Ciclismo
Geraint Thomas: siempre con gafas blancas
Las gafas blancas de Geraint Thomas son parte fija del paisaje
Cuando Ineos presentó su kit para 2023, el hermano pequeño del Bahrain, nos llamó la atención ver alguna foto de Geraint Thomas con gafas en montura negra y no las blancas de toda la vida.
Aquello ya levantó algún comentario, y seguro que no fue casualidad que utilizaran esas gafas pues con los días Geraint hizo el cambio..
That’s more like it 😎👌 @we_are_sungod pic.twitter.com/ZJ3HLojO9L
— Geraint Thomas (@GeraintThomas86) January 10, 2023
Las gafas blancas de Geraint Thomas han sido paisaje fijo del ciclismo yo diría de la última década.
Como cuentan en Bicio, mantiene el mismo modelo que los Schelck y Lance Armstrong en 2009, un anacronismo brutal en los tiempos en lo que todo se renueva cada poco y se estrena, por ejemplo, para un Tour de Francia.
El cariño que Geraint le tomó a sus gafas responde a que todos los grandes momentos del ciclista los ha visto a través de ellas, de hecho creo que si la marca ha tenido cierto estocaje de aquella época, se lo cedió todo al corredor.
En la foto que ilustra el artículo, vemos al galés coronando de amarillo el Col du Portet.
Ese día Nairo ganó una etapa mini, en kilometraje, y Geraint salvó el último gran obstáculo para ganar el Tour 2018.
Evidentemente iba con las gafas blancas.
Es interesante como un corredor que ha sido grandísimo, pero que no ha tenido el carisma de otros en este tiempo, ha construido su singularidad con algo tan simple y ello le ha dado el carisma que algunos de sus logros en la carretera no han logrado.
No hablamos de un cualquiera, durante la pasada década, Geraint ganó un Tour, ayudó a Froome a ganar algún otro, fue campeón olímpico y un espectáculo en las clásicas, llegando a ser top ten en Flandes & Roubaix, además de ganar un Harelbeke.
En un ciclismo en el que perdemos referencias e identidades individuales, mola que alguien se distinga, no sé, por algo así.
Igual que hubo un tiempo que identificábamos a Kristoff porque llevaba el casco torcido y a Van der Poel y Boonen porque cuando atacan sacaban la chepa, sin olvidar la gracia que nos hace ver a Pogacar con los pelos asomando entre las ranuras del casco.
Como decíamos el otro día con Pidcock, ser diferente hoy, tiene mil veces más mérito que hace veinte años.
Imagen: ASO/Alex BROADWAY




