Ciclistas
Tour: Hindley y los que saben esperar
El salto de Jay Hindley le pone a la altura de los grandes del Tour
No son actores cualquiera, ni Bora-Hansgrohe, ni Jay Hindley en este Tour.
No lo son, ni lo eran de inicio, el nombre del australiano sonaba entre los outsiders del Tour y el podio, porque un Giro de Italia, todo un Giro le respaldaba en la presentación de credenciales.
Pero a veces no sólo es optar a algo, el podio en este caso, ser el primero de los “mortales”, podríamos decir.
Hay que poner en la práctica esas sensaciones y ese poder.
Bora y Hindley lo han hecho, ya lo creo que lo han hecho.
Han jugado a lo grande, han justificado ver la etapa completa con todas las de la ley, una jornada histórica que marca un salto histórico de un ciclista que esperábamos, pero no en esta medida.
En el momento que metieron a Buchmann y Konrad en la escapada junto al australiano, empezó todo.
Una historia que marca la entrada de Jay Hindley en la leyenda gruesa del Tour de Francia, una gesta de tal calibre que merece capitulo aparte, incluso al lado de lo que Vingegaard le ha hecho a Pogacar.
La actuación de Hindley desmonta ciertos axiomas del ciclismo presente,
Primero de todo el de recuperar un corredor que se pasa todo el año pensando en un objetivo, afinando en silencio, sin ruido, sin estridencias, sabedor de la condición que está construyendo.
Luego está la necesidad de moverse y machacar para lograr un puesto en la general, nada de remar dentro del grupo, hay que tomar el mando, sacar la clase y arriesgar.
La gloria debe ser para los valientes, por eso me alegra la acción y el éxito de Hindley y el Bora, un movimiento tan sencillo sobre el papel, como monumental sobre la ruta, demostrando que sí, que si se quiere se puede sorprender y porfiar entre los grandes, lo que hace falta es actitud.
A Hindley y los suyos les ha sobrado esta vez.
Imagen: @LeTour





