Ciclismo
Maravillas2022 El baile del Col du Granon
En el Col du Granon y prolegómenos, Jumbo ofreció un sublime concierto de ciclismo
Es muy complicado que el Tour de Francia, incluso en los tiempos que corren, con la chavalada que ha asaltado el poder, pueda ofrecernos cada año una etapa como la del Col du Granon.
Durante el pasado Tour quise hacer un recopilatorio de jornadas de verdad, de esas que marcan generaciones y recuerdas por siempre.
Quise acotarlo a cinco, desde la cabalgada de Perico a la desesperada por los Pirineos en Superbagneres a la mítica jornada de Nibali en el pavés.
Entre ambas efemérides, metí dos días Indurain, sus exhibiciones más monstruosas, como Luxemburgo y La Plagne, más el asalto de Marco Pantani al amarillo de Jan Ullrich en Les Deux Alpes.
Ojo que me he dejado grandes jornadas, pero cuando haces el ejercicio de apretar la elección, alguien o algo tiene que quedarse fuera.
Dicho esto, metería la etapa del Col du Granon entre esas cinco, sin dudarlo un momento.
Es cierto que la jornada respondió a los estándares actuales, es decir corto kilometraje, aunque con un desnivel y menú de puertos lo suficientemente interesante como para invitar a la locura.
Luego el guión traía buen argumento: un ciclista como Pogacar con áurea imbatible, rodeado de un equipo, el Jumbo, con una baza capaz de explotar y un bloque alrededor que no dejaba lugar a dudas.
El Jumbo del Tour es uno de esos ocho que cantaremos de memoria dentro de unos años como quien se sabía la alienación de los equipos de Merckx o los nueves de La Vie Claire de los ochenta.
En tiempos recientes hemos tenido grandes bloques, equipos chorreando talento que sin embargo no se han distinguido por correr a por la victoria y sí para contener y bloquear la carrera.
Por suerte ese día Jumbo entendió que remar sin más no era una opción si querían batir al monstruo esloveno.
Con Van Aert escapadísimo, Roglic abrió la caja de Pandora en la cima del Télégraphe para hacer del Galibier un asedio físico y moral -hubo momentos en los que el líder iba rodeado de cuatro o cinco Jumbos- sobre Pogacar.
Otro habría escondido la cabeza en la panza del grupo, pero a Tadej le pueden las ganas de sobresalir, no sólo encajaba los golpes de Roglic y Vingegaard, que buscaba la contra, en una quema de energías que, lo vimos, le pesó en el Granon.
El vuelo y victoria final de Vingegaard, cómo supo mantener la renta hasta el final, hicieron el resto para un día de esos que firmaría ver cada año en la mejor carrera.
Ciclismo así creemos que lo tenemos anualmente, pero bien sabéis que no es tan sencillo, aquella jornada se alineó todo y el resultado, ya lo visteis.
Imagen: A.S.O./Charly Lopez





