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Ciclismo de carretera

Gante-Wevelgem, la más singular de las clásicas flamencas

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UAE TOUR JoanSeguidor
DT – 2022 post

La fama de «clásica para sprinters» no se corresponde con la realidad de Gante -Wevelgem

Eso viene a ser la Gante-Wevelgem…

“Sin Esperanza se encuentra lo inesperado” (Heráclito de Éfeso)

“Una y a casa… para terminar siendo un noche inolvidable”. (Miguel González)

Se dice de la carrera flamenca que es teóricamente “de sprinters” pero que arroja un ratio de ediciones entretenidas por década que ya lo quisiera algún Monumento.

En Flandes el ciclismo es una religión.

A esta región le seduce el ciclismo de contacto, de ataque, del si parpadean se lo pierden

Es por ello que tienen configurado un calendario en el que el cierre de la campaña de ciclocross precede a la apertura rutera de clásicas flamencas, en concreto con la actualmente denominada Omloop Het Nieuwsblad.

A partir de aquí viene una retahíla de pruebas de un día -en un radio de acción muy acotado- que culmina con la celebración de la prueba reina: De Ronde (Tour de Flandes).

La Vuelta a Flandes es su prueba estrella pero hay una clásica que exige a sus ganadores unas aptitudes no tan esenciales en sus primas hermanas, esa es Gante-Wevelgem.

Esta carrera es tan peculiar que verdaderas leyendas del adoquín como Museeuw y Cancellara nunca la pudieron conquistar

En ella el ganador tiene el imperativo de la destreza en el adoquín -lógicamente- pero primeramente ha de pasar el más que probable filtro de los abanicos.

Una vez superado el último muro (Kemmelberg) debe afrontar una hora de esfuerzo en asfalto en la que o bien tendrá que marcar a sus rivales -en grupo reducido- o en su defecto batirse con ellos al sprint.

Si bien el viento condicionó notablemente el desarrollo del Tour de Flandes en sus primeras ediciones con el paso del tiempo su esencia pasó a ser los muros, colocación, caídas y tácticas de equipo; por tanto Gante-Wevelgem actualmente tiene un extra que no tiene De Ronde: los abanicos.

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Cuatro son los muros cinco estrellas de la Bélgica flamenca, los tres primeros han tenido y tienen peso en De Ronde: Oude Kwaremont, Koppenberg y Kapelmuur.

El cuarto es el Kemmelberg, sito en el Flandes occidental y “marginado” por su lejanía en el recorrido del Monumento.

En palabras de Andrei Tchmil su bajada -por entonces adoquinada- era el punto más peligroso del ciclismo profesional de ruta.

El propio corredor nacionalizado belga lo vivió en sus carnes con un accidente grave en 2002, aunque la caída se produjo en los Tres días de La Panne.

Paradójicamente este percance supuso alargar su carrera pro ya que al no poder disputar Flandes ni Roubaix quiso despedirse unos meses más tarde en la Vuelta a Bélgica; con victoria, cómo no.

Desde 2003 Gante-Wevelgem parte de Deinze -este año arranca en Ypres– y no de Gante, pero esta circunstancia no afectó en que se siguiese rodando en los kilómetros iniciales pegados a la costa.

Como sabréis, en ciclismo pedalear junto al mar implica que la probabilidad de abanicos sea elevada. Sin tabla en mano – los belgas no son como los estadounidenses de medirlo todo- nos atrevemos a asegurar que GW es la clásica con mayor número de abanicos formados en la historia moderna del ciclismo.

#Top2015 – El infierno estuvo entre Gante y Wevelgem

Es por ello que esa fase previa a tocar el primer muro tenga más importancia que el resto de subidas si exceptuamos el juez de esta carrera: Kemmelberg.

Otras subidas como Catsberg, Monteberg o Baneberg tienen su dureza pero han jugado más el papel de anticipación -o rotura de corte consolidado- que de verdadero filtro.

El último paso por el Kemmelberg es el que configura el vagón ganador, si quedas apeado de él las opciones de victoria son mínimas, salvo que se forme un pelotón muy numeroso respecto a los fugados y termine neutralizando a éstos.

Uno de los encantos de la carrera reside en que en su palmarés figuran grandes velocistas como Abdoujaparov – el año de su victoria no se subió el Kemmelberg-, Cipollini, Bontempi, Freire, Steels y por supuesto los sprinters totales como Freddy Maertens en la edición nevada del 75.

Pero a su vez tiene ganadores de otro perfil – el guerrillero con punch- como Van Avermaet o Paolini.

También tienen sitio los gregarios de lujo como Burghardt, Peeters o Eisel.

Ni que decir tiene que Van Looy y Merckx la “coleccionaron” por partida triple y que Hinault -el adoquín no fue santo de su devoción- ganó aquí su primera gran clásica en el 77, que a su vez es la edición con mayor kilometraje (277 kms).

En el ciclismo moderno -hasta la temporada 2010- esta clásica estuvo ubicada en el miércoles que enlaza Flandes con Roubaix.

Por ello siempre tuvo ese punto de precaución por miedo a comprometer la participación en La Pascale.

Pero como la cabra tira al monte la mayoría de clasicómanos cinco estrellas eran de la partida con esa colocación en el calendario clasicómano.

El bloque de cada equipo reclutado para Flandes y Roubaix tomaba la salida en GW y a lo sumo realizaban un par de cambios para incluir sprinters con poca capacidad de pedrusqueo.

A raíz de su nueva ubicación -previa al domingo anterior a Flandes- y que con la extinción de la Copa del Mundo pasó de ser HC a World Tour ha cogido más peso todavía.

Actualmente -ignorando claro este 2020 loco- viene precedida de un Harelbeke que se disputa 48 horas antes, dejando así un fin de semana (viernes-domingo) con doble menú y variado ya que son dos clásicas con distinto desarrollo.

Como sucede en la apertura belga: OHN y Kuurne-Bruselas-Kuurne.

El único pero reside en que su hueco del calendario -entre Flandes y Roubaix- lo ha ocupado Scheldeprijs (anteriormente post Roubaix) y dado el alto riesgo de caídas en Escalda (con casos de 4 montoneras gordas en 7 ediciones) los capos pedrusqueros se borran o salen a soltar piernas y retirarse.

Mirar la tabla wikipédica para formarse una idea general de los desarrollos de GW en base a los pódiums de cada edición no conduce a nada.

Al margen que los guiones pueden variar radicalmente: desde ediciones bluff como la de 2014 -Zanatta tras el último Kemmelberg susurrando “tranquilo Peter”- y con sólo un año de margen encontrarte con la versión apocalíptica de 2015 en la que el viento nos deparó escenas del inicio de Mary Poppins, cambiando empotramientos en casas por corredores que terminaron en acequias.

La combinación de Cruz para tu portabicicletas

Las condiciones meteorológicas son tan caprichosas en esta carrera que se ha llegado a ver en su edición del 89 a Sean Kelly totalmente de largo de la chupa de agua que se comieron los ciclistas.

El corredor irlandés ni en nochevieja se duchaba con agua caliente.

En 2013 las temperaturas fueron gélidas y presenciamos el primer gran triunfo clasicómano de Sagan

El ciclista eslovaco es el mejor corredor de la historia aquí, al margen de sus tres victorias tiene tres podiums más y en la edición de 2011 fue el más fuerte en el último Kemmelberg -auspiciado por una avería de Gilbert en la base-.

Se quedó a sólo un kilómetro de que cuajase su fuga de cuatro junto a Chavanel, Stannard y su compañero Body.

También hemos vivido en esta clásica momentos rocambolescos como el del año 85.

Vanderaerden venía de ganar en Flandes y a los tres días quiso regalarle la victoria a su compañero Phil Anderson, Panasonic tenía asegurado el 1-2 pero el belga no pudo frenar lo suficiente y entró igualmente el primero. Un Anderson que se sintió marginado y se dio el piro a TVM en busca de plenos galones. Por cierto, el gran Ángel Arroyo -sin pelos en la lengua para variar- lo calificó algo así como un hype vueltómano… y acertó de pleno.

La edición del 88 cambió de fechas y se colocó al final de la campaña primaveral, después de Lieja.

Hecho poco significativo a priori pero ese año la Decana vivió un bochorno con rotondas sin señalizar, coches mal aparcados, múltiples caídas y montoneras que propiciaron que en Gante viésemos con vendajes a la mayoría de integrantes del pelotón.

Una carrera muy entretenida en la que Kelly derrotó al sprint a Gianni Bugno.

Una de las contadísimas clásicas con resolución en grupo reducido que el italiano palmó.

Los 90 se abrieron con el mentado triunfo de Abdou en el 91 -bandazo marca de la casa incluido- y al año siguiente subió la puja agarrando del sillín a Cipollini con lo que fue descalificado.

Cipo logró así su primer entorchado, no tardaría en revalidarlo ya que en el 93 -el único año que formó sociedad con Museeuw- se impuso con facilidad al sprint, como el 95% de las veces que arrancó con la pole.

La edición del 94 fue delicatessen

Museeuw y Ballerini llegaron picadísimos de Flandes y se liaron a guantazo limpio en los dos pasos por el Kemmelberg.

Finalmente Franco se jugó la carrera al sprint con Wilfried Peeters y el italiano volvió a perder una clásica en la Photo Finish. En el recorrido afrontaron la subida a Schomminkelberg, una especie de Kwaremont asfaltado.

En 1998 el “elegido” por Mapei era Nico Mattan, se quedó junto a su compi Vandenbroucke para jugarse la carrera contra Michaelsen.

Pero el danés cerró los cortes de Nico y ante la primera réplica de Franky nada pudo hacer y VDB se anotó el triunfo.

Al final en estas carreras el factor lotería está siempre presente, el bueno de Frank vivió la otra cara de la moneda en De Ronde 99.

Un Mattan que tendría su recompensa en 2005 en lo que fue un bochorno absoluto por los rebufos de vehículos que pudo aprovechar el belga en el kilómetro final, privando así a nuestro Flecha de una más que merecida victoria.

2001 nos dejó la victoria del mejor Hincapie clasicómano de siempre

George a los cuatro días perdería Roubaix por infortunio y la tremenda superioridad numérica de Domo.

Un año más tarde tenemos otra prestación hit de otro corredor, en este caso Cipollini.

Mario superó un filtro grande del Kemmelberg y logró conectar en solitario con un corte de cuatro formado kms más tarde para batirlos al sprint. Un Cipo que no dejaría de ser noticia porque en 2003 en su afán por enganchar -tras ceder 10 segundos en el Kemmelberg- se fue al suelo.

Desesperado y con el hueco in crescendo se puso a rebufar, el jurado le dio un toque y acabó lanzándole un bidón al motorista.

Edición que fue un verdadero hype de Boonen con un sprint lamentable -caída post meta incluida-.

No pudiendo materializar la superioridad de Quick y la gran labor de desgaste de Knaven.

Ese año Andreas Klier se llevó el gato al agua, encuadrado en un Telekom en el que había más clasicómanos top -sobre todo el infravalorado Wesemann- al margen del acaparador Zabel.

Un pletórico Freire en 2007 pagó el peaje de la inferioridad numérica ante Telekom y “sólo” pudo ser tercero.

Pero en la temporada siguiente logró la victoria, convirtiéndose así en el primer corredor español en levantar los brazos en esta carrera.

Pero el que de verdad pagó peaje en 2007 fue Jimmy Casper con una caída -aterrizando literalmente con la cara- que provocó que la bajada por la vertiente adoquinada fuese sustituida por la asfalda.

2011 nos dejó la victoria “maquilladora” de un Boonen en annus horribilis -se llegó al sprint de chiripa y Tom no dio palo al agua escudado en el corte de Chavanel-.

Situación opuesta a la de 2012 ya que Tommeke se llevó de una tacada Flandes, Roubaix, E3 y Gante, dejándose por el camino únicamente su gafe Het Nieuwsblad, única clásica de adoquines que no tiene en su palmarés y por la que su equipo firmó un ridículo espantoso en lo táctico en 2015.

Alexander Kristoff: Si gana ¿qué más da su peso?

2016 fue una edición super estresante: abanicos de salida, cada vez más selección y un Kemmelberg final a cuchillo

Sagan y Cancellara además de buscar el vagón ganador (ellos dos, Vanmarcke y un Kuznetsov que se había anticipado) se picaron por ser el primer arriba.

Triunfo moral para Peter en la cima y a su vez se impuso en el sprint final.

De este modo pudo estrenar su casillero de victorias con su primer arcoíris.

Por desgracia en esta edición se produjo la muerte de Demoitié al ser arrollado por una moto de la organización.

En 2017 se decide meter tramos de tierra, afortunadamente no varía la esencia de la carrera -seleccionan pero los sprinters siguen teniendo opciones- y aquí el ganador fue Van Avermaet (año sideral el suyo) aprovechándose de un Sagan que absurdamente le aplicó teoría de juegos a Terpstra: no me importa quedarme sin victoria si me aseguro que tú no ganes.

Unos Sagan que fueron noticia por partida doble ya que Juraj realizó un carrerón, no sólo por su puestazo final sino porque realmente fue de los 30-40 más fuertes.

De esta manera se desprendió de su etiqueta de corredor hermanísimo mascota.

Sagan -Peter- en 2018 dejó llorando a Viviani en lo que calificó como victoria más fácil de su triplete y el año pasado tuvimos edición raruna con un abanico previo al Kemmelberg que -contra todo pronóstico- no prosperó. Van Aert nos regaló un KOM sideral en el Kemmel y Kristoff volvió a su fase comeniños en los sprints clasicómanos obteniendo así un nuevo triunfo en clásica belga.

Este año sólo el noruego y Degenkolb pueden repetir victoria debido a las ausencias del resto ganadores en activo. Por las restricciones el recorrido se ha modificado ligeramente, destaca el paso extra por el Kemmelberg, pero la esencia de la carrera no debe alterarse.

Por Miguel González

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Ciclismo de carretera

DT Swiss en el Tour de Francia

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DT – 2022 post

La variedad de superficies del Tour de Francia saca lo mejor de cada modelo de DT Swiss

El Tour de Francia, el gran escaparate, es a su vez también el sitio donde poner la máxima exigencia sobre el material y entre otras piezas, obre las ruedas, el calzado de los campeones, el punto de contacto con el suelo, o los suelos. Nosotros hemos tomado el pulso a lo que DT Swiss tiene por la mejor carrera del mundo.

Hay dos formaciones que corren con material DT Swiss en el Tour de Francia

El Lotto Soudal es sin duda una de las estructuras con más solera del pelotón.

 

En este Tour trajo lo mejorcito de la casa con un desafortunado Caleb Ewan al frente que no gana para caídas.

Entre sus ocho ciclistas, un Philippe Gilbert que en la etapa que pasó por Bélgica navegó entre multitudes.

El B&B es un modesto equipo francés que hace de esta carrera el epicentro de su calendario con continua presencia en escapadas y diferentes cortes.

Las ruedas DT Swsiss en este Tour de Francia

La rueda es clave en un recorrido con tantos matices, en un ciclismo que potencia la variedad en superficies como elemento diferencial entre ciclistas, hemos tenido tierra, adoquín y, por supuesto, asfalto, mucho asfalto pero no todo igual, desde las perfectas carreteras danesas a las rugosas y rotas rutas de los Alpes y Pirineos, en escenarios tan dulces para la vista como peligrosos para el ciclista, pues alternan tramos castigados por el tiempo, con otros renovados y zonas de sombra y humedad.

En este cambiante escenario, DT Swiss ha abierto todo el abanico para rendir a satisfacción en cada terreno, un abanico que incluye las tres grandes familias: Aero, Performance y Endurance.

El modelo más común es la ARC1100, una llanta aero que suele ir con 50 mms de perfil, ideal para un manejo suave y rodar potente en todo tipo de terreno.

Notar, por eso, que los perfiles pueden variar hasta en tres opciones, siempre con freno de disco, con anchos 50, 62 y 80 e incluso lenticular, para cronos y triatlón

Lo más común, por eso, es la llanta en 50, con acento en la aerodinámica en todos sus elementos.

Lleva radios planos exclusivos para esta rueda, excelentemente encajados en un buje Dicut, mucho más ligero y concebido para que la rueda responda con todo tipo de viento.

Al margen del rendimiento, se busca control sobre la rueda en cualquier situación, entre racheado o no.

De neumático suelen llevar un 25, el ancho ideal para esta rueda.

Philippe Gilbert en el Tour de Francia.
Imagen: FB Lotto Soudal Cycling Team

Para las etapas de montaña los equipos tiran de un clásico en DT Swiss, la PCR1400 en 35 mms

Si en las primeras, la clave es la aerodinámica, aquí el peso está arriba de todas las prioridades, pues son más estrechas y con menos perfil, en otras palabras, al utilizar menos material es más ligera.

Es la rueda escaladora de la marca, un modelo que viene de lejos pero cuyas prestaciones la hacer ser utilizada aún hoy.

Se suele montan con neumáticos que van de 23 a 25.

Las ECR1100 podríamos decir que son la joya de la corona pues su rango de uso es muy amplio

Al pertenecer a la familia endurance, las vimos especialmente en la etapa de adoquines, pero se pueden sacar en muchas circunstancias, pues su ancho interior permite montajes de neumáticos que van de 25 a 32 pasando por 28.

Podemos asegurar que es apta para gravel.

Se trata de una rueda muy moderna, con perfiles de 35 y 45, según se quiera, concebida para para rodar muchos kilómetros y por su buena absorción, siendo más ligera, incluso, que la propia escaladora por los materiales y buje utilizados.

Además al tener canal más ancho propicia más seguridad sobre la bicicleta y tracción en las curvas.

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Imagen: A.S.O./Aurélien Vialatte

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Ciclismo de carretera

La bicicleta es obligada compañera para entender Flandes

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DT – 2022 post

Con la bicicleta podremos ir a las raíces de lo que hoy es y significa Flandes

No es utópico decir que el sol se sale y se pone en Flandes con la bicicleta.

No es utópico decirlo, tampoco pensarlo, porque una vez pisas esa tierra bendecida por la bicicleta, te vas con esa impresión.

Flandes se relaciona con algunos elementos turísticos muy establecidos, una merecida fama de arte y monumentalidad, una gastronomía basada en un líquido dorado llamado cerveza, en todas sus gradaciones, un molusco famoso en los bulevares bruselenses y fuentes de chocolate…

Elementos de la mesa que hablan de la importancia de esta tierra en el mundo, de la cantidad de parajes que pisaron los flamencos y lo mucho y bueno que se trajeron por donde viajaron.

Hay formas de conocer esta cuña de terreno en la vieja Europa, pero sobre una bicicleta, Flandes se desnuda, se abre en canal, en todos sus aspectos y matices, una manera de conocer el terreno mejor que ninguna otra.

La bicicleta por Flandes viaja por las raíces de campiñas eternas, salpicadas de violentas pero pequeñas colinas, llenas de historias, ciclistas y no, caminos estrechos y granjas, muchas granjas.

Porque Flandes es, como dijimos, rural, surge del campo y del cariño por esas enormes campas que tanto y tantos han visto pasar.

Alforjas y bicicletas por Flandes

Sobre el mapa, ese rectángulo se llena de líneas de colores que no dejan sitio por pisar.

Son las nueve rutas icónicas en bicicleta que nos proponen por Flandes, desde las playas del Mar del Norte a la frontera con Países Bajos y Alemania.

Hay rutas geográficas, como la de la costa, de ríos, tipo Escalda y Mosa, también históricas, por la memoria de la Gran Guerra, e industriales, por la antigua ruta ferroviaria del carbón, hasta la de colinas, llenas de iconos del Tour de Flandes, y ciudades del arte junto a dos vueltas la del cinturón verde de Bruselas y la que dibuja el contorno de todo Flandes.

El buen ciclista que quiere conocer Flandes tiene que tener varias cosas por seguras, que las rutas van a estar perfectamente señaladas, que el tráfico será tranquilo y respetuoso, que las subidas no van a ser largas aunque algunas sí que empinadas y que en cada esquina tendrá ganas de apearse de la bicicleta y ver qué se cuece en el lugar.

Nosotros conocimos de primera mano dos rutas.

En la primera, bien remojados por una pertinaz pero agradable lluvia de junio, algunas de las colinas del Tour de Flandes las pudimos probar con alforjas.

Camino de Geraardsbergen, una ciudad que nos recibe entre canales, la ruta es un continuo subir y bajar que acaba en la Grand Place de la ciudad.

Allí, entre terrazas recogidas y gente disfrutando del domingo, apreciamos ese monumento tan belga que no es exclusivo de Bruselas, el Manneken Pis al pie de un ayuntamiento que merece un momento.

Es el kilómetro cero de la subida a la capilla, el Kapelmuur, un sitio que, como Nueva York, nos sabemos de carrerilla por verlo cada año en televisión.

Una tertulia ciclista nos anima en la entrada de la capilla, unos van de excursión, como nosotros, otro viene de Amberes y le pilla el sitio camino de Roubaix, le esperan más de 150 kilómetros bajo una cortinilla de agua estival.

Kappelmuur, un sitio que todo amante de la bicicleta debería conocer

Sin tregua, hacemos el tramo final y antiguo de De Ronde, pues la ruta conduce hasta el vientre del Bosberg, el último gran filtro de Flandes durante tanto tiempo, hoy sugerente, con lluvia densa y niebla baja, un sitio que invita a aislarse del mundo.

El camino de la ruta de las colinas debe ser escogido con cuidado, no todo el mundo puede encajar con alforjas sobre la bicicleta, el desnivel al final del día habla de la dureza acumulada.

En todo caso, que nuestro mapa siguiera camino a oriente, por entre urbanizaciones, pueblos dispersos y limpios campos de trigo y lúpulo pasando por fortalezas, instalaciones de la misma OTAN, tan en boga hoy y prados salpicados de vacas paciendo con placidez

Una advertencia, no es extraño cruzarse con una carrera, sea pro, sea amateur o sea una kermesse, las misas del ciclismo flamenco.

La gran vuelta a Bruselas

En el anillo verde de Bruselas, la variedad de paisajes es brutal.

Ciertos emblemas asoman por la ruta verde de Bruselas

Pasamos de grandes páramos mecidos al viento, a la intimidad de caminos vecinales adoquinados y los alrededores del mismo aeropuerto, sin obviar los vestigios de un pasado industrial muy potente.

Es el corazón de Europa y de la cerveza, pues en el camino varias fábricas toman la cuneta, mientras ciclistas de todas las edades, sin importar si llueve o no, pululan por cada curva.

Fueron dos días, pero podían haber sido muchos más, sin duda, un reto de disfrutar y aprender, en un territorio en el que la bicicleta es algo así como una «vaca sagrada».

Irse allí, sin más información que el GPS cargado y la mirada afilada para los carteles es más que suficiente para sacarle todo el rédito a una excursión perfecta para disfrutar en bicicleta.

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Ciclismo de carretera

Continental Ciclobrava 2022, el tarro de las esencias ciclistas de Girona

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DT – 2022 post

La Continental Ciclobrava 2022 vuelve a abrir en canal un territorio 100 x 100 ciclista

El 25 de septiembre los tramos entre Girona capital, por norte y sur, y la costa estarán minados de ciclistas con la Continental Ciclobrava en su edición de 2022, uno de los clásicos del calendario cicloturista, enmarcado en la feria de la Sea Otter Europe.

Los tres recorridos…

Para la versión corta existe la Ciclobrava 70, una salida de 70 kilómetros con tres altos en el camino con Santa Pellaia, Madremanya y la traca final en Montjuïc, antes de entrar en la ciudad y descender hasta el recinto de la Sea Otter Europe.

Son 800 metros de desnivel de esencia «gironina» con paso por el precioso pueblo de Monells.

En el formato medio está la Ciclobrava 100, que le suma un cuarto puerto.

Es un 100 x 1000, es decir 100 kilómetros y 1000 metros entre cuatro puertos, Romanyà,, La Ganga, Madremanya y Montjuic.

En el tope de gama la Ciclobrava 140.

Son 140 kilómetros y 1750 metros que llevan al pelotón hasta la costa por Sant Grau d´ Ardenya, para tomar dirección norte hacia Sant Feliu de Guíxols, y entrar de nuevo al interior superando Romanyà, la Ganga y Montjuic.

Lugares para no perderse

En paraje lleno de matices y variantes, la cantidad de sitios que merecen un vistazo no es pequeña.

Sin embargo hemos hecho una pequeña selección.

Sant Grau d´ Ardenya es una amable subida que llevará a ciclistas de la versión larga hasta la costa.

Inscripciones

Coronar el alto significa dejar atrás un cerrado bosque y abrir la mirada sobre el azul Mediterráneo.

Común a todos los itinerarios, Monells surge tras preciosas y reviradas carreteritas por la plana del Empordà.

Monells es arquitectura medieval hasta los días de hoy muy acostumbrada al ambiente ciclista y cosmopolita que define la tierra de Girona.

«Al llegar a Monells, veremos el conjunto formado por plazas y calles, que ejemplifica la evolución de la arquitectura con el paso de los siglos. Del románico, se conservan partes de las murallas y torres que rodeaban el pueblo. Del gótico, la Plaça de l’Oli, y algunos ventanales«

Antes de llegar a la ciudad Montjuic es el epílogo ilustrado para la Continental Ciclobrava 2022 suponiendo la última dificultad de la prueba, con alto en un castillo del siglo XVII que descubre el primer skyline medieval de Girona.

El domingo 25 de septiembre, a las 7.45 horas de la mañana, tenéis una cita bajo el arco de la Continental Ciclobrava 2022.

Para estar al corriente en Instagram

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Ciclismo de carretera

Tour 2022: Siempre a favor del pavés, pero con medida

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DT – 2022 post

Las etapas del pavés meten una presión brutal en la primera semana del Tour

No es habitual tener una etapa de pavés en el Tour de Francia.

Desde que tengo memoria, la primera fue en 2010, y creo que no me equivoco que para la anterior habría que remontarse al Tour de 1983 con aquella etapa en la que Angel Arroyo sacó nota sobre el pavés y terminó por los suelos en el velódromo de Roubaix.

En 2010 fue la primera que recuerdo y a partir de ese momento, hemos vivido la de 2014, 2018 y la de ayer.

Una cosa tiene en común estas jornadas, hay alguien que si no pierde el Tour, queda muy cerca de hacerlo.

En la etapa de este miércoles, Primoz Roglic fue la víctima más evidente, si el esloveno gana el Tour habrá realizado una más que interesante remontada.

En todo caso, más allá de lo puntualmente deportivo, sí que quiero pararme en el debate: Pavés en el Tour ¿sí o no?

Trek 2022 – Leaderboard Post 728×90

Yo siempre digo que sí, aunque con un matiz

Ponerla cada año es una obligación que el ciclismo no debe imponerse, las cosas así, especiales, resultan atractivas cuando son cada cierto tiempo, ponerlas cada año le quitaría esa magia de nervios, incertidumbre y tensión que siempre las rodean.

Además, que poner una brutalidad así anualmente, por muy lejos que esté de la dureza de Roubaix, significaría un injusto condicionante para quien no domina la disciplina.

Si queremos pavés en el Tour porque permite abrir el abanico de aspirantes, si lo ponemos todos los años, ya estaríamos decantando la balanza.

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En todo caso, el ciclismo actual tiene una cosa muy asentada que perjudican, precisamente, a las grandes vueltas.

Cada vez quedan menos terrenos que hagan daño, pero daño de verdad, y rompan una igualdad que es bonita aunque al mismo tiempo lastra el espectáculo.

El pavés en el Tour, como el sterrato en el Giro, es un día que saca lo mejor de cada colectivo que compite en el Tour, es una piedra en el zapato de los favoritos, que en su amplia mayoría salen de la zona de confort para optar a la victoria.

Además, un día así quita caretas retrata a cada uno como es.

Si Pogacar es «Juan sin miedo» y entra a saco en cada tramo, otros prefieren meterse en el grupo, pasar desapercibidos y ver la tormenta pasar, eso si no les llega una caída o pinchazo.

Y es que el factor incertidumbre en estos días es impagable, con un goteo de informaciones por Radio Tour que te tiene casi más pendiente que lo que ves en la tele, pues aquí es imposible verlo todo.

En fin, que pavés sí, siempre pero con control, lo bueno gusta, lo mucho empacha.

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De estas tierras surgió el genio del "Jardín de las delicias", un tal Hieronymus Bosch, también conocido como "El Bosco"

#LaVueltaparacuriosos con @TuristaVuelta y @FAremberg

https://www.ivoox.com/vuelta-para-curiosos-vol-i-audios-mp3_rf_91110661_1.html

#PodcastJS
#LaVuelta2022

Lo de Aranburu en Limousin es aire ara pel equipo. Alex puede acabar siendo la clave.
Ha tenido que verse obligado por los puntos del WT el Movistar para llevarle a carreras que de su perfil, y no a concluir un Tour en el pelotón.
https://joanseguidor.com/aranburu-limousin-movistar/

Nairo pita y tengo mensajes hablándome de Rafa Nadal y de conspiraciones junto a acusaciones de morboso y repartir mierda.
Amig@s que el que se ha equivocado es el corredor, y además él paga las consecuencias.
De momento, adiós a #LaVuelta22

https://joanseguidor.com/nairo-quintana-comparacion-rafa-nadal/

Entre el tema Nairo, el maillot de Valverde, las declaraciones de bajón de Landa, el "last call" de Roglic... nadie habla de Enric Mas, quien tiene en #LaVuelta22 una prueba de fuego para el presente y especialmente el futuro

https://joanseguidor.com/vuelta-2022-enric-mas/

Lo de Aranburu en Limousin es aire el equipo. Alex puede acabar siendo la clave.
Ha tenido que verse obligado por los puntos del WT Movistar para llevarle a carreras que de su perfil, y no a concluir un Tour en el pelotón.

https://joanseguidor.com/aranburu-limousin-movistar/

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