Ciclistas
El Tour, Pogacar y Vingegaard en la casilla de salida
Todo casi igual en el Tour tras los mejores Pirneos de Pogacar y Vingegaard
Seis días de Tour de Francia, Pirineos consumidos y Vingegaard y Pogacar están casi como al principio.
Cabe decir, aunque suene a sacrilegio, que acabamos de ver los mejores Pirineos en mucho tiempo, quizá los mejores desde aquellos que vivimos hace veinte años cuando gente como Armstrong, Ullrich, Haimar e Iban Mayo, cuando los Euskaltel en el Tourmalet, los problemas del americano y su resurrección en Luz Ardiden.
Hemos visto los mejores Pirineos en la primera semana del Tour, sinónimo para muchos de sopor y siesta, pero de insomnio y emoción en esta ocasión.
Pocas veces han pasado tan lentas las horas como las que separaron el final de etapa de ayer del de hoy.
Dos etapas, dos historias y un momento, una clave
A cuatro kilómetros y pico de la cima del Tourmalet, saliendo de La Mongie, cuando Kelderman y Kuss se bastaron para hacer la limpia y descolgar al excepcional Hindley, líder de ayer.
Estaba el Jumbo jugando a lo grande, estaba intentando sentenciar el Tour más de dos semanas del final.
Iban a por ello, así lo creo y defiendo, así lo vi ayer mismo, cuando en la meta de Laruns las sensaciones sobre Pogacar eran las de un ciclista pendiente de un hilo, que un golpe bueno y certero podía acabar con sus opciones.
Lo que hicieron los neerlandeses alrededor de Vingegaard, el ataque de éste antes de coronar el Tourmalet, a más de cincuenta de meta, con Van Aert por delante, era un movimiento de jaque mate.
Van Aert, hoy
✔️ se escapa de salida
✔️ mantiene viva la escapada
✔️ marca el paso en el Tourmalet
✔️ espera a Vingegaard en la cima
✔️ lo remolca hasta el pie de Cauterets
✔️ y acelera para el ataque de su líder https://t.co/HHe2AQsDHM— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) July 6, 2023
No les salió bien, llevaban a rueda a un campeón de época, Tadej Pogacar y precisamente por eso fueron con todo, le vieron flojear y le dieron lo más duro que pudieron.
No fue suficiente, es obvio, pero chapeau.
Le dijimos a Matxin, hace menos de un mes, que Pogacar es un ciclista que provoca, que logra que pasen cosas, nos reafirmamos.
Lo hemos visto hoy, lo vimos ayer, el año pasado.
Sucede que si no lo matas, estás jodido y cuando Tadej vio que Vingegaard tiraba de clase pero no de motor en Cauterets, no dudó en ponerse de pie y sentenciarle para apretar el Tour entre los dos y abrir un abismo respecto al resto.
Podemos decir que Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard, que UAE y Jumbo, han pecado de lo mismo en las dos etapas de Pirineos en el Tour.
Todos los errores y carencias que vimos en unos ayer, se han reflejado en los otros, hoy.
Una historia simétrica que tiene por resultado una general de ensueño tras haber pasado mil cosas en pocos días.
No pongo la mano en el fuego por nadie, pero la inercia de los sucesos, el cómo Pogacar ha dejado a Vingegaard en Cauterets, la inercia del que viene por detrás invita a pensar que quien lleva el maillot amarilo ahora mismo no debe ser el más contento de estas dos etapas.
Imagen: A.S.O./Charly Lopez





