Ciclismo
5 retiradas de 2025: Costa, Thomas, Kristoff, Woods y Fuglsang
El año que acaba anuncia retiradas de gente top antes de la pandemia
Se va un pelotón de nombres propios, de aquellos que llenaban silencios en las retransmisiones y daban sentido a las fugas más improbables.
2025 ha sido un año de adioses ilustres, retiradas encabezadas por cinco corredores que, cada uno a su manera, moldearon una época.
Rui Costa, Geraint Thomas, Alexander Kristoff, Michael Woods y Jakob Fuglsang: cinco estilos, cinco países, cinco maneras de entender la bicicleta.
Rui Costa, el estratega frío como mármol, dice adiós dejando estampada la imagen que lo definió siempre: cabeza antes que piernas.
Un corredor que parecía anticipar los movimientos ajenos con la precisión de un relojero portugués, o suizo, donde hizo fortuna.
Su Mundial en Florencia sigue siendo la tesis doctoral del ciclista que juega mejor que sus cartas.
Costa no fue el más fuerte, rara vez lo fue; pero era el que ganaba cuando nadie más sabía cómo.
Geraint Thomas, en cambio, fue el ciclista que lo hizo todo porque pudo hacerlo todo.
Pista, pavés, Alpes, contrarreloj.
Un corredor global en tiempos de especialistas.
Su Tour 2018 ya es un capítulo propio en la historia británica, pero quizá lo más valioso fue esa cualidad tan suya de humanizar incluso los triunfos más solemnes.
Thomas se va como llegó: sin estridencias, con una media sonrisa y un comentario irónico en la rueda de prensa.
Un genio despistado, como nos lo definió Jonathan Castroviejo.
Alexander Kristoff deja atrás casi veinte años en los que siempre estuvo ahí, en el top-10 de cualquier cosa que implicara potencia, frío, viento o sufrimiento nórdico.
Gana San Remo, gana Flandes, gana en los Campos Elíseos.
Y sigue ganando, uno por año, como quien mantiene una tradición familiar.
Su marcha duele porque se marcha un tipo que corría con la honestidad de un artesano y se queda a las puertas de las 100 victorias.
Michael Woods, el escalador tardío, fue pura épica canadiense.
Llegó mayor, se fue más mayor, pero en el intervalo dejó estampas para guardar: Puy de Dôme, Bizkaia, Ancares…
Siempre arriba, siempre retorcido sobre la bici, siempre con esa sensación de que lo suyo era más voluntad que talento.
Y Jakob Fuglsang, doble Monumento, grimpeur elegante, melancólico casi siempre, ganador cuando nadie lo esperaba. Un corredor de silencios y zarpazos.
2025 no fue un año cualquiera: fue el año en que el ciclismo perdió cinco acentos distintos, cinco maneras únicas de escribir la carrera.
Y todos, cada uno a su manera, ya se echan de menos.





