Ciclocross
Cuando Igorre era el ombligo del ciclocross
En Igorre se reunían todos los grandes de ciclocross como ahora en Benidorm
Cada año, por el puente de la Inmaculada, a dos semanas de Navidad, extraño la cita de Igorre, lo que fue no hace tanto la catedral del ciclocross a este lado de los Pirineos.
Acabo de colgar en un corte para el próximo podcast a Felipe Orts y Pascual Momparler, ahora mismo hombres de referencia de la modalidad, los dos de Levante, lejos del norte, de Euskadi, pero seguro que inspirados en aquel que fue Igorre y que en pocos días tomará los alrededores de Benidorm.
Y es que en Igorre, hasta 2011 hubo Copa del Mundo.
Una muchedumbre se daba cita en las embarradas campas de Igorre, allí no fallaba nadie.
Igorre, Vizcaya, en una de esos pueblos insertados en un valle, era capital del ciclocross mundial por unas horas.
Ese tsunami llamado crisis económica se llevó por delante el evento.
El primer ciclocross aquí se remontaba a 1977.
Vamos camino de los 50 años desde que ese mítico y largo apellido de Yurrebaso se impusiera a Mayora y Medina
Desde entonces una colección de grandes nombres ha poblado su vitrina de honor.
Camparon por aquí aunque no siempre con éxito buenos ruteros: Pascal Richard, Laurent Dufaux, Raimond Dietzen y Adri Van der Poel, el papi, entre otros.
Con cinco éxitos en los noventa, el italiano Danielle Pontoni fue la primera leyenda de Igorre.
Luego mirad quienes le sucedieron Jiri Pospisil, Mario Le Clerq, Arnaud Labbe en los años que no fue Copa del Mundo, pues cuando ésta aterrizó en Igorre, el listón se elevó hasta Sven Nys, cuatro veces ganador, Zdenek Stybar y Niels Albert.
Dejamos para renglón a parte la edición de 2005 que ganara un excelentísimo ciclocrossman y admirado personaje de la talla de Bart Wellens, uno que como Mathieu se picó una vez con el público, campeón del mundo entonces.
Wellens siempre fue el gran rival de Nys como a Bugno siempre se le atribuyó el papel de opositor a Indurain.
Entre ambos y lo que pasó después quedan los últimos destellos de grandeza de Igorre, el tímido Kevin Pawels fue el último en el ciclo de Copa del Mundo, luego vendrán nombres domésticos para mantener viva la llama de las velas de la catedral.
Imagen: Diario AS





