Ciclismo
Joao Almeida sin Giro, sigue un año negro
Entre los favoritos al Giro no estará Joao Almeida
La noticia de la baja de João Almeida para el próximo Giro de Italia no debería sorprendernos, por como va la temporada.
El portugués se cae de la lista de salida dejando un hueco difícil de llenar para un UAE que este ejercicio está viendo como su segunda línea camina de forma errática de Almeida a Wellens, pasando por Del Toro, KO en Itzulia, y Narváez.
Leemos que Almeida dice que no estará listo, que los plazos no cuadran y que forzar la máquina solo conduciría a un callejón sin salida.
Es una decisión cargada de una honestidad brutal, impropia de un ciclismo de escaparate donde a veces se vende humo hasta el kilómetro cero.
Almeida no tiene muchas opciones en lo personal, cada bala menos es una oportunidad que pasa a la historia.
Es cierto que, desde la perspectiva de UAE Team Emirates, la ausencia de Almeida supone un reajuste de piezas en un tablero donde nunca faltan peones de lujo, pero donde se pierde esa capacidad de bloqueo y regularidad que João garantiza en las tres semanas.
El Giro es una carrera que premia la resistencia al frío, a la fatiga acumulada y a los puertos infinitos, escenarios donde el luso suele emerger cuando el resto empieza a languidecer. Su renuncia es el reconocimiento implícito de que en el ciclismo actual, si no estás al cien por cien, la carretera te expulsa sin miramientos.
Ya no valen las medias tintas ni los estados de forma crecientes sobre la marcha; hoy se sale a morir desde la primera etapa.
Para el aficionado que busca en el Giro esa épica de lo inesperado, la baja de Almeida resta un punto de incertidumbre.
Se va un ciclista que, sin ser el más explosivo ni el más estético, posee esa capacidad de mantenerse siempre en el radar, de remontar puertos a base de vatios y riñones cuando parece que el grupo se le escapa definitivamente.
Se va el principal rival del gran favorito en la pasada Vuelta, Jonas Vingegaard.
Su ausencia obliga a mirar hacia otros nombres, pero sobre todo subraya la fragilidad de las planificaciones en una temporada que no perdona el más mínimo contratiempo físico.
El Giro pierde un dorsal de peso y nosotros la oportunidad de ver si esa progresión silenciosa de Almeida le permitía finalmente asaltar el cajón más alto.
Queda esperar que esta retirada a tiempo sea para preparar un asalto de mayor calado en lo que resta de calendario, porque un ciclismo sin la tenacidad de corredores como él es, sin duda, un ciclismo un poco más previsible y menos humano.
Imagen: Unipublic / Cxcling / Antonio Baixauli






