Van Aert y volar por el valle hasta Cauterets.
Si eso llega a salir, hoy hablaríamos de un Tour casi sentenciado.
Eso es lo que persiguió el Jumbo, enajenado por el mal momento de Pogacar el día antes, un instante de flaqueza que resultó ser un instante tan solo.
La reacción de Pogacar a los ataques de Vingegaard, como no entra a la contra y se espera a realizar un movimiento único y ganador, demuestra que el de blanco está aprendiendo rápido y bien.
Que ganara Pogacar en Cauterets, sin embargo, no quita un ápice de brillantez a la apuesta y ambición de Jumbo, lo hicieron bien, lo hicieron hasta el final, incluso con Van Aert en modo tras moto por el valle y subida final, cuando empezaban a surgir dudas sobre si Pogacar podía ceder.
Nos quejamos mil veces de conservadurismo, de correr con la calculadora y ahora, que Jumbo va con todo hasta las últimas consecuencias, leo críticas.
Pues no, grandes, merci por sembrar los sueños de un Tour que está siendo memorable, el Jumbo como bloque no es que caiga siempre bien, pero en su seno hay gente muy potente y atractiva, lo hicieron lo mejor que pudieron pero no se dio.
En todo caso, de aquí al domingo lo que nos espera es humo en la pizarra de los equipos, si camino de Laruns, UAE pecó de optimista, lo mismo le sucedió a Jumbo en Cauterets.
Ahora a ver quién da el siguiente paso.
Imagen: A.S.O./Charly Lopez






Rafael Solaguren
8 de julio, 2023 at 15:04
Tienes toda la razón. Después de lo visto a Pogacar hicieron lo que tenían que hacer. Al equipo no se le puede reprochar nada. Todo lo contrario, intentaron dejar el tour sentenciado y tal como reconoció Pogacar les faltó poco para lograrlo.
Al único que se le puede reprochar algo de no saber leer bien el final es a Vingergaard, que a falta de 3 km y viendo que no descolgaba a Pogacar quizá debió forzarle a colaborar y además estuvo súper despistado cuando arrancó.
También esperaba muchoas de Hindley. Una lastima
Por un momento pensé que le tendrían que echar a gorrazos en los alpes. Si la carrera está interesante así, con Hindley aguantando hubiera sido la leche.
Aupa Carlos. A ver si aguanta