Wout Van Aert
Gante-Wevelgem: Los regalos de Van Aert no pueden salir gratis
Van Aert acumula moral para Flandes en la Gante-Wevelgem
Cuando Wout Van Aert y Christophe Laporte abrieron gas en la fase definitiva de la Gante-Wevelgem corríamos con la certeza que la carrera estaba firmando su epílogo.
La única duda residía si el belga iba o no dejar ganar al francés cosa que, a diferencia de Harelbeke hace un año, sucedió: Christophe Laporte, segundo el año pasado tras Girmay, ganó la Gante-Wevelgem.
Lo hace por mérito propio, hay que seguir al capo en el momento de abrir hueco, pero también con un permiso explícito de Wout Van Aert que ha omitido la gloria en Wevelgem por un bien superior.
Es triste, he de admitir, que hablemos de una Gante-Wevelgem como de una transición hacia una cita de mayor dimensión, pero corremos el riesgo que esto suceda cuando los grandes jefes toman la salida en una carrera sin otro que les contrarreste.
A diferencia de Harelbeke, Wout Van Aert ha competido a su antojo en la Gante-Wevelgem, al punto incluso de esperar a su compañero en el último paso por el Kemmelberg para seguir juntos hasta meta.
¿Qué conclusiones saca Van Aert del dúo Harelbeke y Wevelgem?
Creo que buenas, no puede ser de otra manera cuando se va con una victoria y una segunda plaza que sabe a triunfo.
Wout Van Aert debutó en la Tirreno en perfil bajo y salió cabreado de la Milán-San Remo, sabedor que las ocasiones que está viendo pasar están empezando a ser muchas.
De la suma de estas dos carreras, creo que saca importantes argumentos para pensar que el Tour de Flandes está a su alcance.
Necesita para ello dos cosas que han sucedido estas últimas 48 horas, resistir como un cosaco ante los envites de Pogacar y Van der Poel y sacar todo el provecho de su equipo.
Lo primero lo logró en Harelbeke, pero claro, Flandes es otra cosa, es una burrada de carrera en que la se pasan los muros que le vieron sufrir hasta tres veces, más el Koppenberg y llegando a los 260 kilómetros.
Si el Van Aert que sufría en Oude Kwaremont era fruto de su estado de forma, ya puede atarse los machos para dentro de una semana, si mejora y se iguala, entrará de igual a igual.
O no, porque si el Jumbo corre lubricado y como bloque, no hay quien se le mida, ni el UAE de Pogacar ni el Alpecin de Van der Poel.
No es sencillo romper con ambos, pero los amarillos tienen argumentos para montarla de lejos y que la suerte le sonría.
Laporte ya veis cómo está, Van Baarle, Benoot, Van Hooydonck y cia, lo suponemos.
Los Jumbo van como motos, en frentes paralelos además, con Roglic en la Volta y el resto en la primavera flamenca, ahora cabe ver si en el choque con los grandes nombres son capaces de sacar también la cabeza.
Fotografía: @GentWevelgem




