Ciclismo
Las cinco mejores cronos del Tour de Francia
De Lemond a Vingegaard, las cronos escriben la historia del Tour
Empezamos por una que viene prácticamente de la prehistoria de este deporte: aquella famosa edición de 1989, cuando la carrera acabó en París con la contrarreloj en la que Greg LeMond le dio la vuelta a Laurent Fignon en la general.
¡Qué tarde aquella! Qué vuelta la que dio el estadounidense, tan complicada, pero metro a metro fue construyendo una tragedia para el parisino, que cruzó la meta completamente desplomado. Fue la última ocasión en la que el ciclismo francés estuvo tan cerca de la victoria en su propia casa.
La siguiente merece un capítulo aparte —prácticamente un libro, una serie, una historia de ciencia ficción solo para él—.
Hablo de 1992 y la crono de Luxemburgo. La mejor contrarreloj que he visto jamás, quizás por inesperada, por ser la primera gran demostración de Miguel Induráin.
Meses antes ya había avisado en Milán, pero lo que sembró en Luxemburgo fue auténtico caos. Una manera de sentenciar la carrera a dos semanas del final como pocas veces se ha visto en el Tour de Francia.
Qué manera de rodar, de doblar corredores en más de 60 km. Sacó diferencias que aún hoy siguen siendo estratosféricas, y eso que estaban los mejores del mundo. Pero no fue suficiente: fue demasiado.
La tercera fue de un ciclista que nos gustaba mucho, al que todos tenemos aprecio, pero que no acabó de la mejor manera: hablamos de Jan Ullrich y aquella crono del Tour de 1997 en Saint-Étienne, cuando prácticamente sacó de la general a dos grandes rivales como Richard Virenque y Marco Pantani.
La cuarta contrarreloj que quiero recordar no fue llana, sino lacronoescalada a la Planche des Belles Filles.
No es de hace tanto y marcó un antes y un después en el ciclista que hoy ilumina este deporte: Tadej Pogačar.
Fue en aquel mes de septiembre de 2020, en plena pandemia, cuando el esloveno nos dio motivos para creer que era capaz de absolutamente todo, como darle la vuelta a una general que Primož Roglič tenía prácticamente atada desde semanas antes.
Y como no podía ser de otra manera, cerramos este capítulo de grandes esfuerzos individuales con otra contrarreloj antológica que, estadísticamente hablando, y en la distancia entre el primero y el segundo por kilómetro, es sin duda la más espectacular de todas.
La más bestia. La exhibición más sorprendente que hemos visto en mucho tiempo en el Tour de Francia. Hablo de Combloux y de Jonas Vingegaard, que sacó del mapa a Pogačar en la lucha por el Tour 2023.
Ahora, la contrarreloj llega completamente condicionada, sobre todo porque el gran favorito, Remco Evenepoel, tiene una desventaja respecto a los mejores que, creo, es justo la que podrá obtener en este tramo cronometrado.
Sin lugar a dudas, un efecto mucho más diluido del que podría haberse imaginado el belga, que el año pasado ya consiguió ganar a Pogacar una contrarreloj memorable.







