Ciclismo
Habrá Navidad con Van der Poel y Van Aert
Que Van Aert centré su calendario CX ante Van der Poel en Navidad tiene muchas lecturas
No será quizá tanto como el año pasado, pero al menos es, y es que una sobremesa de Navidad con Van Aert y Van der Poel es uno de esos premios que nos ha reservado este ciclismo que nos toca vivir.
Los mismos que nos entretienen en primavera, Tour y mundial, vienen a casa en las horas más familiares y alejadas en el subconsciente de todo lo que tenga que ver con el ciclismo.
La dosificación que Van Aert en el calendario crossero ha llamado mucho la atención, cosa que no es buena sobre el papel, aunque con la tralla que lleva esta gente a veces pienso cuándo narices descansan.
Lo que está claro es que si el belga no va al mundial, podemos dar por descontado otro arcoíris para Mathieu.
Otras cuestiones que pesan sobre esta decisión de Wout Van Aert quizá tengan que ver en lo emocional, pues su duelo con Van der Poel se ha decantando mucho hacia el segundo, cosa que no sé yo si será sencilla de digerir.
Abierta la brecha en títulos mundiales de ciclocross, Van der Poel ha hurgado más en la herida con un 2023 estratosférico, de francotirador, ganando o estando delante en todos los foros en los que Van Aert debería estar pisándole los talones.
Roubaix, Flandes y Mundial, en especial ese de Glasgow, son los sitios en los que ambos trenes deberían colisionar, pero nada más lejos de la realidad, el neerlandés ha tomado la delantera por tres cuerpos.
Aunque seguro que responderá a cuestiones de campaña, y esa anunciada intención de abordar el Giro, me temo que a Van Aert le pesan tantas derrotas ante Van der Poel, le tienen que pesar por narices, más cuando en las carreras de Navidad del año pasado, el belga parecía, esta vez sí, tenía a su rival contra las cuerdas.
Lo que está claro es que el brillo de estos dos monstruos es orbital, al punto que toda la modalidad de ciclocross parece en las manos de lo que quieran hacer ambos.
No es cosa pequeña esta, hasta la UCI se arroga el derecho de opinar sobre el calendario que prevé de Van Aert.
No veo a muchas federaciones internacionales opinando sobre lo que hacen las estrellas de su deporte, pero en este caso sucede y además de forma pública.
En ciclocross cuando no están ellos es una cosa igualada y bella -este año además aliñada por la explosión de Felipe Orts en los podios-.
Cuando ambos compiten el coto es cerrado y el resto se dedica a perseguir, nada más, dando una sensación de abismo que a veces entristece, pero es lo que hay, son dos Genios de su época, con mayúsculas, y cuando se les ve en la salida de un ciclocross, la modalidad crece por mil.





