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Mundo Bicicleta

La antología de "El Alpe d´ Huez"

Publicado

en

Shimano 2021 Junio

Me hallo ante una tarea de valientes. Acometer la escritura de una novela pura e íntegramente fundamentada en el ciclismo de carretera fue una decisión muy arriesgada por parte de Javier García Sánchez allá por 1994. Lanzarse a una escapada temprana en la etapa reina del Tour de Francia, tal y como hace su protagonista, resultó igualmente atrevido. Y no lo es menos emprender una aventura editorial sobre libros de ciclismo o empeñarse en reeditar toda un colección de obras ya descatalogadas, tal y como está haciendo La Biciteca con su colección “Re-Ciclados”.

Así pues, cuando uno se encuentra rodeado de personas tan valerosas, no puede escaquearse ni escurrir el bulto, la deshonra sería mayúscula, y por mucho que la misión asuste, no queda sino enfrentarse a ella y tratar, simplemente, de salir airoso sin resultar herido, y menos aún hacer daño a nadie.

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Así me he sentido a la hora de asumir la invitación de escribir el prólogo de esta reedición del “El Alpe d’Huez”. Estamos ante la que probablemente sea la novela más genuinamente ciclista de todas las que se hayan escrito alguna vez. También ante un escritor consolidado y bien reconocido en el mundo literario actual. Con este panorama, proponer unas páginas de presentación se me antoja una tarea difícil, de las que te hacen temblar las piernas. El autor debió pasarlo peor cuando se lanzó a crear la novela. Siempre he establecido cierto paralelismo entre él y su protagonista. El ciclista, tras su correspondiente meditación y espoleado por su instinto, se lanza a la aventura de intentar la gran escapada, sabiendo que le esperan tres colosos: la Croix de Fer, el Galibier (Col du Télégraphe incluido)  y el mediático Alpe d’Huez. El escritor, ignoro con qué motivaciones y procesos de toma de decisión, se sumerge en la documentación y en el proceso creativo. Ambos se esfuerzan y lo dan todo. Ambos demuestran a los lectores que son merecedores de su atención, de su tiempo y de su esfuerzo comprensivo. Por mi parte, el valor no está a tanta altura. Pero no hace falta. Puedo imaginar el sufrimiento del escapado, porque he subido en bicicleta los tres puertos descritos en el libro. Sin mérito alguno, ya que lo hice en tres jornadas diferentes en vez de en una única etapa; sin la prisa implantada por la competición (en el caso del relato la prueba más importante del calendario ciclista mundial) y puedo asegurar que infinitamente más despacio (ascensiones en “defensa propia” como me gusta calificarlas). En cuanto a las letras, no se me pide literatura. Apenas dar cuenta de una “tachuela” escrita que, afortunadamente, muchos de los lectores se saltarán. Así que en tales condiciones, quizá resulte que sea capaz de salvar el reto.

Estamos ante un hito de la literatura deportiva en castellano. Soy de esos lectores que consideran que ésta ya puede empezar a considerarse como un género. Aunque poco a poco, cada vez van apareciendo más títulos (en muchos idiomas) en los que la ambientación o la trama deportivas se erigen en el universo de desarrollo del relato. No debería resultarnos extraño ya que una importante mayoría de escritores a lo largo de la historia, han dado cuenta en sus obras, de aquellos acontecimientos sociales más relevantes en su época. Y nos guste o no, el deporte constituye, durante una gran parte del Siglo XX y lo que llevamos del XXI, uno de los fenómenos más notorios y populares de la civilización. Así pues, en mi modesta opinión, poca literatura deportiva estamos viendo aún, con respecto a la que podría llegarse a producir. Dicho esto, quiero incidir de nuevo en considerar que “El Alpe d’Huez” es un magistral ejemplo de este antojado “género” literario. El argumento, la trama, la ambientación, el desarrollo y desenlace son deporte. Puro deporte. La novela está fundamentada con el máximo rigor, tanto en aspectos mecánicos, como geográficos, fisiológicos, culturales, etc. Todo el ciclismo profesional está perfectamente integrado en sus páginas. Su lectura te hace calcular desarrollos, viajar por los Alpes franceses a ritmo de pedaleo, conocer los efectos del exceso de ácido láctico en la musculatura de las piernas… El lector no quedará defraudado ni como ciclista, ni como médico, preparador, director de equipo o simple aficionado. El protagonista tiene “clase”, y el autor maestría. Ambos demuestran estar muy preparados para la hazaña. Sin embargo, para conocer el desenlace no queda más remedio que leer completa la novela. Para empezar porque sólo así podrá conocer el lector en qué queda la escapada. Y además, porque sólo tras la lectura íntegra y atenta, podrá igualmente establecer su propia opinión con respecto al nivel del logro del autor. De todas formas, en ambos casos, el desenlace es lo de menos, la clave está en el proceso. Para el protagonista dicho proceso no es otro que la pormenorizada vivencia de una etapa alpina experimentada en solitario casi desde sus inicios. Un recorrido cartográficamente detallado, sufrido kilómetro a kilómetro y en el que desarrolla toda la novela, cargada de épica y de sensaciones corporales e ilustrada con un extenso y documentado bagaje de contenidos. Y desde luego, no exenta de emoción deportiva. En lo que respecta al proceso vivido por el novelista hasta concluir su magnífica obra, lo desconozco, aunque puedo imaginar fácilmente, tras su lectura, algunas de las fases por las que necesariamente debió de pasar: imaginación o visualización preliminar, inmersión ambiental y de conocimiento específico del ciclismo de carretera, quizá algunos encuentros con especialistas, etc. cada autor tiene sus métodos, técnicas y recursos propios. En cualquier caso, la lectura no ofrece una trama encaminada a un final primordial que eclipse todo lo demás. Al contrario, insisto, la clave de la novela está en el proceso de su lectura, en cada página (cada kilómetro) de la jornada que nos narra.

En una osada interpretación personal de la novela, se me antoja encontrar cierto vínculo entre el esfuerzo requerido para que el ciclista vaya superando cada uno de los tres colosos del recorrido, y el que el lector debe poner de su parte para avanzar en las diferentes partes del texto. En la Croix de Fer el pedaleo y la lectura son ágiles y hasta livianos, se parte con fuerza, con seguridad, aplomo y hasta alegría. Hay confianza. Cuando el relato circula por el Galibier a ambos (corredor y lector) las circunstancias, el recorrido, la situación de carrera y el esfuerzo previo, les exigen tesón, perseverancia, economía de esfuerzo y saber dosificar las fuerzas para no quemarse o sucumbir antes de tiempo. Hay que tratar de eludir la temida pájara, saber leerse a uno mismo y saber aprovechar cada resquicio de energía aprovechable (en el organismo del deportista y en el contenido de la novela). Llegados al Alpe d’Huez, viene la hora de la verdad, todo se ralentiza, la montaña se hace muro, las fuerzas fallan y sólo un esfuerzo sobrehumano permitirá, quién sabe, al ciclista llegar a concluir su cabalgada, y hacerlo a solas, o ser superado por sus perseguidores. Así mismo el lector “sufrirá” esa drástica reducción de velocidad, tendrá que esforzarse por mantener la paciencia en esperar el desenlace. Con cada nueva página, se encontrará sintiendo lo que sufre y experimenta un ciclista, llegado a esos extremos de agotamiento. Aunque pueda parecer imposible, el autor consigue alterar el estado perceptivo del lector, de un modo similar a cómo se ve alterado el de un corredor solitario al borde de la extenuación. Puedo dar fe de ello, porque más de una vez me he encontrado sumido en una fatiga de tales características a causa de la bicicleta. En esos momentos nuestra sensibilidad se aleja de racionalismos y de conceptos técnicos o tangibles y se centra en la vivencia de un estado perceptivo en el que los estímulos aparecen bastante alterados. Pues no me pregunten cómo lo consigue, pero Javier García Sánchez lo logra, consigue ponernos en la piel del escalador y hacernos pasar por esos diversos estados que conforman las diferentes fases de una etapa de estas características. Creo que gran parte del éxito lo logra a base de la variación de ritmo narrativo, pero no me quiero meter en ese tipo de “jardines” porque no soy más que un amante de la bicicleta y de la lectura, y ambas aficiones las mantengo con exclusivo afán de ocio y placer, mis ocupaciones laborales y profesionales están alejadas de ellas. Espero que mis palabras se interpreten conforme a mi intención. Si alguien se ha asustado con mis comentarios, es que no es lector suficiente: un miedoso. Lo mismo que si algún ciclista de carretera (deportista ocioso quiero decir), alguna vez tiene la oportunidad de afrontar aquellos puertos alpinos y no la aprovecha: se quedará sin saber lo que son los Alpes Franceses y los grandes puertos.

La publicación de esta recuperación de la novela “El Alpe d’Huez” es una excelente noticia para lectores y aficionados al ciclismo de ruta. Conservo la edición original y la guardo como oro en paño. Resulta que el autor veraneaba habitualmente en Molledo (un pueblo de la cuenca del río Besaya en Cantabria), lugar que también frecuentaba Miguel Delibes en épocas estivales (autor de otra acertada recuperación literaria por parte de “La Biciteca”). Mi amigo Pepe Cuevas coincidía con Javier García Sánchez allí, y gracias a esa circunstancia consiguió transformar mi ejemplar en un objeto de culto con una dedicatoria muy especial, que incluye alusiones importantes para mí. Con tanta carga emocional y confesando cierto fetichismo moderado que asumo cuando se trata de libros (y de bicicletas clásicas), puedo asegurar que añado esta edición “re-ciclada” a mi biblioteca particular.

Prólogo de la reedición de la Biciteca del libro “El Alpe d´ Huez” escrito por José Gutiérrez López

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Mundo Bicicleta

La Sea Otter Europe pondrá el foco en el ciclismo urbano

Publicado

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Shimano 2021 Junio

El crecimiento del ciclismo urbano no será ajeno a la Sea Otter Europe

La edición 2021 de la Sea Otter Europe internacional será el punto de inflexión en la movilidad en las ciudades, ciclismo urbano en definitiva.

El festival quiere poner el foco y promover su crecimiento y concienciación junto al territorio Costa Brava – Girona y en especial este año también de la mano de Littium by Kaos como marca urbana. Y es que la urgencia climática es latente y poco a poco debemos buscar soluciones para mitigarla.

La edición 2021 del festival internacional será el punto de inflexión en la movilidad urbana, en la que el festival quiere poner el foco y promover su crecimiento y concienciación junto al territorio Costa Brava – Girona y en especial este año también de la mano de Littium by Kaos como marca urbana. Y es que la urgencia climática es latente y poco a poco debemos buscar soluciones para mitigarla.

Para ponernos en contexto, el Acuerdo de París es el primer acuerdo universal y jurídicamente vinculante sobre el cambio climático, adoptado en la Conferencia sobre el Clima de París (COP21) en diciembre de 2015. A raíz de este acuerdo se describieron un conjunto de 50 acciones para alcanzar los objetivos del pacto para 2050.

Aun así, 2020 ha supuesto un año de reflexión y de autocrítica que ha planteado la urgencia y necesidad de ir más allá, estableciendo el reto de pasar de una reducción del 40 % de las emisiones para 2030, a una de al menos el 55 % para 2030.

La industria del ciclismo tiene un papel clave para esta transición ecológica

El compromiso por parte de la industria del ciclismo está hiendo a ritmo para formar parte de este cambio. Y a pesar de que la movilidad sostenible y el uso de la bicicleta todavía plantea retos, también es cierto que sus ventajas superan en creces los motivos por los que querer formar parte de este proceso de transición ecológica.

Sea Otter Europe quiere promover y motivar este cambio hacia un ciclismo urbano más sostenible. Como evento internacional y de carácter europeo, quiere servir de altavoz para todas aquellas marcas vinculadas a dicha causa, para que se siga construyendo este camino que a largo plazo supondrá una mejora sustancial tanto de calidad de vida, como de salud y de disminución de nuestro impacto al medio ambiente. Y es la industria del ciclismo, la que puede acelerar este cambio para poder alcanzar el nuevo objetivo para 2030.

Girona y la Costa Brava, el sitio perfecto para promover la movilidad urbana

Desde hace años, Girona y la Costa Brava se han convertido en una capital ciclista europea por ser la primera residencia de corredores profesionales en activo de las grandes citas ciclistas (Tour de Francia, Giro de Italia, etc), además de ser una ciudad adaptada a nivel de movilidad para el público ciclista (tanto en el ámbito de servicios como de infraestructuras).

Y en consecuencia se ha construido como el hub del estilo de vida ciclista europeo por su gran concentración de tiendas de ciclismo, coffee shop y empresas organizadoras de rutas ciclistas, entre otras, con una clara tendencia a ser una ciudad totalmente sostenible y amigable, y orientada a la movilidad urbana.

Littium by Kaos se suma en las acciones de movilidad sostenible del festival

Este 2021 la marca Littium by Kaos, una marca de pedigrí eléctrico y de origen vizcaíno, conocida por sus modelos de bicicletas urbanas, sumará fuerzas con el festival para seguir impulsando la movilidad urbana.

Tal y como explica el director de márquetin de la marca, Carlos Núñez «en nuestro país la movilidad es una carrera de fondo. No se trata sólo de vender bicicletas, sino de transmitir a la sociedad en su conjunto y la clase política y autoridades la necesidad de cambiar el paradigma de la movilidad hacia modelos más sostenibles y, además, más saludables.»

Ciclismo urbano en la Sea Otter Europe: Littium Girona Urban Ride

Es por esto, que para seguir promocionando la practicidad y beneficios de la movilidad urbana en bicicleta y con un aire lúdico, nace la Littium Girona Urban Ride.

Una actividad pensada por y para las visitantes más urbanitas, que se añade al programa deportivo de la Sea Otter Europe.

Una salida en grupos de quince personas, por el centro de la ciudad y en bicicleta eléctrica. Con un recorrido ideal para conocer sus rincones, descubrir sus monumentos, tomar un tentempié y hacer una foto de grupo para enmarcar la experiencia.

Una actividad pensada para disfrutar juntos de las bondades de pasear por Girona en bicicleta urbana y eléctrica, y en el marco de la Sea Otter Europe durante el fin de semana del 24-25-26 de Setiembre 2021.

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Ciclismo antiguo

En el Pordoi de Fausto Coppi

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en

Shimano 2021 Junio

En el Pordoi Fausto Coppi goza de memoria eterna

«Escenario inmortal«. Así definían nuestros amigos Juanto y Ander el mítico Passo Pordoi en un artículo publicado en Pedalier tras ver la senda que abrió Fausto Coppi.

Un puerto que lo describían como épico más por su historia y belleza que por su dureza contenida.

En efecto, estar en esta cima legendaria, a 2239 metros de altura, uno tiene la sensación de formar parte de la historia del ciclismo y más concretamente de la del Giro de Italia.

Si entras en el hotel Savoia, el primer refugio que hay subiendo desde Arabba, podrás contemplar en su interior, colgados de la pared, fotos y recortes de periódicos antiguos con las crónicas de las hazañas de Fausto Coppi en el Pordoi.

Y muy cerca de aquí está el reciente monumento dedicado a Gilberto Simoni, inaugurado el 3 de julio de 2011, con motivo del «Gibo Simoni Pordoi Day», una fiesta en su honor, como homenaje por su reciente retirada de la competición y en su puerto preferido: el Pordoi.

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Lo más curioso es que el monumento es una bici auténtica de Gibo (una Wilier), protegida por una estructura metálica con forma de ciclista y asentada sobre una gran roca, que además contiene una placa con la lista de todos los corredores del Giro que han ganado la Cima Coppi en los años que el Pordoi era el punto más alto de la carrera.

Y ahí está la bici y nadie osa ni tocarla.

Pero el auténtico tesoro para el cicloturista es pararse y hacerse una foto junto al magnífico monumento a Fausto Coppi que hay en la cima, tanto para el que lo ha ascendido por la vertiente de Arabba, la más bella, con sus 33 tornanti, vueltas y revueltas marcadas en orden numérico y señalando siempre la altura, o bien por el que lo ha hecho por la de Canazei también con sus 27 curvas, eso si no tiene que esperar su turno y hacer fila ante la cantidad de grupos de ciclistas que quieren inmortalizar el evento.

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La escultura está enmarcada con un telón de fondo magnífico: las montañas del Grupo del Sella y es obra del joven maestro italiano, artista y restaurador, Lorenz Martino. Nacido en mayo de 1976 y con sólo 23 años recibe el encargo de la Comune di Canazei (Val di Fassa) de crear un monumento dedicado al «Campeón de Campeones» en el Pordoi.

Sin duda, por su gran habilidad artística, ya demostrada desde su infancia, le confían esta gran obra, aunque su especialidad es la madera, al joven Lorenz le gusta experimentar con diferentes materiales y decide que su trabajo será en bronce.

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Se lanza de cabeza con mucha ilusión en esta nueva experiencia y se pasa un mes entero dibujando el proyecto, modelando y creando, hasta que después de varios meses, en julio del año 2000, completa su obra, una prueba de la capacidad artística de este joven maestro.

Creada con 600 kg de arcilla y después fundida en bronce, la escultura tiene unas dimensiones de 2.30 por 2.20 metros y descansa sobre un enorme bloque de piedra, con un peso total de más de dos toneladas.

El monumento a «Il Campionissimo» representa a Coppi en el centro del plano con una perspectiva elipsoide, saliéndose de la escena en plena carrera, flanqueado por el público, los tifossi que le dan alas entre la multitud. Grazie mille, Lorenz!

Por Jordi Escrihuela, desde Ziklo, sueños ciclistas 

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Ciclistas

Robert Marchand: La increíble historia del ciclista más que centenario

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Shimano 2021 Junio

Este 22 de mayo ha fallecido el ciclista más que centenario, Robert Marchand

Robert Marchand es un joven de 109 años que nació en Amiens el 26 de Noviembre de 1911 y nos ha dejado este sábado de mayo.

Ex bombero y ex boxeador, vio cómo su afición por la bicicleta se truncaba por las dos guerras mundiales que vivió. Siempre fue un apasionado del ciclismo, retomando la afición cuando se quedó viudo a los 78 años, porque pensaba que si se quedaba en un sillón viendo la tele estaba perdido.

Hace cuatro años se convirtió en el ciclista centenario más rápido en la distancia de 100 kilómetros, al recorrerla en 4 horas, 17 minutos y 27 segundos en el velódromo de Lyon, a una media de 23 km/h, el 28 de septiembre de 2012, sin dar muestras de fatiga, aunque reconoció que en los últimos kilómetros sintió cierto dolor en una mano y en el trasero.

Pocos minutos después de completar las 300 vueltas del velódromo, Marchand aseguraba que: “No había hecho esto para ser campeón, lo he hecho para probar que la raza humana, a condición de no hacer excesos, puede vivir bien hasta los cien años”.
Ya en febrero de 2012 batió en un velódromo de Suiza el récord de la hora para centenarios, que fijó en 24,25 kilómetros.
Ambas pruebas fueron homologadas por la Unión Ciclista Internacional (UCI), que creó la categoría de centenarios gracias a Robert Marchand.

La proeza de Marchand ha despertado una gran atención mediática en Francia y del público que se acercó a seguir su hazaña, que no dudó en pedirle autógrafos a este joven con años que firmó con agrado.
Sonriente y orgulloso, aseguró que durante toda su vida apenas ha hecho excesos, nunca fumó, no bebió demasiado alcohol y cuidó mucho su alimentación.

El único doping que conoce es su vaso de vino tinto en cada comida, ya que probó las bebidas energéticas, pero dice que le daban dolor de estómago y que lo único que necesita es agua con un poco de miel.
Antes de batir el récord, y como preparación, hizo los cien últimos kilómetros de la París-Cambrai, afirmando que “me pareció menos duro, porque hay cuestas y, como no voy muy deprisa, las subo bien, pero al bajar no tengo que pedalear. En el Velódromo no puedes parar de pedalear en ningún momento”.

Ha corrido ocho Burdeos-París, cuatro París-Roubaix y doce Ardechoises, pero él no quiere ser tratado como un fenómeno.
Robert Marchand no descarta afrontar en el futuro otras pruebas similares y eso sin necesidad de complejos sistemas de entrenamiento, ni hormonas, ni testosterona, ni EPO, ni ninguna otra clase de trampas, porque ganar con trampas es perder. Queda claro que todo se puede alcanzar sea cual sea la edad. Las hazañas de Marchand, son un aliciente para que nos motivemos a seguir sus pasos.

Gracias a Martina Marchand, su sobrina, a la que desde aquí le agradecemos sus gestiones por ponernos en contacto con Gérard Mistler, su mánager y gran amigo, y organizador nada menos que de la Ardéchoise, ciclo-sportif en la que Robert participa anualmente. «Creo que es un ejemplo humano de los beneficios de la bicicleta», nos dice entusiasmado Mistler.

Gracias a Gérard, pudimos acercarnos a este ligero gran campeón de 51 kg para sus 151 cm de estatura.

Mr. Marchand… ¿cuándo empezó en esto del ciclismo?

Empecé muy joven, con tan sólo 14 años y por ese motivo tuve que correr bajo un nombre falso. ¡Y sin embargo ahora con más de 100 años soy famoso por mis récords!

¿Qué ha querido demostrar con un hito prácticamente irrepetible?

La verdad es que yo sólo quería hacer algo especial para mi cumpleaños número 100 y pensé ¿y por qué no?

Dicen de usted que es un poco cabezota…

Pues sí, si me encuentro bien, lleno de energía y con mucha motivación, cuando tengo una idea en la cabeza nada me detiene.

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¿Cómo fue la preparación para el récord de la hora?

A los tres meses de mi cumpleaños dejé mi residencia en Mitry-Mory, cerca de París, para trasladarme al World Cycling Centre de la UCI en Aigle, Suiza, para preparar mi asalto a la hora en su velódromo. Mi amigo Gérard Mistler fue el que presentó la solicitud oficial para realizar la prueba.

Y la adaptación a la pista ¿qué tal fue?

Pues me tuve que familiarizar con la pista cuatro días antes a la fecha del intento. En principio, mi capacidad para rodar durante una hora no iba a ser problema, pero sí la pista… ¡no había corrido en pista desde hacía más de 80 años!

Imaginamos que le gusta mucho más la carretera…

Sí, prefiero montar en bici al aire libre, pero por aquellas fechas nevaba en Suiza y yo no quería coger la gripe, jajaja. Así que no tuve más remedio que con mi coach Magali Humbert tuve que ir aumentando horas de sillín mientras se acercaba el día del desafío.

¿Es aburrida la pista?

Hombre, la pista es pequeña y uno no para de dar vueltas y vueltas, siempre controlando que no me suba el pulso y así puedo seguir y no encontrarme ni siquiera cansado.

Es cierto… ¿qué le dicen los médicos?

Aunque no lo parezca siempre sigo el consejo del médico y me ha dicho que no pase de 110 pulsaciones y eso hago, aunque un día, subiendo una colina empinada, subí a 134, pero mejor evitarlo.

Costa Daurada 300x250B
Gran canaria 300×250



Suponemos que está vigilado bajo estricto control médico…

Los electrocardiogramas dicen que tengo el corazón en excelentes condiciones, aunque conozco mis límites y de un tiempo a esta parte he decidido no pasar de los 100 km porque quiero seguir pedaleando durante algunos años más, aunque los médicos dicen que tengo el cuerpo como si tuviera 70 años.

Venga Mr. Marchand, explíquenos su secreto…

Nunca he abusado de nada, ni del tabaco, ni del alcohol. He tenido la suerte de no tener ningún problema de salud importante. En lo único que me he excedido ha sido trabajando… ¡me retiré con 89 años! ¡Ah! Y siempre estar de buen humor.

¿Qué consejos daría a los jóvenes que llegan a la jubilación?

Que se mantengan en movimiento, que hagan ejercicio físico regular. A mí esto me hace funcionar todo el cuerpo y me mantiene flexible. Si con 80 años hubiera comenzado a jugar a cartas me habría quedado inmóvil, pero yo no podía, nunca he sido capaz de mantenerme quieto.

¿No cree que es un ejemplo increíble para todos?

Pues yo no me considero para nada excepcional, sólo soy una persona normal.

Y esta gran cita nos la dice alguien que nació nada menos que antes de que se hundiera el Titanic.

Por Jordi Escrihuela

Este miércoles cuatro de enero Robert Marchand asalta el récord de la hora

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Ciclismo antiguo

El rampante león de la bandera de Flandes

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Flandes bandera JoanSeguidor
Shimano 2021 Junio

El león llena la bandera amarilla de Flandes

Flandes, amarillo, por otro lado: Tres colores verticales visten la bandera belga: negro, amarillo y rojo.

Repartidos equitativamente, en tercios, cada color tiene su qué. El negro viene de la armadura, el amarillo por el color del león de las armas y el rojo procede de la lengua y dientes de ese león. No siempre fue así. Hasta hacer su enseña una réplica de la tricolor francesa, ésta era horizontal y con ésta combatieron el rodillo de los Austrias en el siglo XVIII.

Bélgica es un país que alcanzó la independencia en 1830. Sus colores vienen heredados de la heráldica de Bramante, la región central de un país polarizado por dos vertientes muy opuestas en todo: Flandes y Valonia.

En la primera la vida es rural y vecinal, la otra es industrial y afrancesada. Ni mejor, ni peor, diferentes.

Sin embargo son cuatro las grandes regiones belgas.

En medio, Bruselas, color púrpura y flor de lys en medio, flor amarilla por cierto.

Al sur, encajada en montañas, al final de las Árdenas, territorio hostil y bélico, la región alemana, también llamada Limburgo, con león desafiante, casi flamígero rojo y nueve rosas, tantas como ayuntamientos.

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Encima de ésta Valonia, la patria de la Lieja y la Flecha.

Su bandera es un gallo, semi protectorado francés.

La bandera de Flandes es otro cantar, harina de otro costal. La verán mucho estos días. Prácticamente sondeará el camino de los pelotones desgajados por estas carreras dibujadas por el demonio. Curva, viraje, giro, contra giro, pasarán mil veces por el mismo lugar, por el mismo cercado, primero bajando, luego en transversal, después subiendo.

Un laberinto en medio de la nada, de pequeñas colinas que fueron atravesadas por la metralla de dos guerras mundiales.

Ciclismo en Flandes Koppenberg JoanSeguidor

El león negro sobre fondo amarillo es la bandera de Flandes y casi diría que la del ciclismo.

Sólo algunas otras se podrían medir a ella, la ikurriña vasca, inspirada en la Union Jack, y la luxemburguesa –la civil, que es de franjas azules horizontales con león rampante coronado y con dos rabos- muy frecuente en los muros que van a Lieja cuando los Schleck guardaban opciones de victoria.

La bandera flamenca echa raíces en 1302 cuando Pieter de Coninck la desplegó en la batalla contra los franceses en la ciudad de Kortrijk. Hay dos versiones de esta bandera, adoptada como la oficial flamenca hace poco más de cuarenta años.

Una, la formalmente establecida en los libros, que es amarilla con un león negro y la lengua roja. La otra no diferencia la lengua del rampante animal, que también es negra, porque de esta manera se omite el vínculo con Bélgica.

Esta es la más usual en la Ronde, en Harelbeke, en la Kuurne, en la Het Nieuwsblad,… es la bandera independentista.

La categoría del león flamenco es tan grande que dos ciclistas fueron apodados con tan viril etiqueta. En los años cincuenta, mientras Italia se relamía las heridas de la guerra entre Coppi y Bartali, el tercer hombre, Fiorenzo Magni, hacía historia en Flandes. En la década pasada Johan Museeuw se ganó también el apodo. Ambos fueron leones, y no unos leones cualquiera, leones de Flandes.

Imagen tomada de deronde1.wordpress.com

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No veo a nadie más favorito que Wout Van Aert en el Mundial de #Flanders2021, es tan tan tan favorito que da hasta grima...

https://joanseguidor.com/mundial-flandes-van-aert-favorito/

La @VoltaCatalunya ya tiene un libro para narrar las peripecias de los ganadores de sus 100 ediciones.
Nuestro primer campeón ocupa su sitio web preferente.
Son esas cosas que te igualan a las grandes carreras de siempre

Lo ha metido en celebraciones vacías, en caídas apocalípticas, lo ha llenado de polvo en Siena y lucido escapado en el Tour.
Julian Alaphilippe le ha dado un uso intenso al arcoíris, podemos decir mejor que lo ha honrado a lo grande

https://joanseguidor.com/alaphilippe-maillot-arcoiris/

Cuando a Matxin le preguntas por Pogacar no vacila: "Nunca dice no a una estrategia agresiva"

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Matxin ¿cómo es dirigir un talento como Pogacar? @ivoox https://go.ivoox.com/rf/75411451?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_content=audio&utm_campaign=tw_autopublish

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