Ciclismo
Tour: El 100 que había soñado Tadej Pogacar
Estaba claro que Pogacar quería su victoria 100 en el Tour
Ganar en el Tour, con Mathieu van der Poel y Jonas Vingegaard a rueda.
Si a Tadej Pogacar le hubieran preguntado qué escenario soñaba para su victoria número 100, probablemente habría elegido este.
Estaba convencido de su hazaña, escoltado por sus dos grandes rivales, los mejores oponentes que puede tener en sus dos facetas como ciclista total:
Van der Poel, su “stopper” en las clásicas; Vingegaard, su némesis en el Tour.
Tres ciclistas que están escribiendo la historia del ciclismo moderno, con un protagonista claro: este esloveno que alcanza las 100 victorias… con apenas 26 años.
Las cifras impresionan: 100 triunfos que no son cualquier cosa. Ya sabéis todo lo que ha ganado. Pero apunta este dato: el 21% de esas victorias han sido en el Tour de Francia. Una de cada cinco, en la mejor carrera del mundo.
Ahí lo lleváis.
¿Y cómo ha sido?
Pues como siempre. Como podrían decir estos que dominan el ciclismo:
“Si sabéis cómo nos ponemos, ¿para qué nos invitáis?”
Así ha sido. No ha hecho falta más que una sucesión de cotas, la decisiva ni siquiera llegaba al kilómetro… y, aun así, todo saltó por los aires, siguiendo un guion que ya conocemos.
Vingegaard aguantó a Pogacar hasta que este se giró y le soltó unos metros, apenas nada. Distancia que el danés cerró rápidamente en cuanto el esloveno se sentó de nuevo en el sillín.
Son los dos mejores. Su rivalidad va más allá del ciclismo: es la esencia misma del deporte. Qué maravilla de carrera y de duelo. Nadie se rinde, ninguno se esconde.
No necesitan el Tourmalet para convertir el ciclismo en una catedral del espectáculo.
Y esto, en vísperas de una contrarreloj…
Esta etapa me recordó a la edición de hace dos años. Porque el duelo ya no se limita solo a ellos, los capos, sino también a sus equipos, que ejercen un dominio abrumador, casi aplastante, frente al resto.
Dos estructuras ciclísticas —Visma y UAE— que parecen de otra galaxia. Equipos que empequeñecen a los demás, no solo por presupuesto, sino por un trabajo minucioso, profesional y constante que nadie puede negarles.
Un ciclismo galáctico que, afortunadamente, siempre nos deja con ganas de más.
Imagen: A.S.O./Billy Ceusters







