Ciclismo
Moments23 El mejor homenaje al Tourmalet
Jumbo vio sangre en Pogacar e hizo del Tourmalet un infierno
El inicio del Tour, muy al sur, en Euskadi, condicionaba de salida la situación de los Pirineos en el mismo, con símbolos como el Marie Blanque y Tourmalet ya en la primera semana.
Un binomio mágico para quienes hemos crecido en este deporte, música celestial a nuestros oídos que no siempre ha sonado lo bien que esperábamos.
El Tourmalet ha sido muchas veces, digamos, que “mancillado” por el devenir normal de la carrera.
El coloso mil veces decisivo, el de Lale Cubino, el de Chiapucci jugando a kamikaze, el del relevo efectivo de Perico a Indurain, el del descenso con Rominger… no siempre había resultado como merecía su historia.
No fue el caso de este Tour.
Marie Blanque y Tourmalet, antes de Cauterets, ya en la primera semana, eran mucha tela por cortar ya de inicio.
La cosa se dividió en dos actos
Cuando Sepp Kuss abrió gas y puso a Pogacar al límite, en Jumbo olieron sangre: Vingegaard se aupó por delante en la general y ya nunca más volvería a perder esa plaza.
Al día siguiente, fuego y caos en el puerto más mítico de la carrera, en ese sitio que, en la jerga popular, también ocupa su sitio.
Todo el mundo conoce el Tourmalet y el ciclismo lo reconoció en toda su grandeza esta vez.
Con una sensación de debilidad patente rodeando a Pogacar, el Jumbo quiso sentenciar el Tour al quinto día, sí al quinto.
Para ello, el Tourmalet era el lugar de autos, el sitio donde poner la carga y encender la mecha.
Jumbo lo hizo todo bien, incluso no saliéndole en el plan.
Van Aert en punta y en el pelotón selección brutal, conducida por Kelderman hasta que, en La Mongie, sólo Pogacar les aguantaba el envite.
Sentenciar un Tour en la primera semana es un juego divino al que los neerlandeses no quisieron renunciar y cerca estuvieron de lograrlo.
Kuss y Vingegaard cargaron toda su furia sobre Tadej Pogacar que aguantó y salió vivo del órdago más grave al que le han sometido nunca.
Luego ya sabéis,… salió vivo en la gran cima y emergió en el final de Cauterets en uno de los duelos más bellos que jamás hemos visto.
Imagen: A.S.O./Pauline Ballet





