Ciclismo de carretera
Vingegaard, en las grandes etapas de la Tirreno-Adriático
El golpe de Vingegaard le va a valer toda una Tirreno-Adriático
Recordaba estos días las grandes jornadas que nos ha dado la Tirreno-Adriático estos años mientras esperábamos a las jornadas más complicadas y el más que previsible golpe de Jonas Vingegaard.
La espera, creo, que ha merecido la pena, no ha sido en balde, ha sido una cuenta atrás dulce, vista ahora, porque hasta este viernes la carrera de los dos mares no había dado mucho, más allá de la emoción de las llegadas y la alegría de Juan Ayuso en la primera crono.
La antesala de la jornada reina creo que va a ser la mejor etapa de esta edición.
Había dudas sobre Jonas Vingegaard en esta Tirreno-Adriático, pero han caído por sí solas, el danés come en otra mesa, es el único “big 6” en liza y ha calzado un golpe memorable, de 30 kilómetros, preparado por su equipo, dejando por sentado que a éste no le van a ver hasta el podio final en Sant Benedetto del Tronto.
La etapa que Vingegaard ha firmado en San Giacomo y la posterior aproximación a Valle Castellana entra en las grandes etapas que la Tirreno-Adriático nos ha dado estos últimos diez años.
Entronca con una historia que recuerdo muy bien, de buenos días de ciclismo, habituales en esta carrera que, cuando entra en los terrenos rizados de la columna vertebral de la península itálica, es una maravilla.
Como una de las grandes jornadas de ciclismo de Vincenzo Nibali, ganador de la Tirreno del 2012 y 2013, cuando en la segunda de ellas, sentenció la carrera bajo el diluvio de Porto Sant´Elpidio, ante Froome y escapado con Sagan y Purito.
Al año siguiente Alberto Contador ofreció la gran etapa de la Tirreno, con una escapada culminada ante el mismo Simon Geschke en la rampa imposible de entrada a Guardiagrele.
Ese día, Nairo Quintana fue el primero destacado en mover ficha, aunque no pudo con el madrileño, como sí consiguió domar el Terminillo en sendas llegadas, la de 2015 bajo una nevada épica.
En tiempos más recientes queda el etapón de Mathieu Van der Poel en Castelfidardo, ante el acoso de Tadej Pogacar o la de éste mismo en el Monte Carpegna el año pasado.
Como veis, casi siempre hay etapa para el recuerdo en Tirreno, y este año Vingegaard ha estado a la altura de la categoría de los que venían de antes.
Sin duda, cuando las cosas se alinean, la carrera de los dos mares siempre da días de ciclismo excelso.
Imagen: FB Tirreno Adriatico




