Ciclismo de carretera
Mi top ten de maillots ciclistas
Hemos escogido los diez maillots ciclistas que más nos gustan y mejores recuerdos nos traen
Entre las prendas que han hecho grande este deporte, he querido sacar mi top ten de maillots ciclistas por lo motivos más variopintos y azarosos que se os puedan ocurrir.
Pero la elección es sincera, basada en el valor emocional de una pieza de ropa que sólo con verla te evoca recuerdos, casi siempre buenos.
Piezas acaban conformando mi universo único de maillots ciclistas.
El maillot del primer gran Team GB…
La pieza tiene más o menos diez años y fue la que marcó el cambio de paso del ciclismo británico en la década que dejamos atrás.
Lo vistieron grandes como Geraint, Wiggins o Cavendish, quien con ese mismo maillot logró ser campeón del mundo en Copenhague.
Cuenta el libro “The Art of the jersey” que se han ganando 52 títulos mundiales con este aspecto.
El estampado de la Union Jack en todo el diseño me parece icónico, para recordar, aunque si soy sincero todos los maillots británicos que le sucedieron también me gustan, especialmente los olímpicos y en concreto el de Río de Janeiro.
El Leopard de Andy Schleck
El Leopard fue aquella historia que los Schleck, con la participación de Fabian Cancellara, se sacaron de la manga para irse del Saxo Bank de Riis, donde recalaría Alberto Contador
El maillot es precioso, limpio, simple y elegantísimo.
Es tan limpio que lo podrían utilizar esos ciclistas que nunca salen con maillots de equipos, con esas marcas tan en pequeño.
En un ciclismo con prendas atiborradas de patrocinadores, la pieza que se sacaron los Schleck, germen del actual Trek, es una bendición y eso que en estética se podría considerar un paso atrás, por su desnudez, recordando aquellos maillots de lana de hace medio siglo.
La etapa que Andy gana en el Galibier es la sublimación de uno de nuestros maillots ciclistas favoritos.
El mono de trabajo del Castorama
Laurent Fignon y Cyrile Guimard tenían mucho peligro juntos.
Ambos ya habían ideado el diseño de las avispillas del Systeme U y los tramaron el diseño de uno de los maillots franceses más bonitos de la historia.
Dice Fignon en su libro que el diseño es de su mano, simulando los trabajadores de la marca, una manera total de integrarles en la pasión por el equipo sostenido por la empresa que les da trabajo.
Castorama es ciclismo de los noventa en toda su dimensión, la coleta de Fignon pero también los prólogos de Thierry Marie, una estética que ahora mismo tendría su hueco en el pelotón.
El Z que acompañó a Lemond
Este maillot parte con una ventaja respecto al resto, lo vistió Greg Lemond, el campeón que aún hoy sigue estando vigente en cuanto a estética y modernidad, de arriba a abajo, hasta en los complementos y bicicleta.
Partiendo de ese factor, el maillot de Z, marca de ropa infantil, explica Chris Sidwels en su libro de maillots ciclistas, era revolucionario por su azul degradado, de más oscuro a clarito con una Z central que parecía surgida de un cómic.
Como detalle fue uno de los primeros maillots ciclistas en usar cremallera central para los días de calor extremo.
El maillot más bonito de los equipos de Eusebio Unzué
Sin duda uno de los maillots ciclistas de mi infancia, el que casi todos aspirábamos a tener algún día.
En un tiempo en el que el ciclismo español llegó a tener hasta diez o más escuadras, el maillot de la empresa de papel de aluminio se llevó la palma y entre ellos la versión más avanzada, la de Perico Delgado escapado con Stven Rooks camino de l´ Alpe d´Huez, pues al siguiente Tour ya entraría la publicidad de Banesto.
El maillot es atemporalmente bello, una pasada en su diseño sencillo y súper agradable a la vista con ese escalado de azules.
Los de Banesto tuvieron cierto qué, sobretodo el de 1994-95, pero no llegaron a causar el surco que nos propuso éste.
La Vie Claire, el Maillot con mayúsculas
Nunca imaginó Bernard Tapie que su recuerdo se vincularía tanto a un maillot ciclista, pero cuando emprendió el fichazajo de Greg Lemond, para ponerlo al lado de Bernard Hinault, más una amplia corte de estrellas, la pieza pasó a ser inmortal.
Para muchos el de La Vie Claire es el rey de los maillots ciclistas, no les quito la razón, es imperecedero al paso tiempo, elegante, sobrio… verlo sugiere ciclismo, aunque yo quizá tenga otros favoritos, en especial el de Reynolds y Z.
Piet Mondrian y su “composición en rojo, amarillo y azul” tuvieron su mejor aliado en el ciclismo para acceder a la inmortalidad.
La maglia azzurri de la nazionale
Es complicado encontrar un diseño, en el tiempo, de la selección italiana que no sea bonito, es indistinto el color, el matiz, la banderita en uno u otro sitio, este maillot es competitividad, calidad, darlo todo… es Italia en definitiva.
Cuando veas esta prenda volar en un mundial es que las cosas se han puesto serias, cuando veas a uno de ellos levantar los brazos, estrujará su maglia más fuerte que nadie, pues en el fondo llevan la nación en el corazón.
A todo ello, otra cosa que también es interesante señalar, desde que yo tengo memoria, la maglia azzurra lleva marca italiana.
Elegancia imperecedera en el Molteni de Merckx
Entre los maillots ciclistas, el que hizo popular Eddy Merckx debía estar sí o sí.
Pero es que además la pieza tiene una elegancia casi contemporánea, sólo que es de los años setenta.
Maillot marrón con franja central oscura para recordar, como escribe Chris, al más grande, pero también a Gianni Motta y Rudi Altig.
Por cierto, Arcore era la ciudad donde Molteni tenía su fábrica de salami.
El campeón belga, es indistinto
Hemos escogido esta foto de Philippe Gilbert entrando en la meta del Tour de Flandes que acabó ganando por KO de la concurrencia, pero es indiferente, el maillot de campeón belga es un espectáculo, siempre.
Ahora lo o lleva Wout Van Aert, quien lo ha paseado por el podio del último Tour,.
La guinda de esta pieza sucede una vez al año, cuando Bélgica saca la celeste, otra maravilla de la estética, un color que escogieron por que el negro de los primeros años les daba mucho calor.
El diseño “japonés” de la ONCE
En un tiempo durante el cual estaba prohibido acudir al Tour vestido de amarillo para evitar ser confundido con el líder, la ONCE se sacó de la manga un maillot eterno que duró dos ediciones de la Grande Boucle, pero que recordamos con cariño.
Como nos contó Manolo Saiz: “Ese maillot nació en 1990 en colaboración con nuestro proveedor de ropa, Etxe Ondo, que tenía bastante venta en Japón. Es un maillot con los colores de la ONCE, verde y amarillo, mientras que las rayas surgen como de un punto de fuga que simula un sol japonés. Fue el maillot de ciclismo más vendido en Japón“.














