Ciclismo
Quick Step: 25 años de ciclismo
El cuarto de vida de Quick Step en ciclismo es leyenda gruesa de este deporte
En la historia del ciclismo hay una extensa colección de mecenas, como el Quick Step, que además vienen a nuestra memoria por sus colores, estampados y líneas que tan bien recogen esos libros de maillots.
Que un patrocinador pueda permanecer más dos décadas completas, fiel a este deporte, que además estas dos décadas largas, pensadlo bien, hablamos desde 1999, hayan sido problemáticas hasta la saciedad, y ello no haya espantado al inversor, es loable, casi milagroso.
En esa tesitura se encuentra la firma Quick Step, el equipo azul, el que para este 2023 compartirá nombre con Soudal.
Quick Step, sabéis es una marca de parquets y suelos laminados, lisos, bien acabados, pulidos, que heredó toda la grandeza del Mapei, el otro bloque azul, el equipo que se manejaba a las mil maravillas por suelos ásperos, saltarines, adoquinados..
En 1999 Quick Step irrumpió en el ciclismo como segundo de bordo de Mapei. Era el Mapei-Quick Step. Tres años después esa estructura pasó a ser el Quick Step-Davitamon. Nombres que suenan a prehistoria, pero que son de este siglo, de hace quince años escasamente, cuando Patrick Lefevere se entendió con Frans de Cock, entonces CEO de Unilin, el propietario de la empresa de laminado
Y nació el amor.

@BeelWout
“El ciclismo es rendimiento, que es lo que nuestra firma ofrece. Es una empresa bien situada en Bélgica, pero con intereses en crecer en el resto del mundo” comentó De Cock.
“Siempre hemos sido ambiciosos, desde el primer día, pero esta historia ha superado cualquier previsión” dijo Lefevere hace un tiempo sobre el romance.
Hoy la estructura azul acumula sobre las 900 victorias, la cuenta sale fácil, más de 35 por temporada, una media que impresiona, como los nombres que las firman, desde un tal Johan Museeuw a Philippe Gilbert, Julian Alaphilippe y Remco Evenepoel, una cuenta de estrellas, imágenes, éxitos en medio de tormentas, que habla de la grandeza de este deporte y de lo que puede ofrecer durante el tiempo.
Hay varios momentos memorables.
Esa Milán-San Remo que gana Pozzato, con Boonen en arco iris detrás, celebrándola como propia, cuando lo que hacía es de tapón, evitó la hemorragia por detrás.
Porque Boonen es capital en esta empresa: un año perfecto, el 2005, campeón del mundo, ganador de Roubaix, de Flandes.
Fue el año perfecto, como los dos Flandes seguidor de Stijn Devolder o los mundiales de Paolo Bettini, el corredor guindilla, la pesadilla de los rivales.
Eso sin olvidar los irisados de Julian Alaphilippe y la Vuelta de Remco Evenepoel, sin duda el ciclista que ha cambiado el paso del equipo.
¿Una gesta que emocionara?
Philippe Gilbert y su “solo” de Flandes, el corredor de la tricolor, que cruzó a pie la meta, un lujo, una gesta, la guinda para que este mecenas se decidiera a seguir, incluso con Tom Boonen retirado.
Entre tantas gestas, destacan tres, por el valor del trabajo de equipo, el colectivo, la colaboración, esos tres mundiales contrarreloj por equipos, años 2012, 2013 y 2016.
Brindamos por otros 25 años.
Imagen: A.S.O./Aurélien Vialatte



