Remco Evenepoel
#Top2022 Remco, sin miedo
La campaña de Remco Evenepoel es todo aquello que un día imaginamos para él
En el ciclismo de las maravillas, la guinda del pastel la pone un tal Remco Evenepoel o lo que es lo mismo el mejor ciclista del año, que no del mundo, pues sigo con mi cabezonería que ese título le corresponde a Tadej Pogacar, un sesgo que veremos si en 2023 sigue por el mismo camino.
En todo caso es de justicia admitir que la temporada del no tan pequeño Remco ha sido tan brutal que emularla en el futuro es un reto casi imposible, aunque si uno puede repetirla es él.
Para hablar del 2022 de Remco, por eso, hay que irse un año antes y ver qué teníamos.
El 31 de diciembre de 2021, Remco Evenepoel era uno de los ciclistas con más miradas sobre su espalda, nadando en no pocas dudas.
La suya era una carrera brillante, para lo joven que era, pero carente de ciertas piezas que, todos sabemos, marcan la diferencia.
El fiasco del Giro, comprensible por otro lado, más otros como Lombardía ante el propio Pogacar, sembraban de dudas un camino que todos veíamos en línea recta hacia el éxito.
Pero el ciclismo es una historia de renglones torcidos e impredecibles.
Cuando hincó la rodilla en Tirreno y en Itzulia, donde considero estuvo brillantísimo, pensamos que la historia se volvía a repetir: Remco no era capaz de explotar en el World Tour y grandes citas.
Pero no, hubo un cambio de paso, un giro de guión, camino de Lieja con el dictado de un guión que sabría interpretar varias veces más.
Un golpe, sólo uno, tan seco como demoledor y a volar, Remco siempre te hace lo mismo, pero te lo hace tan bien, tan contundente, que no deja títere con cabeza.
Él que es tan futbolero de origen gusta de sentenciar la eliminatorias en el partido de ida.
Ganó Lieja como lo haría en San Sebastián, en la previa de la Vuelta que empezó a sentenciar desde el Pico Jano, entre nieblas estivales y el mundial, cuyo arcoíris adorna su sala de estar.
A Remco le he achacado muchas veces actitudes pueriles y reacciones inmaduras, pero es en la carretera es un ciclistazo, un profesional tan metódico y obsesivo que hasta su “boss” se apiada de él.
El impertérrito Lefevere, especialista en meter pullas a los otros y presión a los suyos, admitió que Remco le tiene loco con ese método que se ha impuesto, un método que le cunde, ya lo creo, pues ahí va con todo.
Su 2022 no adolece de nada: mundial, monumento y gran vuelta
Un trío de éxitos que visto así nos damos cuenta que posiblemente sólo pudiera firmar él, con el permiso de Tadej.
No sé cuánto se encontrarán ambos en 2023, pero tened por seguro que cada choque entre ambos será por el centro de mejor ciclista del mundo.





