Ciclismo
La etapa de Eibar de la Itzulia es “casi” perfecta
Eibar en la Itzulia: Perfil guapo pero kilometraje insuficiente
Cómo ha corrido la etapa de Eibar en la Itzulia, su perfil y las impresiones, por las redes sociales estos días.
Ha molado.
🔥 Seigarren etaparen ibilbidea – Recorrido de la sexta etapa de la Itzulia 2023
🚩 Eibar > Eibar 🏁
🚴♂️ 137,8km
⛰ x 7 / +3600m
⚡️ 2 Sprint#itzulia2023 pic.twitter.com/eXhEGf7W2r— Itzulia Basque Country (@ehitzulia) January 13, 2023
Ha molado mucho, la verdad, un perfil de diente de sierra, como dirían los clásicos, con tres primeras, un segunda y tres terceras, pero lo más importante, con final en Eibar, esta vez la Itzulia omite Arrate.
Luego hablaré de Arrate y esta ausencia, pero antes el diseño de la etapa.
Me parece perfecto, precioso, al nivel de una vuelta de una semana del World Tour que siempre se tiene guardada una baza para el espectáculo, como el París-Niza o la Tirreno.
Podrían tomar nota en la Volta y su itinerario esculpido en piedra.
La etapa, con salida y llegada en Eibar, pone broche a la Itzulia 2023 tras 137 kilómetros.
Salvando el tema del kilometraje, la jornada es preciosa.
Ya sabéis que es algo ahora mismo instaladísimo y cualquier crítica al respecto cae en saco vacío, las etapas cortas son ahora tendencia, poco haremos hasta que se den cuenta que las cosas extraordinarias pasan cuando se apuestan a etapas.
Sobre el diseño, llama la atención que la carrera no acabe junto a la iglesia, merendero y bar que hay en Arrate.
Quitar el final en alto es abrir el libro de las sorpresas durante la etapa, ya sé que Arrate es un símbolo y un vivo testigo de cuando la Bicicleta Eibarresa subía hasta aquí, pero tácticamente, su ausencia me parece una gran decisión.
Especialmente por el diseño, con toda la dureza, sobre el papel, concentrada en la primera mitad, con Gorla y Azurki, pero sobretodo por el Krabelin, que es Arrate, pero no al final y por la cara inhumana.
Ya sabéis lo que implica esta ascensión, ahora puesta a mitad de carrera, con una eternidad hasta llegar a Eibar, muy cerca en el mapa real, pero no en el de la etapa en cuestión.
Todo lo duro en la primera mitad, implica que hay que tomar riesgos, si procediera, y esperando a lo que pasa en las primeras cinco etapas.
La segunda mitad es sobre el papel la parte sencilla, pero la peor para perseguir y organizar algo por detrás.
Recordar la persecución de Pogacar a Rogli hace dos años, aunque con final en Arrate.
Que no haya subida final a Arrate, obliga a anticipar movimientos y tentar la suerte.
Ixua volverá a poner a los corredores cerca de la mítica cima, pero habrá giro y no sé si golpe de guión.
Trabakua y Urkaregi no son las subidas más exigentes, pero las condiciones en la que vean la carrera prometen.
Recordad los cambios en la general y saltos y caídas en la misma estos dos últimos años.
Sin Arrate al final creo que el escenario puede ser, si cabe, más incierto.




