Ciclismo
Ciclocross, Van der Poel y Van Aert en las mesas de Navidad
El maratón de ciclocross nos está dando memorables Van der Poel vs Van Aert
Define Wout Van Aert, en la nota del Jumbo, la carrera de Zolder, la preciosa carrera de ciclocross de Zolder, como un ejercicio de ansiedad y nervios con su archirival Mathieu Van der Poel.
Lo de Zolder, ha llegado 24 horas después de una Copa del Mundo memorable el día de San Esteban, y pasado un par de días desde el triunfo de Van Aert en la víspera de Nochebuena.
Estos tíos nos han traído el ciclocross, el ciclismo, a las mesas de Navidad.
Hay una campaña muy resultona estos días de nuestros amigos de Gobik en la que hablan de regalos que sólo un ciclista podría entender, cuando abren la caja y ven unos guantes o un chaleco y echan la lagrimita.
Pues, bien, hay cosas en la mesa de Navidad que sólo los ciclistas podemos entender, pero no sé si explicar: Van der Poel y Van Aert exhibiendo una rivalidad eterna y mágica por las campas de Bélgica y Países Bajos para recordarnos que con ellos el ciclismo dura doce meses.
Los duelos Van der Poel vs Van Aert ya son patrimonio del ciclismo, pese a que su origen esté en el ciclocross que ellos han hecho tan querido y divulgado.
El ciclocross ha pasado de ser algo muy exclusivo y regional, con sólo cobertura y calendario en esos países, para convertirse en objeto de deseo de todo buen aficionado al ciclismo.
Y de ello tienen mucha culpa ambos.
Van der Poel y Van Aert no paran ni en Navidad, su generosidad en la competición roza lo humanamente posible.
Se ponen el listón tan alto, meten tanta presión a sus duelos, que un abismo les separa del resto, como si la suya fuera una burbuja para ambos.
Cada giro cuenta, cada surco en la tierra, cada paso mal dado o rueda cruzada en un cerco… todo eso cuenta como el fisico y la lucidez que sepan mantener hasta el final.
Creedme que lo hacen y lo logran.
Si en Mol, Van Aert ganó con claridad, en Gavere VDP devolvió la moneda para acabar los dos, al unísono, llegando al final de Zolder con todo por resolver.
Una presión tal que un mal paso de VDP y el hueco que encuentra Van Aert fueron decisivos para que el de la tricolor belga entrara primero en el sprint y ganara sin oposición por un problema en la cala del neerlandés.
Así están las cosas, una cala mal puesta, una rueda que se tuerce en un raíl son necesarios para decidir una hora de igualísima de competición.
A pesar que Wout sea siempre prioritario en mis deseos, no es sencillo verle ganar a Mathieu, pasa más veces que el segundo se impone al primero, pero este año la igualdad que proponen está en otro nivel.
Solo se les aproxima y en días puntuales el valiente Tom Pidcock, quien en el día que respira hondo se les planta de tú a tú con una gallardía que engrandece el cuadro.
Seguimos, y seguiremos con ciclocross en la mesa de Navidad, con Van der Poel y Van Aert ante la certeza de que sólo los ciclistas nos emocionamos con ellos, incluso ante la mirada extraña de los nuestros.





