Ciclismo
Tom Boonen: ¿Por qué es el maestro de Roubaix y las piedras?
Siempre diremos que nunca vimos nada igual a Tom Boonen por Roubaix
Cada vez que miramos atrás y empezamos a hacer estadística corremos el riesgo de ser injustos, aunque creo sinceramente que Tom Boonen ha sido lo mejor que hemos visto nunca sobre los pedruscos y en especial en Roubaix.
Desde que tengo edad de recordar nunca olvidaré los desenlaces de Duclos-Lasalle para ganar, al fin, su querido pedrusco, tampoco paso por alto las excelencias del Mapei, con su variedad de ciclistas y estilos, la elegancia de Franco Ballerini, la violencia de Andrea Tafi y el reprís de Johan Museeuw.
Roubaix ha tenido ciclistas que la han querido hasta la extenuación pero nunca la han domado, ciclistas tipo Hincapie y Flecha, incluso algunos que han desplegado clase en cada tramo como Pozzato y “clase+ruederismo” como Hushovd para desespero de Flecha.
Claro que me impresionaron los arranques de Fabian Cancellara, el año que volaba raso, 2010, a tal nivel que muchos hablaron de motores en la bicicleta: todo quedó ahí, por el momento, pues cada poco alguien lo cita o lo recuerda.
Todos los mentados son grandes de Roubaix, son los que he visto, luego he leído mucho de De Vlaeminck, de Moser, de Kuiper, de Raas y otros, pero creo no equivocarme si digo que Tom Boonen es la perfección de esta carrera en singular y de los adoquines, en plural.
Siempre, cuando me hablan de carreras memorables, me traigo al presente la Roubaix de 2016, cinco años y medio de aquel domingo de Pascua, como una de las competiciones más vibrantes, apasionantes y completas vistas nunca.
El culpable de aquello fue Tom Boonen, garante de cien kilómetros largos de carrera que nos puso patas arriba en el sofá
Reventó la carrera a esa distancia, dejó, por primera vez en aquella primavera, cortado a Peter Sagan -actor de una pirueta imposible para esquivar una caída de Cancellara-, y remó hasta llegar con opciones de ganar su quinto pedrusco hasta el mismo velódromo.
Le ganó Mathew Hayman, un triunfo tan merecido, el australiano siempre fue un gran gregario en el infierno, como frío para quienes soñábamos con el desempate de Boonen-De Vlaeminck en Roubaix.
Perdió, se quedó en la orilla, pero aquella carrera levantó nuestra admiración eterna, pues fue la guinda a otras cuatro que había ganado y otras tantas que dejó por dominar.
Su querencia por esta carrera nació en el primer momento que puso el pie en ella, en la última que se celebró con barro, la que ganó Museeuw en 2002.
Ese día Boonen hacía un bautismo de fuego en Roubaix, competía con el maillot de US Postal, disimulado de porquería, y quedó tercero, detrás de Wessemann y delante de Hoffman, Hincapie y Michaelsen.
Tenía 21 años y estaba entre lobos
La ganaría a los tres, abriendo un capítulo de éxitos que culminarían de diferente forma.
Boonen ganó Roubaix escapado con Hincapie y Flecha, una vez, y con Cancellara y Ballan, otra.
Hubo otra edición en la que sencillamente salió vivo de las mil trampas del recorrido, viendo cómo iban cayendo tras su poderosa marcha, en las curvas o cunetas del Carrefour de l´ Arbre ciclistas como Pozzato, Hushod, Flecha o Vansummeren.
Firmó su cuarto triunfo en solitario, con un ataque de lejos, a más de sesenta de meta con los rivales sacando la bandera blanca.
Ese fue Boonen en Roubaix, una extensión del ciclista que cinceló adoquines a su gusto, no en vano tenemos este ranking combinado con Flandes…
?? Tom BOONEN
GRANDES VUELTAS
?? TOUR: 6 etapas + ?x1
?? VUELTA: 2 etapasMONUMENTOS
?? SAN REMO: ??
?? FLANDES: ????
?? ROUBAIX: ???????MUNDIALES
? RUTA: ??✍️ Un gran SPRINTER, sí, pero más conocido por ser el MAYOR triturador de PIEDRAS de la historia pic.twitter.com/2JTVBPjhW3
— Clasificaciones Históricas (@ClasiHistorica) October 1, 2021
Por eso siempre diremos que nunca vimos nada igual a Tom por esos lares.







Robert
5 de octubre, 2021 at 23:09
No hay que olvidarse de Sean Kelly!!
Iban Vega
6 de octubre, 2021 at 11:55
hablar de Tom, no significa olvidarse de Sean. El “problema” es que a Tom lo vimos de inicio a fin