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Ciclismo de carretera

Gante-Wevelgem, la más singular de las clásicas flamencas

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en

UAE TOUR JoanSeguidor
Tuvalum

La fama de «clásica para sprinters» no se corresponde con la realidad de Gante -Wevelgem

Eso viene a ser la Gante-Wevelgem…

“Sin Esperanza se encuentra lo inesperado” (Heráclito de Éfeso)

“Una y a casa… para terminar siendo un noche inolvidable”. (Miguel González)

Se dice de la carrera flamenca que es teóricamente “de sprinters” pero que arroja un ratio de ediciones entretenidas por década que ya lo quisiera algún Monumento.

En Flandes el ciclismo es una religión.

A esta región le seduce el ciclismo de contacto, de ataque, del si parpadean se lo pierden

Es por ello que tienen configurado un calendario en el que el cierre de la campaña de ciclocross precede a la apertura rutera de clásicas flamencas, en concreto con la actualmente denominada Omloop Het Nieuwsblad.

A partir de aquí viene una retahíla de pruebas de un día -en un radio de acción muy acotado- que culmina con la celebración de la prueba reina: De Ronde (Tour de Flandes).

La Vuelta a Flandes es su prueba estrella pero hay una clásica que exige a sus ganadores unas aptitudes no tan esenciales en sus primas hermanas, esa es Gante-Wevelgem.

Esta carrera es tan peculiar que verdaderas leyendas del adoquín como Museeuw y Cancellara nunca la pudieron conquistar

En ella el ganador tiene el imperativo de la destreza en el adoquín -lógicamente- pero primeramente ha de pasar el más que probable filtro de los abanicos.

Una vez superado el último muro (Kemmelberg) debe afrontar una hora de esfuerzo en asfalto en la que o bien tendrá que marcar a sus rivales -en grupo reducido- o en su defecto batirse con ellos al sprint.

Si bien el viento condicionó notablemente el desarrollo del Tour de Flandes en sus primeras ediciones con el paso del tiempo su esencia pasó a ser los muros, colocación, caídas y tácticas de equipo; por tanto Gante-Wevelgem actualmente tiene un extra que no tiene De Ronde: los abanicos.

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Cuatro son los muros cinco estrellas de la Bélgica flamenca, los tres primeros han tenido y tienen peso en De Ronde: Oude Kwaremont, Koppenberg y Kapelmuur.

El cuarto es el Kemmelberg, sito en el Flandes occidental y “marginado” por su lejanía en el recorrido del Monumento.

En palabras de Andrei Tchmil su bajada -por entonces adoquinada- era el punto más peligroso del ciclismo profesional de ruta.

El propio corredor nacionalizado belga lo vivió en sus carnes con un accidente grave en 2002, aunque la caída se produjo en los Tres días de La Panne.

Paradójicamente este percance supuso alargar su carrera pro ya que al no poder disputar Flandes ni Roubaix quiso despedirse unos meses más tarde en la Vuelta a Bélgica; con victoria, cómo no.

Desde 2003 Gante-Wevelgem parte de Deinze -este año arranca en Ypres– y no de Gante, pero esta circunstancia no afectó en que se siguiese rodando en los kilómetros iniciales pegados a la costa.

Como sabréis, en ciclismo pedalear junto al mar implica que la probabilidad de abanicos sea elevada. Sin tabla en mano – los belgas no son como los estadounidenses de medirlo todo- nos atrevemos a asegurar que GW es la clásica con mayor número de abanicos formados en la historia moderna del ciclismo.

#Top2015 – El infierno estuvo entre Gante y Wevelgem

Es por ello que esa fase previa a tocar el primer muro tenga más importancia que el resto de subidas si exceptuamos el juez de esta carrera: Kemmelberg.

Otras subidas como Catsberg, Monteberg o Baneberg tienen su dureza pero han jugado más el papel de anticipación -o rotura de corte consolidado- que de verdadero filtro.

El último paso por el Kemmelberg es el que configura el vagón ganador, si quedas apeado de él las opciones de victoria son mínimas, salvo que se forme un pelotón muy numeroso respecto a los fugados y termine neutralizando a éstos.

Uno de los encantos de la carrera reside en que en su palmarés figuran grandes velocistas como Abdoujaparov – el año de su victoria no se subió el Kemmelberg-, Cipollini, Bontempi, Freire, Steels y por supuesto los sprinters totales como Freddy Maertens en la edición nevada del 75.

Pero a su vez tiene ganadores de otro perfil – el guerrillero con punch- como Van Avermaet o Paolini.

También tienen sitio los gregarios de lujo como Burghardt, Peeters o Eisel.

Ni que decir tiene que Van Looy y Merckx la “coleccionaron” por partida triple y que Hinault -el adoquín no fue santo de su devoción- ganó aquí su primera gran clásica en el 77, que a su vez es la edición con mayor kilometraje (277 kms).

En el ciclismo moderno -hasta la temporada 2010- esta clásica estuvo ubicada en el miércoles que enlaza Flandes con Roubaix.

Por ello siempre tuvo ese punto de precaución por miedo a comprometer la participación en La Pascale.

Pero como la cabra tira al monte la mayoría de clasicómanos cinco estrellas eran de la partida con esa colocación en el calendario clasicómano.

El bloque de cada equipo reclutado para Flandes y Roubaix tomaba la salida en GW y a lo sumo realizaban un par de cambios para incluir sprinters con poca capacidad de pedrusqueo.

A raíz de su nueva ubicación -previa al domingo anterior a Flandes- y que con la extinción de la Copa del Mundo pasó de ser HC a World Tour ha cogido más peso todavía.

Actualmente -ignorando claro este 2020 loco- viene precedida de un Harelbeke que se disputa 48 horas antes, dejando así un fin de semana (viernes-domingo) con doble menú y variado ya que son dos clásicas con distinto desarrollo.

Como sucede en la apertura belga: OHN y Kuurne-Bruselas-Kuurne.

El único pero reside en que su hueco del calendario -entre Flandes y Roubaix- lo ha ocupado Scheldeprijs (anteriormente post Roubaix) y dado el alto riesgo de caídas en Escalda (con casos de 4 montoneras gordas en 7 ediciones) los capos pedrusqueros se borran o salen a soltar piernas y retirarse.

Mirar la tabla wikipédica para formarse una idea general de los desarrollos de GW en base a los pódiums de cada edición no conduce a nada.

Al margen que los guiones pueden variar radicalmente: desde ediciones bluff como la de 2014 -Zanatta tras el último Kemmelberg susurrando “tranquilo Peter”- y con sólo un año de margen encontrarte con la versión apocalíptica de 2015 en la que el viento nos deparó escenas del inicio de Mary Poppins, cambiando empotramientos en casas por corredores que terminaron en acequias.

La combinación de Cruz para tu portabicicletas

Las condiciones meteorológicas son tan caprichosas en esta carrera que se ha llegado a ver en su edición del 89 a Sean Kelly totalmente de largo de la chupa de agua que se comieron los ciclistas.

El corredor irlandés ni en nochevieja se duchaba con agua caliente.

En 2013 las temperaturas fueron gélidas y presenciamos el primer gran triunfo clasicómano de Sagan

El ciclista eslovaco es el mejor corredor de la historia aquí, al margen de sus tres victorias tiene tres podiums más y en la edición de 2011 fue el más fuerte en el último Kemmelberg -auspiciado por una avería de Gilbert en la base-.

Se quedó a sólo un kilómetro de que cuajase su fuga de cuatro junto a Chavanel, Stannard y su compañero Body.

También hemos vivido en esta clásica momentos rocambolescos como el del año 85.

Vanderaerden venía de ganar en Flandes y a los tres días quiso regalarle la victoria a su compañero Phil Anderson, Panasonic tenía asegurado el 1-2 pero el belga no pudo frenar lo suficiente y entró igualmente el primero. Un Anderson que se sintió marginado y se dio el piro a TVM en busca de plenos galones. Por cierto, el gran Ángel Arroyo -sin pelos en la lengua para variar- lo calificó algo así como un hype vueltómano… y acertó de pleno.

La edición del 88 cambió de fechas y se colocó al final de la campaña primaveral, después de Lieja.

Hecho poco significativo a priori pero ese año la Decana vivió un bochorno con rotondas sin señalizar, coches mal aparcados, múltiples caídas y montoneras que propiciaron que en Gante viésemos con vendajes a la mayoría de integrantes del pelotón.

Una carrera muy entretenida en la que Kelly derrotó al sprint a Gianni Bugno.

Una de las contadísimas clásicas con resolución en grupo reducido que el italiano palmó.

Los 90 se abrieron con el mentado triunfo de Abdou en el 91 -bandazo marca de la casa incluido- y al año siguiente subió la puja agarrando del sillín a Cipollini con lo que fue descalificado.

Cipo logró así su primer entorchado, no tardaría en revalidarlo ya que en el 93 -el único año que formó sociedad con Museeuw- se impuso con facilidad al sprint, como el 95% de las veces que arrancó con la pole.

La edición del 94 fue delicatessen

Museeuw y Ballerini llegaron picadísimos de Flandes y se liaron a guantazo limpio en los dos pasos por el Kemmelberg.

Finalmente Franco se jugó la carrera al sprint con Wilfried Peeters y el italiano volvió a perder una clásica en la Photo Finish. En el recorrido afrontaron la subida a Schomminkelberg, una especie de Kwaremont asfaltado.

En 1998 el “elegido” por Mapei era Nico Mattan, se quedó junto a su compi Vandenbroucke para jugarse la carrera contra Michaelsen.

Pero el danés cerró los cortes de Nico y ante la primera réplica de Franky nada pudo hacer y VDB se anotó el triunfo.

Al final en estas carreras el factor lotería está siempre presente, el bueno de Frank vivió la otra cara de la moneda en De Ronde 99.

Un Mattan que tendría su recompensa en 2005 en lo que fue un bochorno absoluto por los rebufos de vehículos que pudo aprovechar el belga en el kilómetro final, privando así a nuestro Flecha de una más que merecida victoria.

2001 nos dejó la victoria del mejor Hincapie clasicómano de siempre

George a los cuatro días perdería Roubaix por infortunio y la tremenda superioridad numérica de Domo.

Un año más tarde tenemos otra prestación hit de otro corredor, en este caso Cipollini.

Mario superó un filtro grande del Kemmelberg y logró conectar en solitario con un corte de cuatro formado kms más tarde para batirlos al sprint. Un Cipo que no dejaría de ser noticia porque en 2003 en su afán por enganchar -tras ceder 10 segundos en el Kemmelberg- se fue al suelo.

Desesperado y con el hueco in crescendo se puso a rebufar, el jurado le dio un toque y acabó lanzándole un bidón al motorista.

Edición que fue un verdadero hype de Boonen con un sprint lamentable -caída post meta incluida-.

No pudiendo materializar la superioridad de Quick y la gran labor de desgaste de Knaven.

Ese año Andreas Klier se llevó el gato al agua, encuadrado en un Telekom en el que había más clasicómanos top -sobre todo el infravalorado Wesemann- al margen del acaparador Zabel.

Un pletórico Freire en 2007 pagó el peaje de la inferioridad numérica ante Telekom y “sólo” pudo ser tercero.

Pero en la temporada siguiente logró la victoria, convirtiéndose así en el primer corredor español en levantar los brazos en esta carrera.

Pero el que de verdad pagó peaje en 2007 fue Jimmy Casper con una caída -aterrizando literalmente con la cara- que provocó que la bajada por la vertiente adoquinada fuese sustituida por la asfalda.

2011 nos dejó la victoria “maquilladora” de un Boonen en annus horribilis -se llegó al sprint de chiripa y Tom no dio palo al agua escudado en el corte de Chavanel-.

Situación opuesta a la de 2012 ya que Tommeke se llevó de una tacada Flandes, Roubaix, E3 y Gante, dejándose por el camino únicamente su gafe Het Nieuwsblad, única clásica de adoquines que no tiene en su palmarés y por la que su equipo firmó un ridículo espantoso en lo táctico en 2015.

Alexander Kristoff: Si gana ¿qué más da su peso?

2016 fue una edición super estresante: abanicos de salida, cada vez más selección y un Kemmelberg final a cuchillo

Sagan y Cancellara además de buscar el vagón ganador (ellos dos, Vanmarcke y un Kuznetsov que se había anticipado) se picaron por ser el primer arriba.

Triunfo moral para Peter en la cima y a su vez se impuso en el sprint final.

De este modo pudo estrenar su casillero de victorias con su primer arcoíris.

Por desgracia en esta edición se produjo la muerte de Demoitié al ser arrollado por una moto de la organización.

En 2017 se decide meter tramos de tierra, afortunadamente no varía la esencia de la carrera -seleccionan pero los sprinters siguen teniendo opciones- y aquí el ganador fue Van Avermaet (año sideral el suyo) aprovechándose de un Sagan que absurdamente le aplicó teoría de juegos a Terpstra: no me importa quedarme sin victoria si me aseguro que tú no ganes.

Unos Sagan que fueron noticia por partida doble ya que Juraj realizó un carrerón, no sólo por su puestazo final sino porque realmente fue de los 30-40 más fuertes.

De esta manera se desprendió de su etiqueta de corredor hermanísimo mascota.

Sagan -Peter- en 2018 dejó llorando a Viviani en lo que calificó como victoria más fácil de su triplete y el año pasado tuvimos edición raruna con un abanico previo al Kemmelberg que -contra todo pronóstico- no prosperó. Van Aert nos regaló un KOM sideral en el Kemmel y Kristoff volvió a su fase comeniños en los sprints clasicómanos obteniendo así un nuevo triunfo en clásica belga.

Este año sólo el noruego y Degenkolb pueden repetir victoria debido a las ausencias del resto ganadores en activo. Por las restricciones el recorrido se ha modificado ligeramente, destaca el paso extra por el Kemmelberg, pero la esencia de la carrera no debe alterarse.

Por Miguel González

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Ciclismo de carretera

Una vuelta por el grafismo en grandes carreras

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Tuvalum

Virtudes y defectos del grafismo de las tres grandes organizaciones ciclistas

Hace un tiempo lancé una encuesta en twitter en la que la comunidad ciclista podía elegir qué grafismo de televisión, de entre los tres grandes organizadores de ciclismo, era su favorito, entendiendo como tales a ASO, RCS y Flanders Classics.

Y el «elegido» fue el de RCS, es decir los italianos, el Giro, la Milán-San Remo, la Tirreno,….

No estando de acuerdo en el resultado, hay que aceptar lo que twitter ha votado.
El grafismo y su diseño son temas que me gustan-apasionan, habida cuenta que forma parte de mi terreno laboral.

En muchas competiciones deportivas, por defecto profesional, me fijo mucho en el diseño y forma de presentar los datos de forma gráfica, más si cabe en ciclismo.
De unos años a esta parte, no se entendería una prueba de TV sin su respectivos gráficos donde plasmar datos como la distancia GPS, composición de los grupos, datos sobre los monumentos en carrera, … quedaría incompleta la retransmisión.
En ese aspecto cabría diferenciar cómo cada uno de los tres grandes organizadores plasman esta información de manera diversa.

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Grafismo de Flanders Classics, el más clásico

Se basan en info clara en cajas con ligera transparencia (está de moda últimamente) donde el texto de lee sin problemas, ya que se ajusta bien a las mismas.

Podría decirse que es la más clásica en este aspecto, y las que menos han evolucionado en cuanto a diseño.
La gran ventaja de que no sean las cajas donde se alojan los textos opacas es que «aligera» el grafismo: puede estar más tiempo en pantalla sin que sea molesto.
Su fuerte es la practicidad.

Grafismo de RCS, excesivo

Ya me vais a perdonar, pero no puedo con esas enormes cajas opacas con los textos «apelotonados», me cargan mucho.
Exceso de cajas y textos en las comparativas de vatios, pulso, velocidad, cadencia (si os fijáis nunca conviven vatios y pulso), que dudo que sean en tiempo real.
En el último Giro también hemos visto el gráfico con el tiempo que el ciclista ha estado en «zona roja».
Desconozco cómo se obtiene ese dato, pero es aparente.
Y qué decir de las parrafadas cuando muestran un monumento.
Lo dicho, no me agrada el diseño de los italianos.

Grafismo de ASO, el más innovador

Y aquí quería llegar.
Para mí los franceses son los que más han innovado en cuanto a diseño en el grafismo TV se refiere.
Los rótulos que hoy en día vemos en pruebas como Tour, Vuelta, Paris-Roubaix y otras muchas, vieron la luz en el Tour de 2017, aquel que partió de Düsseldorf.
La empresa que se encargó de este cambio fue la francesa Gédéon, que ya había trabajado con el Tour en la elaboración del anterior grafismo, y que con este trabajo recibió un premio a nivel internacional en los ‘Eyes & Ears of Europe’ como 2º Mejor Diseño Deportivo.
La eliminación de fondo opaco en muchos de los rótulos fue una innovación arriesgada a mi parecer, pero que les salió bien: dotar de mayor transparencia a los fondos hace que el rótulo sea más «ligero» , lo que hace que pueda estar más tiempo en pantalla sin «ensuciar» el plano.
Su mayor hándicap era que un fondo claro dificultaba la lectura de los textos (van en blanco), como así sucedió debido a la niebla en aquellos días.
La solución fue introducir una ligera opacidad de fondo.
El año pasado, en el Tour, han optado por un difuminado al mostrar las clasificaciones, que a mí personalmente no me ha convencido.
La otra gran innovación ha sido la introducción de los pictogramas o pictos.
Con estos gráficos han tratado de crear una identidad visual clara, y que cualquiera que los vea entienda qué acción de carrera ha ocurrido (caídas, abandono, tiempo de carrera, velocidad, …).
La finalidad de ASO es que cualquiera, sea su nivel de conocimiento de ciclismo el que sea, entienda perfectamente lo que acaba de suceder al mostrar cualquier gráfico, «hacerlo para tontos».
Me parece una buena idea la de acercar a la retransmisión a un espectador menos especializado.
De las mejoras que se pueden hacer en diseño o info mostrada en pantalla también daría para una buena charla, o artículo.
Quién sabe si algún día nos animamos a comentarlo entre todos.
Por Iker Gallastegi

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Ciclismo de carretera

Los tontos del fútbol no tienen sitio en ciclismo

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Tuvalum

En el ciclismo el forofismo del fútbol está muy mal visto

Sobre la singular relación del ciclismo con el fútbol, recuerdo una llegada de la París-Niza de hace unos años, cuando David de la Cruz llegó escapado al Boulevard des Anglais con Alberto Contador y Marc Soler.
Tras toda la jornada tirando para recuperar el liderato de la carrera hacia el sol, Contador no fu rival para De la Cruz, que le batió en el sprint final, para abrir una singular racha del catalán en el paseo más emblemático de la Costa Azul.
Aquel triunfo de De la Cruz levantó muchas críticas de aquellos que entendían que, dado que los dos eran españoles, tenía que haberle dejado la victoria a Contador y de paso ayudarle con una bonificación que habría contribuido a la remontada inacabada del madrileño
Entonces dijimos algo así:
Con todos los respetos, lo que menos necesita el ciclismo son los tontos del fútbol, auténticos voceros que se visten de patriotismo rancio y cateto que no saben que esto va mucho más allá que de banderas e identidades, esto va de mercado, de equipos privados que suscriben contratos con sus estrellas para que defiendan la marca como si fuera su alma, y todo lo que salga de ahí es no entender nada.
Se criticó a David, se criticó a Marc y se crucificó a Movistarel equipo que rara vez corre a pecho descubierto, pero que camino de Niza no hizo nada que no debiera hacer. Que si Movistar da asco, que qué manera de joder a Contador,… a los telefónicos debieron pitarles los oídos y sinceramente, no creo que hicieran nada que no les tocara hacer. Con la general fuera de su alcance, colaborar con Contador no era un tema de vida o muerte e incluso favorecía a un tercero, De la Cruz. Ayer hubo hasta tweets borrados donde se decían cosas muy desagradables sobre los azules, cosas firmadas por auténticos salvapatrias de peseta.

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Pues bien, ahora resulta que quien pareció un tonto de fútbol fue un servidor, tras lanzar un tweet sin mayor pretensión a la vista que Alex Aranburu, un guipuzcoano iba a ganar en Sestao, bien cerquita de Bilbao.


Sinceramente no esperábamos alguna de las respuestas y que nos vincularan con el fútbol y sus voceros…


No podíamos imaginar una ristra así, de verdad, lo hicimos sin más objetivo que la gracieta de comparar el territorio de la Itzulia con el pique entre valones y flamencos por ganar sus monumentos en campo contrario.
Si contamos con los dedos de la mano los valones que ganaron en Flandes, dígase Criquielion o Gilbert, nos parecía atractiva la comparación con Aranburu imponiéndose en casa ajena.
Pero no, la broma no coló, y dice mucho de la gente del ciclismo, gente con la que nos identificamos, aunque nos guste mucho el fútbol y llenemos horas viéndolo, sin mayor forofismo, eso es cierto.
Por que la gente del ciclismo, con contadas excepciones, amamos nuestro deporte, el ciclista, la gesta, el momento y el recuerdo que le deja, nos da igual que gane un danés en Flandes como un valón en San Remo, queremos ver ciclismo, por que la media, además, lo practica y lo vive como modo de vida propio, muy propio.
Un sentimiento en el que no caben los tontos del fútbol y del que tomamos nota para no caer en el mismo error otra vez, por muy inofensivas que fueran nuestras intenciones.
Aquí se quiere el ciclismo por encima de todo.

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Ciclismo de carretera

#PodcastJS Mónica Marchante, con un ojo siempre en el ciclismo

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Tuvalum

Casi todo lo que rodea a Mónica Marchante tiene que ver con el ciclismo

Para quienes nos gusta el fútbol, la imagen de Mónica Marchante en el partidazo de Movistar + resulta familiar, pero quienes la seguimos por redes, sabemos que no sólo de fútbol llena su profesión, también de ciclismo.
Mónica Marchante es una seguidora fiel y de largo de recorrido del ciclismo, desde aquellas Vueltas de abril que acababan en La Castellana e iba a ver con sus padres.
Desde entonces ha realizado varios trabajos de ciclismo de bella factura e imperecederos al tiempo, como el documental de Alejandro Valverde hasta el maillot arcoíris, además de colaborar en varias piezas del «Informe Robinson» que conducía nuestro querido Michael.
Pero no sólo eso, resulta que en la familia hay ciclistas y quieren crecer con una bicicleta al lado suyo, siendo ésta una compañera inseparable y el hilo conductor de esta interesante charla.

En la misma abordamos los orígenes de Mónica Marchante en ciclismo, qué le cautivó del mismo y qué le mantiene atenta a todo lo que sucede.
Incluso nos cuenta cositas interesantes de lo que acontece en el documental del Movistar Team, «El día menos pensado», que creemos no tardará en sacar su segunda entrega.
Del mismo admite que el valor que le da al ciclismo, contando todo lo que pasa entre bambalinas, es un intangible que sólo este deporte puede ofrecer si realmente está depuesto a abrir las puertas y enseñar la cocina como la gente quiere ver.
Imagen: @m_marchante
El Podcast de El Cuaderno de JoanSeguidor está patrocinado por www.tuvalum.com

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Ciclismo de carretera

Itzulia: ¿Trenecitos contra eslovenos?

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Tuvalum

La Itzulia servirá para ver si Ineos sabe renunciar al trenecito

Va a estar interesante esta Itzulia.
Bilbao pone la puesta de largo con una crono la edición de una carrera que viene marcada por una realidad que el Procyclicngstats evidencia de largo.
En su listado de ciclistas que tomarán la salida, ordenados por puntuación, hay un abismo entre los dos ciclistas eslovenos que concurren y el resto.
Tadej Pogacar y Primoz Roglic de nuevo en la ruta, algo que no sucedía desde septiembre del año pasado, cuando el Tour.
Dede entonces, una sensación que lo que a Roglic le cuesta la vida lograr, Pogacar lo consigue como si nada.
Pero detrás hay trabajo, mucho trabajo, una ingente labor que les ha puesto en la cima del mundo y, lo que es más importante, con la necesidad de salir a por todas siempre, en cada carrera en la que tomen la salida, sin miramientos, ni reservas, una presión que nunca conocimos en los campeones que nos enamoraron de este deporte.
Nos decía Matxin, en su día, que con Pogacar mejor tomárselo con cierta calma, en cuanto calendario, pues todos ya esperamos que gane sí o sí cada vez que se presente en una carrera.
Lo mismo cabría decir de Roglic.

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Con ambos en carrera queda por despejar la gran incógnita que nos propone esta Itzulia de lujo, ¿qué habrá de lograr el Ineos Grenadiers?

Como sucede en las clásicas con Deceunicnk, Ineos necesita echar mano del colectivo para derribar rivales que, en lo individual, son mejores.
Y el trenecito negro viene con buena parte del potencial.

Los líderes de la Itzulia vestirán de Gobik


Será interesante ver el nivel de Adam Yates frente a los eslovenos, el Adam Yates de la Volta, que ganó aparentemente sobrado y con margen en Catalunya, ahora en la Itzulia ante su verdugo del UAE Tour más Roglic.
Será interesante verles juntos, en igualdad, aunque con la certeza que el inglés saldrá mal parado de la crono inicial frente a los eslovenos.
Será interesante ver, si este Ineos que dijo querer correr diferente, lo hará realmente diferente, es decir si probará algo nuevo y si correrá bonito.
Luego está el ganador del Giro, Tao Geoghedan…
Esa es la gran incógnita, por que la realidad nos devuelve un retrato muy nítido de lo que esperamos: entre los citados y resto, parece mediar un abismo.

Incluso para el ganador saliente, Ion Izagirre, ahora que el deporte guipuzcoano está de dulce, quien en París-Niza pudo apreciar el hueco que le separa, por ejemplo, del mismo Roglic, aunque ojo, por que como ocurrió en Francia, en la última etapa, cualquier cosa podría pasar y lo improbable se vuelve plausible.

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